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Economía

18/01/2019

Debate sobre la Argentina que viene

Por Gustavo García / Nicolás Dujovne, Guido Sandleris y Javier Ortiz Batalla, entre otros, analizaron la actualidad económica del país.
Dujovne: “Argentina logrará el equilibrio fiscal en 2019”
Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda.

La cuarta edición de la Conferencia Internacional de Economía y Finanzas, organizada por el Banco Ciudad en conjunto con la Universidad Torcuato Di Tella y el Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros (CLAAF), hizo foco en la proyección del riesgo de cara al año próximo, la volatilidad global y, en el caso argentino, la estrategia de política monetaria destinada a reducir el proceso inflacionario.

En la ceremonia de apertura, el presidente del Banco Ciudad, Javier Ortiz Batalla, resaltó que este evento “es un aporte a la discusión de ideas del sistema financiero”, y que el objetivo pasaba por “contar también con la mirada de los analistas de la Argentina y del exterior, analizar los cambios y ayudar en este debate al trazado de una agenda de desarrollo en la Argentina”. El titular del banco porteño remarcó también que “tras tres años de gestión la Argentina está más integrada al mundo y eso se advirtió a partir de los acuerdos firmados en el G20, la relación con el BID y la OMC”. 

Y resaltó la relevancia de “seguir avanzando en la agenda de reformas estructurales, incluyendo un funcionamiento más competitivo del mercado laboral, de apertura al mundo y de eliminación de distintas trabas que aún dificultan el desenvolvimiento del sector privado”.

En cuanto a lo que viene, el presidente del Ciudad recalcó que “ahora estamos en el proceso de consolidación de la estabilidad financiera. Hay que seguir trabajando para consolidar el esquema económico actual”.

Por su parte, el rector de la Universidad Torcuato Di Tella, Ernesto Schargrodsky, consideró que “este año vimos cómo los riesgos externos y la vulnerabilidad de nuestra economía ponen en peligro nuestro sistema financiero”. Y agregó: “Hay que seguir fortaleciendo la economía, combatiendo la inflación y el déficit fiscal”.

RECESIÓN. La jornada de análisis financiero contó también con la presencia del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien fue claro a la hora de describir el escenario actual: “Muchos de los riesgos proyectados se materializaron para la Argentina durante el 2018. Es como cuando el padre está en el mar con el hijo. La marejada a él no lo tapa, pero si no levanta al hijo, la ola a éste sí lo cubrirá”. El funcionario recalcó que “hay países que hace 20 años que están haciendo las cosas que Argentina recién comenzó a hacer hace 3 años. Nadie en la región tenía una política de control de capitales, problemas de precios, la necesidad de exportar aceitunas para poder importar insumos. Desde ahí arrancamos”.

El titular del Palacio de Hacienda remarcó que “el objetivo es abrir la economía, reinsertarse en el mundo, llevar adelante un programa de desregulación. Debemos entender que el sector privado es el verdadero creador de la riqueza”.

“En el plano fiscal arrancamos con un gasto record del 42% del PBI. La Argentina tenía un alto déficit y un nivel de presión fiscal también record. Y teníamos que atacar los dos frentes. Hay que pensar que el déficit consolidado alcanzaba el 8% del PBI, y ahora ya es del 3,2%. Las provincias ya están en superávit financiero gracias a la ley de Responsabilidad Fiscal”, sostuvo.

Entre los factores que impactaron de lleno en la economía local, Dujovne se refirió a la sequía, que se tradujo en u$s 9.000 millones menos en exportaciones. “Decidimos actuar rápido ante este escenario y reconocimos que la economía necesitaba otro tipo de cambio. Fuimos al FMI y aceleramos al mismo tiempo la corrección fiscal. Tomamos ese camino porque no había otro para tomar. Y es el camino en el que tenemos que persistir a futuro”.

El funcionario consideró que “uno de los problemas es que en la Argentina no tenemos un mercado de capitales de buen tamaño, no hay ahorro y por eso es difícil tomar deuda local. Venimos tras años de represión financiera, hay que construir un mercado sólido y eso lleva tiempo”.

A futuro, recalcó, “la salida implica tener siempre una tasa de interés en niveles positivos. Toda nuestra emisión última se ha hecho en pesos. El desafío es tener un superávit primario elevado. Estamos en este camino, que otros ya han recorrido como Chile, Colombia y Perú”.

Según el ministro, “la crisis tiene su origen hace muchos años en el tamaño del gasto público. Acá acomodamos el gasto como si esos precios fueran permanentes”.  Dujovne consideró que “el tipo de cambio no reflejaba la realidad productiva argentina”, y señaló que “tenemos ahora mejores condiciones por haber corregido varios desajustes. Sentamos las bases para un proceso de crecimiento mucho más sólidos”.

La hoja de ruta parece ser una sola para el Gobierno. “Tenemos un solo camino para seguir: el camino del desierto de consolidar las cuentas públicas. Estamos más sólidos en términos de liquidez por el financiamiento del Fondo y lo queremos preservar. Lo mejor es no utilizar esos fondos sino mostrarlos como garantía y conseguir deuda en el mercado local y preservar la moneda extranjera”.

Con respecto al comercio exterior, Dujovne señaló que “tras años de desengancharnos del mundo, las exportaciones no agrícolas están creciendo a buen ritmo. No lo explica Brasil o cualquier otro factor, lo explican las buenas políticas aplicadas desde el 2015”.  Y agregó: “El Banco Central implementó una política de desinflación dura pero simple. Bajamos las expectativas y logramos que los salarios reales se estabilizaran. Vamos hacia una recuperación en los años que siguen”.

Como proyección para 2019 y a manera de conclusión, aseveró: “Continuaremos haciendo lo que estamos haciendo. Bajaremos el gasto primario para lograr los objetivos fiscales. Y el Banco Central continuará con su política monetaria dura. Eso es lo más expansivo que podemos hacer. Ese es nuestro camino”.

INFLACIÓN. A su turno en el CIEF el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, analizó el esquema de bandas de flotación cambiaria y emisión cero como herramientas de política monetaria para atacar el proceso inflacionario.

“Estamos atravesando meses muy difíciles, consecuencia de dos elementos: el primero es que Argentina era y es una economía que arrastraba desequilibrios muy importantes. Desequilibrios fiscales, sin acceso a mercados, en default, con cepo cambiario, precios relativos muy desacomodados, inflación alta. Había desequilibrios heredados que el Gobierno trató de corregir”, explicó.

El funcionario agregó que “el segundo elemento tiene que ver con los shocks. Uno es internacional, este proceso de subas de interés internacionales, que ocurrió más rápido de lo que se esperaba hace un año y que ha generado un efecto en las economías emergentes”.

El titular del BCRA reconoció que “hemos cometido errores en estos tres años: por un lado subestimar la dificultad de corregir los desequilibrios recibidos. Erramos en la consistencia necesaria para atacar el frente fiscal, en la resolución de la inflación y la corrección de precios relativos. Hubo una subestimación de la velocidad a la cual podrían cambiar las condiciones internacionales”.Producto de todo esto es que “vivimos meses difíciles tras sufrir este sudden stop. La inflación de septiembre fue 6,5% mes contra mes. El doble de lo que tienen los vecinos de la región en un año. El otro elemento es la depreciación que sufrió nuestra moneda. Perdió casi la mitad de su valor”.

Sandleris remarcó también que, a partir de esas cifras, “lo que para nosotros era evidente era que el esquema de metas había perdido su capacidad de anclar las expectativas. No quiere decir que no podamos tenerlo nuevamente, pero ya no estaba funcionando. En general se introduce cuando la inflación es más baja”. Y añadió: “Ante esa situación se hacía evidente que hacía falta modificar el esquema monetario de forma tal de lograr reanclar las variables nominales y las expectativas. Optamos por un esquema que tiene un componente rústico o fuera de moda que es tener como herramienta un objetivo de agregados monetarios, en particular la Base Monetaria. La mayoría de los países han abandonado ese régimen”.

El titular del Banco Central culminó afirmando: “El Banco Central debe ser muy cauteloso en la conducción de la política monetaria. Para bajar la inflación hay que perseverar el camino. Soy optimista”.

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