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31/08/2020

Con la esperanza puesta en Kristalina Georgieva

Por Ceferino Reato* / Tanto Alberto Fernández como Martín Guzmán apuestan a una mirada más comprensiva de Kristalina Georgieva en la negociación con el FMI.
El FMI y su directora, Kristalina Georgieva, piensan que estamos peor que en la crisis de 2001/2002.

Superado el obstáculo de la reestructuración de la deuda con los bonistas, el gobierno volvió al Fondo Monetario Internacional para postergar los vencimientos del voluminoso préstamo tomado por la administración anterior, que comienzan ya el próximo año.

De acuerdo con la nota de tapa, los analistas calculan que el total de la deuda asciende a 46.500 millones de dólares, con los intereses. Y tanto ellos como el gobierno y el FMI entienden que el esquema de vencimientos acordado por el ex presidente Mauricio Macri no se podía cumplir antes de la pandemia. Menos, ahora.

Sobre ese punto hay consenso; también acerca de que el presidente Alberto Fernández no solicitará una quita en el capital, algo que el Fondo no admite.

En consecuencia, el plazo de pago será estirado convenientemente, tal vez a diez años.

La duda es qué clase de acuerdo saldrá de las negociaciones con la nueva directora gerente del Fondo, la búlgara Kristalina Georgieva. Tanto Fernández como el ministro Martín Guzmán —fortalecido por la reestructuración con los bonistas— apuestan a una mirada más comprensiva de Kristalina, que, al final de cuentas, es la primera economista de un país emergente en dirigir esa institución, que despierta tantas polémicas.

Es cierto, además, que ella ha dado varias señales en ese sentido. Además, es una devota católica, admiradora del Papa Francisco, como se lo volvió a recordar a Fernández en el saludo final de la charla con la que dieron inicio a las conversaciones.

Algunos analistas —la mayoría, en este momento— sostienen que arribarán a un simple acuerdo de extensión de plazos con compromisos generales sobre metas fiscales, inflacionarias y cambiarias. Lo suficientemente vago como para no molestar a los sectores de la coalición oficialista que se sienten incómodos asistiendo a este diálogo con una institución que han denostado tanto, hasta hace muy poco.

Sin embargo, hay quienes sostienen que marchamos hacia un acuerdo de facilidades extendidas, que implicaría nuevos desembolsos a largo plazo pero bajo el compromiso de implementar tres reformas: previsional, impositiva y laboral. Tres cambios estructurales aunque difíciles de tragar; no solo para el peronismo y su base electoral, debido a que la reforma tributaria afectaría más a las clases medias y al empresariado.

Sí parece seguro que Fernández intentará desplazar el acuerdo hacia principios del año próximo, luego de las elecciones en Estados Unidos, donde apuesta a la derrota del presidente Donald Trump.

Pero esto puede resultar un espejismo: la situación es tan difícil que, según los trascendidos, Kristalina y el Fondo piensan que estamos peor que en la crisis de 2001/2002, que provocó, como se recuerda, un verdadero terremoto político, económico y social.

*Editor ejecutivo de revista Fortuna

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