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A fondo

19/05/2014

Estanflación o recesión, los dos pilares de la economía para el resto del año

Kicillof se siente esperanzado, pero los números encaminan hacia el freno total de la economía. Opinan José Luis Espert, Iván Carrino y Juan Pablo Paladino.
Ministro de Economía, Axel Kicillof
Ministro de Economía, Axel Kicillof
Ministro de Economía, Axel Kicillof

La combinación de las declaraciones recientes del ministro de Economía, Axel Kicillof, con las estadísticas de empleo dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, generó una serie de contradicciones que pocos pudieron digerir.

Por la mañana, en diálogo radial con el programa del vicegobernador Gabriel Mariotto, el titular de la cartera de economía defendió a rajatabla todo el programa económico que encara desde el ministerio de Economía y fustigó a los que critican los distintos aspectos de los números actuales.

En cuanto a las voces contrarias al gasto público, Kicillof utilizó como escudo a la Asignación Universal por Hijo y afirmó que una prestación no es un gasto, y que «cuando se inyecta el dinero directamente en estos sectores de bajos recursos, buena parte del ingreso se dedica al consumo, y el consumo genera ingresos en los comerciantes, eso genera trabajo y lo que parece ser una ayuda focalizada, al tratarse de un programa universal funciona como un resorte que empuja a la economía en su conjunto».

A continuación, el ministro afirmó que «se ha avanzado mucho desde aquel 2001 y por más que traten en el marco de una campaña electoral despiadada, generar desánimo, sabemos cómo ha mejorado la condición social, se ha hecho en diez años lo que Europa dice que le va a llevar un siglo como es bajar la tasa de desempleo del 25% a 7%». Por si fuera poco, en el palacio de Hacienda apuestan a un repunte en el nuevo semestre, consideran que el primero fue bueno, y consideran que «estanflación» y «recesión» son malas palabras.

Horas más tarde, el Indec dio a conocer los numeros de la actividad económica, entre los cuales se destaca que la desocupación subió del 6,8% del último trimestre del año pasado al 7,1% de este primer período de 2014. En ese sentido, también sobresalió que la Población Económicamente Activa (PEA), disminuyó del 45,8 al 45 por ciento de la población, en comparación con igual período de 2013.

«Si hubieran permanecido buscando trabajo, tendrían más desocupación», afirma Iván Carrino, analista económico de la fundación Libertad y Progreso, respecto de la suba de desanimados, tecnicismo para definir estadisticamente a las personas sin empleo que no se encuentran en la búsqueda activa del mismo. Carrino apunta en su análisis a que la actividad económica es de tinte recesiva. «Todavía no tenemos dos trimestres negativos, pero si ves el gráfico de índice de actividad, desde noviembre de 2013 venimos cayendo«, afirma el economista.

 

Recesión, sí o no. La palabra suena dura, más después de más de una década de discurso de crecimiento alto y perpetuo, pero los analistas consultados coinciden. «En un trimestre dio cero, en otro caída y en el que sigue arrancamos más negativo que el anterior», indica Juan Paladino, quien afirma que «como cerró abril y empezó mayo, nos encaminamos a una recesión«. En ese sentido, el jefe de Investigaciones de Ecolatina cree que, «si bien la inflación no va a ser igual, las paritarias empiezan a cerrar y la suba de las asignaciones se hará patente», el repunte de consumo podría estabilizar los números. Sin embargo, no alcanzaría: «un muy mal primer trimestre y dos estabilizados en lo que se cayó y no recuperó, es negativo, un año perdido para la economía».

«Lo que pasa en materia de empleo tiene que ver con esto, lo que sucede es que en un marco de incertidumbre, lo primero que se frena es la inversión, y eso frena la creación de puestos de trabajo», afirma Paladino, quien sostiene que en Tierra del Fuego, «como la industria manufacturera consume muchos dólares de forma neta, y el Gobierno está restringiendo la demanda de esos dólares, se está resintiendo fuertemente. Más allá de eso, la realidad es que con las restricciones más la suba de las tasas de interés, está claro que se genera un enfriamiento de la demanda que termina resintiendo en materia de empleo».

En ese sentido, Iván Carrino sostuvo que «desde enero de 2011 empezó a desacelerarse la actividad y en 2012 pasó a terreno negativo, relacionado con el cepo, en 2013 se recuperó un poco y empezó a desacelerarse y vamos camino al terreno negativo de vuelta», para luego afirmar que «las decisiones del Banco Central de subir las tasas de interés, bajar la emisión monetaria y aspirar pesos, pega en la economía, sobre todo porque el ajuste se da en el sector privado, mientras que la expansión monetaria para financiar el gasto público, sube».

«Esto iba a pasar, iba a haber recesión aunque no hicieran nada«, indica Carrino, quien sostiene que «el gasto público está siendo excesivo, tienen que recurrir a la emisión y eso fue lo que generó la misma recesión». Asimismo, el analista de Libertad y Progreso sostuvo que «el sector público no está ajustando y eso es lo que te genera dudas de qué va a pasar a nivel monetario, porque el Banco Central sigue dominado por la política fiscal y tiene que financiar. Ajustaron a los privados, hay una contracción en el sector privado y no en el sector público».

«No lo planteamos como ajuste ortodoxo, es la única salida que tenían«, indicó, por su parte, Paladino. «El tema es que si el Gobierno no hacía esto, podría haber sido aún peor la caída de demanda», agregó el economista de Ecolatina, para luego aseverar que «se corría el riesgo de que ocurra una devaluación de mercado, el Central se quede sin reservas, y se genera un espiral de recesión, inflación, tipo de cambio, que es mucho más nocivo para la demanda que haber tomado las medidas que tomaron».

Las causas. «Después de un crecimiento insostenible como el que tuvo Argentina en los últimos años, los costos los pagas», afirma Carrino, quien sostiene que fue «un crecimiento basado en el aumento del gasto» y que «eso en algún momento se corrige, o lo hace el Gobierno o lo hace el mercado». Respecto de los distintos conflictos laborales, Carrino indicó que «había sectores que estaban artificialmente estimulados con el atraso cambiario» y que «cuando la situación se ajusta, sufren y es lo que está pasando con los despidos, las suspensiones de personal y parates de producción».

Para Juan Pablo Paladino, «primero tenías que la inversión insuficiente, generaba pocos puestos de trabajo; ahora, que el empleo que ya existía se empieza a resentir, aparecen las suspensiones, menos horas, turnos, etcétera. Si la situación se profundiza, empiezan a correr riesgo los puestos de trabajo«.

 

 

Estanflación. El titular de Espert Consultoría Macroeconómica, José Luis Espert fue tajante al afirmar que «desde la implementación del cepo al dólar, el país lleva tres años de crecer a promedio cero: sube un poco, cae un poco, promedio cero». Espert sostiene que la situación actual «es culpa de un programa que siempre fue inconsistente hasta que se acabaron las balas» y hace un paralelismo con la salida de la convertibilidad: «un día dejamos de crecer, otro día nos endeudamos y un día se defaulteó».

«Esto fue como la convertibilidad en cuanto al déficit fiscal, pero financiado de otro modo, le dieron al déficit y llegó un momento en que la fuga de capitales fue tan grande que impusieron un corralito para planchar la economía, pero la economía no está planchada, está estancada«, indicó el analista macroeconómico, quien vaticinó que «este año la economía cae un promedio del 2% contra el promedio del 2013″.

«La inflación es Top Five mundial», disparó Espert, quien sostuvo que «la combinación de la quinta inflación del mundo y una economía que no crece, es estanflación«.

Al respecto, Espert afirmó que «Kicillof está tan mal de la cabeza que hizo una lectura marxista de Keynes y obviamente puede decir que no hay estanflación», para luego sostener que «nadie medianamente serio, cosa que Kicillof no es, puede negar que hay estanflación: al final del año vamos a estar en recesión con tres trimestres consecutivos de caida».

Espert afirma que lo que hace falta es «un plan antiinflacionario serio, que consiste en, como mínimo, congelar el gasto público, poner las tasas de interés más cerca de la inflación». El economista pidió «que se asuma por cadena nacional que hay un problema muy serio de inflación, que es una máquina de generar pobres«.

Asimismo, Espert indicó que Argentina es «no puede ser del G-20 con una inflación de país marginal» y que  «un plan antiinflacionario no creíble es como este ajustazo monetario que, al no ser creíble, mandó la economía a la recesión y bajó décimas la inflación«.

En cuanto al ajuste, Espert también considera que existe a nivel privado e, incluso, hogareño. «No es que no hay ajuste, la gente no llega a fin de mes, entonces está ajustando«. En ese sentido, se mostró crítico y afirmó que «lo que no se ajusta es la política, que es la que tiene mucho más poder de lobby que el sector privado», dado que los que tienen que decidir el ajuste del gasto público forman parte de ese mismo gasto.  Para finalizar, el economista enfatizó que «cuando una economía entra en recesión es porque se está haciendo algo mal. Y acá, lo que se está haciendo, es un mal ajuste«.

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