“Volar privado no tiene por qué ser inaccesible: con el modelo adecuado puede ser eficiente y real”, afirma Sebastián González Cazón, presidente de Royal Class. Con una flota variada y su plan de fractional ownership, buscan redefinir cómo se accede a la aviación privada en Argentina.
Bajo la conducción de Sebastián González Cazón, Royal Class se consolida como una de las empresas más destacadas en aviación ejecutiva en Argentina. Su flota, que va desde helicópteros hasta jets de largo alcance, permite responder a diferentes necesidades: desde traslados corporativos hasta vuelos internacionales.
Ahora, con la incorporación de un nuevo Metroliner 23 y un Gulfstream G450, la compañía lanza una propuesta innovadora: una modalidad de propiedad fraccionada que permite acceder al privilegio de volar en avión privado con una inversión más accesible. Este modelo, habitual en mercados internacionales, se presenta como una alternativa concreta y flexible para quienes buscan eficiencia, comodidad y disponibilidad permanente.
Perfil: ¿Qué tipo de vuelos ofrece Royal Class y qué caracteriza a su flota?
Sebastián González Cazón: Royal Class presta servicios de aviación ejecutiva adaptados a cada necesidad: desde vuelos corporativos o empresariales hasta traslados privados o sanitarios. Nuestra flota, de ocho aeronaves actualmente, incluye desde helicópteros para trayectos cortos hasta jets capaces de vuelos transoceánicos. Contamos con un equipo operativo activo las 24 horas, los 365 días del año, con capacidad de activar un vuelo en plazos muy cortos. El objetivo es ofrecer un servicio tan flexible que cada cliente sienta que viaja en su propio avión privado.

P: ¿Qué ambiciones tiene la empresa para el mediano y largo plazo?
S.G.C.: Con el ingreso de nuevas aeronaves y una proyección optimista hacia 2026, estamos trabajando para potenciar a Royal Class como líder nacional en aviación privada. Hace poco sumamos un Metroliner 23, una aeronave de 19 pasajeros, que está muy demandada en sectores como el petrolero y minero. Más adelante, prevemos llevar operaciones a distintas regiones del país, incluyendo no solo vuelos, sino servicios complementarios como mantenimiento, hangaraje y logística aeroportuaria para terceros. La idea es replicar este modelo integral donde haya demanda.

P: Presentan un modelo fractional ownership. ¿En qué consiste esta modalidad y por qué decidieron adoptarla?
S.G.C.: En pocas palabras: consiste en que varios inversores comparten la propiedad de una aeronave, en lugar de que una sola persona asuma todo el costo. Cada uno adquiere una fracción proporcional al uso esperado, con acceso garantizado a horas de vuelo, y paga únicamente por esas horas, además de una tarifa fija de mantenimiento y operación. Este esquema, muy utilizado en mercados de aviación privada internacionales, permite reducir la barrera económica de acceder a un avión privado. En Argentina identificamos una demanda latente, especialmente entre quienes no desean o no pueden afrontar el costo completo de una nave. En apenas un año sumamos cuatro aeronaves bajo ese régimen, y ya estamos cerrando la ronda de inversión para la quinta.

P: ¿Qué ventajas concretas obtiene un cliente que opta por esta modalidad en lugar de comprar una aeronave propia?
S.G.C.: Las ventajas son múltiples. Primero, la inversión inicial es mucho menor. Segundo, y quizá lo más atractivo, el cliente obtiene la flexibilidad de utilización. Si la nave asignada no está disponible porque la usa otro dueño, está en mantenimiento o vuela comercialmente, puede acceder a otra aeronave similar mediante nuestro sistema de clearing de horas. Además, no solo pueden generar ingresos, sino también evitar los costos fijos de mantenimiento, seguro, tripulación y los riesgos asociados al downtime de un avión propio. Y todo esto con la tranquilidad de contar con una estructura profesional que gestiona operación, mantenimiento y logística.
P: ¿Cómo planean seguir desarrollando este negocio?
S.G.C.: Vamos a continuar incorporando nuevas aeronaves a la flota, lo que nos permite ofrecer un espectro más amplio según las necesidades del cliente. Acabamos de incorporar un Gulfstream 450 con capacidad para 14 pasajeros, y estamos en proceso de sumar una quinta nave bajo el modelo fraccionado. A su vez, la idea es expandir los servicios: no solo vuelos, sino también mantenimiento, hangaraje y servicios aeroportuarios para terceros. Así buscamos consolidar una oferta integral y posicionarnos como referentes de la aviación privada en toda Argentina.