Brito habla de qué hacer con las empresas endeudadas

Por Ceferino Reato* / Empresarios y funcionarios analizan que los bancos puedan ser accionistas de empresas en problemas.

Redacción Fortuna

La nota de tapa de esta edición de Fortuna es un reportaje al banquero Jorge Brito que nos invita a pensar sobre la economía argentina luego de la pandemia y del gran confinamiento. ¿Qué pasará con las empresas y los empleos? Más concreto: ¿qué hacer con las compañías que tengan dificultades para afrontar los préstamos ya otorgados por los bancos? Lo hemos visto dramáticamente en el caso Vicentin: debe algo más de mil millones de dólares a diversas entidades bancarias; la principal es el Banco Nación, pero hay varias otras, incluso algunos bancos europeos.

En la entrevista, Brito avanza una idea que se está analizando desde hace semanas entre funcionarios y empresarios: un cambio en las regulaciones del Banco Central que permita a los bancos que participen como accionistas en empresas en problemas como una manera, tal vez provisoria, de facilitar el salvataje de compañías que se endeudaron en otros tiempos, cuando nadie preveía la irrupción del COVID-19.

En el caso argentino, esas empresas venían sufriendo, además, el drástico cambio en el contexto económico provocado por el contundente triunfo del peronismo en las PASO. El dólar se disparó, hubo una corrida bancaria, las compañías se quedaron sin crédito… Vicentin es un ejemplo vivo de eso y, en su caso particular, también sufrió una corrida pero de los productores agrícolas que le habían confiado su grano bajo la modalidad “a fijar”.

Aunque en el caso de la compañía santafesina, uno de los líderes en la producción y exportación de granos, tampoco hay que descartar un manejo por lo menos imprudente de parte de los préstamos obtenidos, como deberá investigar la Justicia luego de una denuncia del Nación.

Vicentin ilustra problemas comunes a muchas otras empresas. En la actualidad, el Banco Central impide las participaciones de los bancos en empresas que no pertenecen a su sector. La cuestión es cómo adaptarse a estos tiempos tan extraordinarios. Y que esa adaptación favorezca los intereses de todos los actores.

La pandemia tiene un ángulo sanitario, que es el más importante porque está en juego la vida de tantos argentinos. Pero también presenta otros ángulos, y el económico es el que más se destaca. Un confinamiento tan largo —y, con relación a otros países, tan estricto— agrava la recesión que trae el virus desde fuera del país. En ese sentido, la mayoría de los analistas considera que la previsión del FMI de una caída anual del PBI del 9,9 por ciento debería ser, más bien, un piso. Más allá del número, será el tercer año consecutivo de recesión.

La década comienza peor de lo que terminó un decenio que fue para el olvido. La nota positiva es que luego de semejante caída no queda otra que rebotar. Pero, la dimensión de esa recuperación dependerá de qué hagamos para respaldar ese despegue.

*Editor ejecutivo de revista Fortuna