Historia de Siam: de las heladeras y el DiTella 1500 al relanzamiento de la marca

¿Hasta dónde puede transformarse una empresa que empezó fabricando amasadoras y terminó poniendo su nombre en heladeras, motos y autos?

Redacción Fortuna

La historia de Siam recorre buena parte del desarrollo industrial argentino del siglo XX. La compañía fue fundada en 1911 por Torcuato Di Tella junto con Guido Allegrucci, en un contexto en el que la mecanización empezaba a ganar espacio en distintas actividades productivas. Sus primeras máquinas estuvieron destinadas a las panaderías, pero el negocio pronto avanzó hacia otros sectores.

Con el tiempo llegarían los surtidores para YPF, bombas, motores y, finalmente, los electrodomésticos. Esa diversificación convirtió a Siam en algo mucho más amplio que una fábrica de productos para el hogar.

La heladera que llevó Siam a las casas

El cambio decisivo comenzó entre fines de los años veinte y principios de los treinta. La empresa instaló su planta de Avellaneda en 1929 y, durante la década siguiente, las heladeras se convirtieron en una de sus principales líneas de producción.

La expansión fue rápida. Según registros históricos recopilados por La Nación, Siam pasó de vender 480 heladeras anuales en 1934 a 5.480 en 1938. Para 1948 fabricaba alrededor de 11.000 unidades por año.

SIAM

La heladera terminó siendo uno de los símbolos más reconocibles de la compañía. No era solamente otro producto dentro de un catálogo amplio: llevaba la marca al interior de las casas y la vinculaba con una transformación concreta de la vida doméstica.

Hacia fines de los años cincuenta, la producción anual de heladeras había alcanzado unas 70.000 unidades.

De los electrodomésticos a las motos y los autos

Después de la muerte de Torcuato Di Tella en 1948, la empresa continuó diversificándose bajo la conducción de la siguiente generación.

Uno de los pasos más recordados fue la fabricación de la Siambretta, desarrollada a partir de la vinculación con la italiana Innocenti, responsable de las motonetas Lambretta. La movilidad se sumaba así a una estructura industrial que ya abarcaba numerosos rubros.

El salto siguiente fue todavía mayor. A fines de los años cincuenta, Siam estableció un acuerdo con British Motor Corporation para producir vehículos en el país. De esa etapa surgió el Siam Di Tella 1500, presentado en 1959 y convertido posteriormente en una presencia habitual de las calles argentinas.

Entre 1959 y 1966 salieron de la planta de Monte Chingolo alrededor de 47.000 unidades, según la reconstrucción histórica publicada por La Nación. Después, Industrias Kaiser Argentina tomó la producción.

La expansión mostraba la escala que había alcanzado el grupo, pero también aumentaba su complejidad. Siam ya no era una empresa concentrada en una categoría: operaba como un conglomerado industrial, con negocios vinculados al hogar, la movilidad y distintos sectores productivos.

De la expansión a una crisis prolongada

El crecimiento no consiguió sostenerse de la misma manera durante las décadas siguientes. Los problemas financieros comenzaron a ganar peso y la situación se deterioró especialmente durante los años setenta.

El Estado fue adquiriendo participación en la compañía a medida que aumentaban sus dificultades. Durante la década de 1980 se avanzó con su privatización y distintas unidades terminaron en manos privadas. La Nación señala que Siam fue absorbida por Aurora Grundig en 1986.

La trayectoria tampoco se estabilizó allí. Aurora quebró en los años noventa y parte de la actividad continuó mediante una cooperativa de trabajadores. En 1997 quedó matriculada la Cooperativa CIAM, vinculada a la fabricación de heladeras.

Para entonces, la estructura que había producido electrodomésticos, vehículos y equipamiento industrial ya pertenecía a otra época.

El regreso de Siam al mercado

La marca encontró una nueva etapa en 2013, cuando fue adquirida por Newsan. Un año después se reinauguró la planta de Avellaneda dentro de un proyecto orientado nuevamente a productos de línea blanca.

El nombre histórico volvió así a aparecer en electrodomésticos, aunque bajo una estructura empresarial completamente distinta de aquella Siam Di Tella integrada que había caracterizado buena parte del siglo XX. 

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Actualmente, el catálogo asociado a Siam mantiene su vínculo con la refrigeración. Entre los productos disponibles aparecen los freezers Siam, además de otros equipos de línea blanca. El propio catálogo comercial de Newsan registra actualmente distintos modelos de freezer vertical bajo la marca.

Newsan, por su parte, se define como un holding dedicado a la fabricación, importación y distribución de electrónica de consumo y electrodomésticos, además de operar en otras áreas de negocio.

De conglomerado industrial a marca dentro de un holding

El cambio más profundo aparece cuando se compara la organización original con la actual.

La Siam histórica controlaba una estructura industrial extraordinariamente diversificada. Fabricaba desde electrodomésticos hasta vehículos y equipamiento para otras industrias. La marca estaba directamente asociada con ese entramado productivo. En su etapa contemporánea, Siam forma parte del ecosistema de marcas gestionado por Newsan. El modelo empresario es diferente: Newsan combina fabricación, importación y distribución y trabaja con marcas propias, alianzas estratégicas y marcas licenciadas.

Por eso conviene separar dos conceptos que suelen mezclarse al contar esta historia. La continuidad está en la marca; la estructura industrial que existe detrás de ella cambió profundamente.

La Siam del siglo XXI conserva un nombre construido durante décadas, pero opera dentro de un mercado y una organización empresarial muy diferentes de los que dieron origen a las viejas fábricas de Avellaneda y Monte Chingolo.

Una marca histórica frente a un mercado distinto

Esa diferencia también ayuda a entender el desafío hacia adelante. Los electrodomésticos actuales circulan en un mercado donde conviven fabricación nacional, componentes importados, productos terminados del exterior y grupos que administran varias marcas simultáneamente.

En ese escenario, la historia puede aportar reconocimiento, pero no reemplaza las características concretas del producto actual. Una heladera Siam fabricada hace varias décadas y un freezer que lleva hoy la misma marca pertenecen a contextos industriales diferentes.

El recorrido, de todos modos, conserva algo poco habitual. Siam atravesó más de un siglo de cambios económicos y empresariales, pasó por la expansión, la crisis, la privatización y la reaparición comercial.

Su futuro probablemente se juegue en esa convivencia entre memoria y mercado. El nombre remite a una etapa central de la industria argentina, mientras los productos actuales tienen que competir bajo las reglas de una industria globalizada. La próxima parte de la historia dependerá de cuánto valor conserve ese legado para nuevas generaciones que conocen la marca más por un electrodoméstico actual que por aquella heladera, la Siambretta o el Di Tella 1500.

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