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26/11/2019

Al final, ¿de qué se trata el peronismo que vuelve?

Por Rosendo Fraga /El peronismo contiene las cinco expresiones al mismo tiempo: partido, movimiento, doctrina, ideología y cultura. La nota dominante en este momento histórico es la última: es una cultura política.
Al final, ¿de qué se trata el peronismo que vuelve?
La economía tendrá un desafío político: gobernar con un liderazgo bicéfalo (Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner).

La elección que ha tenido lugar en la Argentina puede ser analizada como una contienda entre dos coaliciones: una de centro-izquierda con la fórmula Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner y otra de centro-derecha, con Mauricio Macri- Miguel Pichetto.

La integración de las fórmulas ya muestra una particularidad: tres de los cuatro integrantes son peronistas (Pichetto y también lo es) y también los son los dos integrantes de la tercera (Roberto Lavagna- Juan Manuel Urtubey).

Pero ¿qué es el peronismo que gobernará la Argentina por lo menos los próximos cuatro años, cuando se acaban de cumplir 74 años de esta fuerza política, que irrumpió el 17 de octubre de 1945 con una multitud movilizada por la figura de Juan Domingo Perón?

Hay diversas interpretaciones. Para algunos analistas, el peronismo es un partido político y lo es, pero cada vez menos relevante como su expresión dominante. Para otros, es un movimiento que reúne a sindicatos, movimientos sociales, sectores empresarios y hasta sacerdotes villeros. También lo es, pero su conducción centralizada es mucho más débil que en el pasado.

Históricamente, el peronismo se autodefinió como una doctrina, que lo fue. Pero hoy son pocos los militantes que han leído los libros y escritos de Perón. Por lo general, sólo recuerdan las tres banderas: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social, más bien como slogans que admiten interpretaciones diferentes.

Incluso, el peronismo ha sido asimilado a una ideología, como sistema de valores derivado de una interpretación de su identidad populista.

Pero el peronismo también es una cultura política. Hemos visto a los dirigentes del Pro que venían del peronismo cantando la marcha peronista al recibir al senador Pichetto y era integrantes de la primera línea del partido. También llamó la atención ver a los manteros en La Plata-muchos de ellos extranjeros-resistir el desalojo policial cantando la misma marcha.

La marcha peronista, claro está, fue cantada a pleno en la celebración del triunfo de la fórmula Fernández-Fernández.

El peronismo contiene las cinco expresiones al mismo tiempo: partido, movimiento, doctrina, ideología y cultura. Pero la nota dominante en este momento histórico es la última: es una cultura política, que se ha extendido más allá de esta fuerza política.

Hemos visto a Alberto Fernández elogiando al ex presidente y líder radical Raúl Alfonsín durante la campaña. Algunas versiones, sostienen que su hijo Ricardo, tendría un lugar en su gabinete.

Es posible que alguna figura independiente de prestigio como el neurólogo Facundo Manes también lo integre.

En otros niveles del aparato estatal no hay que descartar ver a alguna figura de Cambiemos.

Perón sigue siendo clave para entender al peronismo. Pero hay un Perón del «cinco por uno no va a quedar ninguno» y otro del abrazo con su adversario radical Ricardo Balbín buscando la unidad nacional.

Esas actitudes marcan dos caminos muy diferentes y los dos se dieron dentro del peronismo.

Pero la actitud que adopte el oficialismo no sólo dependerá de él mismo sino también de la disposición que muestre la futura oposición- que ha perdido con un porcentaje razonable dada la crítica situación económica- para superar la llamada «grieta», que en la campaña se profundizó.

En cuanto a la economía que le toca asumir al peronismo, mientras que en las primeras cuatro elecciones en las que participó no estaba en crisis, desde 1983, desde el retorno a al democracia, sí lo ha estado. Carlos Menem asume en 1989 en el marco de la hiperinflación más grande que ha tenido Argentina, y el ciclo Eduardo Duhalde- Néstor Kirchner lo hace en el marco de la crisis económico-social más grave que haya sufrido el país.

Podemos discutir si la crisis económica que tiene lugar a fines de 2019 es peor o más leve que las dos anteriores. Posiblemente, sea menor en algunas variables y peor en otras. Además, la crisis actual no ha finalizado. Está en desarrollo y su resultado final dependerá de lo que suceda y de si Alberto Fernández acierta con las medidas para resolverla. Algo que, en última instancia, políticamente será corroborado o no por el resultado de la elección de medio mandato que tendrá lugar a fines de 2021.

Siguiendo con esa misma línea de razonamiento, cabe señalar que los tres gobiernos no peronistas que ha tenido la Argentina desde 1983 (Ricardo Alfonsín, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri), terminaron en el contexto de fuertes fracasos económicos.

En lo inmediato, el saludo telefónico de Macri a Fernández, su invitación a desayunar en la Casa Rosada para acordar la transición y la designación por parte del candidato electo de un equipo para la transición son señales muy positivas en el corto plazo y así fueron captadas por los principales actores económicos al menos en los primeros días luego de las elecciones.

Los dos ciclos peronistas anteriores (menemismo y kirchnerismo), encauzaron la crisis y entregaron el poder acumulando desequilibrios sí, pero con la economía bajo control.

Desde el no peronismo, se argumenta que ha sido la obstrucción del PJ la causa de los fracasos. No es la percepción que queda en los sectores populares, que a lo largo de 74 años siguen mostrando una persistente lealtad electoral por la fuerza política fundada por Juan Domingo Perón el 17 de octubre de 1945.

El peronismo ha vivido 29 años con Perón vivo y lo ha hecho otros 45 con Perón muerto. Fue superando su muerte, las primeras derrotas en elecciones presidenciales de su historia y sus conflictos internos.

Ahora, además de la economía, tendrá un desafío político: gobernar con un liderazgo bicéfalo (Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner), lo que no ha sido usual en esta singular fuerza política.

*Director del Centro de Estudio Unión para la Nueva Mayoría

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9 pensamientos en “Al final, ¿de qué se trata el peronismo que vuelve?”

  1. Este conglomerado de gente bajo ningún concepto representa la peronismo. Usurpan ese nombre por conveniencia, y practican la ayuda al pobre y hablan del anticapitalismo. Pero bajo todo eso marcha la corrupción. ¿Alguien me puede decir que Cristina es peronista? ¿No es una corrupta que vuelve a gobernar, con unos antecedentes horribles, nefastos, y que no se la puede enjuiciar? ¿Es eso lógico en un país civilizado? Miren Brasil, Bolivia, y ahora EE.UU. A los corruptos se los juzga y condena. ¿Por qué eso no puede ocurrir en Argentina? Peor aún, se los busca liberar si fueron condenados. Solo cabe una sola palabra para esta gente: son una MAFIA que agarró el poder y no lo suelta, y para ello levantan la bandera del peronismo. Me gustaría que resucitara Perón para demostrarles a estos lo equivocados que están, y enseñarles al pueblo que el progreso se logra trabajando y no esperando que todo les llegue de arriba. Quejas, y más quejas, pero no buscan soluciones. Siempre esperan de otros. Un país conformado por mediocres intelectuales, vanidosos por lo que creen que saben, pero pobres en su ser y actuación. Esto es lo que debe cambiar.

  2. Muchachas y muchachos dirigentes Políticos; concejales a nivel local, regional. Legisladores en Gral Sean honestos y honrados.
    Hagan buena lectura realista de lo que está pasando en la sociedad, y de lo que hoy la gente les está diciendo sobre los ajustes y aumentos que soportan mientras Uds. Se acomodan, y se enroscan entre unos y otros.
    No sean soberbios, egoístas, sordos, e individualistas. No piensen solo en sus cargos políticos, y en su propio bienestar.
    Porque la sociedad está cansada, desahuciada, ya no les cree más nada, ni de palabra ni de discursos políticos desde un Consejo deliberante, congreso o una conferencia de prensa; ya no les alcanza con nada de todo eso.
    Hagan actos de humildad y prudencia; bájense sus dietas un 20% por lo menos. Elaboren un proyecto al respecto. Sras. Y Sres. Concejales, Dip. Senadores Provinciales y Nacionales.
    La gente hoy se los está pidiendo, y les dice además a todos sus dirigentes políticos; que está cansada, de aguantar las injusticias que les produce la democracia.
    Están hartos de las roscas políticas entre Uds. Ya no pueden más económicamente. Hagan algo concreto entre todos por el bien de la gente que viven en dificultad
    Pero Uds. Están sordos, y siguen mirando hacia otro lado. Y dicen en sus discursos vacíos incoherentes, que están escuchando a la sociedad, y eso no es cierto, porque el bienestar de Uds. Gracias a la política es notorio. Y los aumentos de los impuestos son cada vez más altos, y representa toda una provocación hacia la ciudadanía en Gral. Que no viven a costilla del estado ni de la política.
    Por lo tanto Sras. Y Sres. Políticos la gente les está pidiendo, y exigiendo a todos quienes son autoridades políticas, funcionarios, legisladores que buscan o tienen un cargo público, gestos y actos de humildad concretos por parte de todos..
    Den buenos ejemplos desde la política, bajándose las dietas un 20% cada uno, para eso vaya a cubrir los costos de esos aumentos, que representan ajustes, y que Uds. Van votar en un consejo deliberante, e imponer a todos los ciudadanos de pie más aumentos porque la gente está desesperada, ya no da más.
    Solo viven de un salario que ya no les alcanza hasta fin de mes.
    No impacienten a la sociedad porque hay un límite para todo en la vida..

  3. Lo que está pasando en la región es una advertencia, de lo que acá podría pasar también si no escuchan, y atienden a las necesidades de la gente. La paciencia del pueblo tiene un límite y a veces se agota. Tenemos que prevenir y llegar antes y no después
    El Ajuste la tiene que hacer también la política hoy. Desde lo Municipal. Pcial. Y Nacional. Y que ese dinero vaya a pagar la deuda o evitar nuevos aumentos….!

  4. Sea el gobierno que sea. La sociedad hoy ya no da el voto en blanco a ninguno de ellos cuando pretenden gobernar con la mentira, la falsedad, y engaño.

  5. Al peronismo se llega por los fracasos de nuestras dirigencias, así llegó Perón en 1946. El peronismo es una suerte de sima política.
    Luego de ese confuso y oscuro lapso que transcurrió entre 1955 y 1983, el triunfo de la UCR de la mano de Raúl Alfonsín que generó una razonable esperanza en la sociedad se fue diluyendo hasta terminar en un fracaso que tuvo que dejar el poder antes del vencimiento del período constitucional.
    Ese fracaso nos llevó al peronismo en su versión “Menem”, que comenzó con un prometedor primer gobierno y un lamentable segundo periodo que generó el triunfo de la UCR de la mano de Fernando De la Rúa que, prometía recuperar lo rescatable del primer periodo del gobierno de Carlos Menem. Lo cierto que fracasó groseramente y» pueblada mediante», cuidadosamente diseñada, fue destituido y una vez más el fracaso político nos depositó en la “sima peronista”, en las versiones Duhalde y luego “K” en su configuración como dinastía.
    Esta vez en las elecciones de 2015 se conformó una coalición meramente electoral cuyo objetivo era desplazar al “kirchnerismo peronista” del gobierno, pero Mauricio Macri, que se presentó como el “mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años”, desperdició una vez más la legítima esperanza de una parte de la sociedad, terminando en un fracaso absoluto que vuelve a llevarnos esta vez en el peronismo, pero en una versión novedosa, conducido por la dinastía “K”, que se creía extinguida luego de sus fracasos electorales en 2013, 2015 y 2017.
    Una vez más es elegido el “peronismo” como receptor de otro fracaso de nuestras dirigencias, si bien esta vez por un margen más escaso, que no impidió que otra vez el congreso esté muy cerca de ser un mero apéndice de la dinastía “K”.
    El peronismo, es la expresión más cabal de nuestros fracasos y en especial de quienes ocupan el lugar de las dirigencias.
    Somos una sociedad, sin cultura, vulgar en los compartimientos, mediocre en sus juicios, que hace virtud del resentimiento y que celebra como mérito su incapacidad para asumir responsabilidades.
    El peronismo conforma ese “sima” fangosa y oscura en la que unos muy pocos saben remar y hacer de las instituciones su “arca de Noé”.
    En términos futboleros el peronismo es el descenso a una categoría inferior en la que nos sentimos cómodos en su incomodidad que nos impulsa a buscar oportunidades de salir de ese fango, pero cuando aparece la posibilidad de lo diferente añoramos la comodidad de la mediocridad y el peronismo nos abre sus puertas, por eso Perón tenía razón “todos somos peronistas”, todos fracasamos y así hemos hecho del fracaso un lugar natural.
    Nuestro lugar en el mundo.

  6. Al peronismo se llega por los fracasos de nuestras dirigencias, así llegó Perón en 1946. El peronismo es una suerte de sima política.
    Luego de ese confuso y oscuro lapso que transcurrió entre 1955 y 1983, el triunfo de la UCR de la mano de Raúl Alfonsín que generó una razonable esperanza en la sociedad se fue diluyendo hasta terminar en un fracaso teniendo que dejar el poder antes del vencimiento del período constitucional.
    Ese fracaso nos llevó al peronismo en su versión “Menem”, que comenzó con un prometedor primer gobierno y un lamentable segundo periodo que generó el triunfo de la UCR de la mano de Fernando De la Rúa que, prometía recuperar lo rescatable del primer periodo del gobierno de Carlos Menem. Lo cierto que fracasó groseramente y pueblada mediante, cuidadosamente diseñada, fue destituido y una vez más el fracaso político nos depositó en la “sima peronista”, en las versiones Duhalde y luego “K” en su configuración como dinastía.
    Esta vez en las elecciones de 2015 se conformó una coalición meramente electoral cuyo objetivo era desplazar al “kirchnerismo peronista” del gobierno, pero Mauricio Macri, que se presentó como el “mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años”, desperdició una vez más la legítima esperanza de una parte de la sociedad, terminando en un fracaso absoluto que vuelve a terminar esta vez en el peronismo, pero en una versión novedosa, conducido por la dinastía “K”, que se creía extinguida luego de sus fracasos electorales en 2013, 2015 y 2017.
    Una vez más es elegido el “peronismo” como receptor de otro fracaso de nuestras dirigencias, si bien esta vez por un margen más escaso, que no impidió que otra vez el congreso esté muy cerca de ser un mero apéndice de la dinastía “K”.
    El peronismo, es la expresión más cabal de nuestros fracasos y en especial de quienes ocupan el lugar de las dirigencias.
    Somos una sociedad, sin cultura, vulgar en los compartimientos, mediocre en sus juicios, que hace virtud del resentimiento y que celebra como mérito su incapacidad para asumir responsabilidades.
    El peronismo conforma ese “sima” fangosa y oscura en la que unos muy pocos saben remar y hacer de las instituciones su “arca de Noé”.
    En términos futboleros el peronismo es el descenso a una categoría inferior en la que nos sentimos cómodos en su incomodidad que nos impulsa a buscar oportunidades de salir de ese fango, pero cuando aparece la posibilidad de lo diferente añoramos la comodidad de la mediocridad y el peronismo nos abre sus puertas, por eso Perón tenía razón “todos somos peronistas”, todos fracasamos y así hemos hecho del fracaso un lugar natural. Nuestro lugar en el mundo…

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