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17/06/2020

Los problemas que tienen que enfrentar las lowcost

Dos aerolíneas lowcost, Flybondi y JetSmart, todavía permanecen a la espera de que se autoricen los vuelos domésticos. Los escollos que tienen por delante.
Flybondi es una de las aerolíneas lowcost que logró mantenerse a pesar del parate completo del sector por el coronavirus.

La salida de Latam de Argentina dejó al mercado aerocomercial con un importante jugador menos. Para los vuelos comerciales sólo quedan, además de Aerolíneas Argentinas, Flybondi, JetSmart y Andes. Esta última viene con problemas de hace tiempo y tiene un solo avión disponible, mientras que las otras dos lowcost siguen de pie esperando la hora en que puedan despegar.

Flybondi tiene la ventaja de que sus trabajadores conformaron un sindicato por empresa y no integran los gremios aeronáuticos, como sucede en Aerolíneas. Fue así que llegó a un acuerdo con sus empleados para bajar un 12% los sueldos más bajos y un 50% los de los ejecutivos, lo que implica una media de recorte salarial del 30%.

Gente cercana a esta empresa indicó que la aerolínea se mostró sorprendida con la decisión de Latam y que, en realidad, lo tomaron como una «mala noticia» tanto para el mercado como para los pasajeros, ya que a mayor competencia, mejores condiciones y precio para los pasaajeros.

Esta lowcost está a la espera de que a mediados de julio se habiliten los viajes interprovinciales, sin que haya que hacer escala en la ciudad de Buenos Aires. Pero tienen problemas que todavía no pueden abordar ya que no hay comunicaciones oficiales y todo se maneja por trascendidos o lo que sale en los medios. Por ejemplo, para poder vender pasajes necesitan tiempo, no alcanza con diez días; además, no se sabe qué provincias van a abrir sus fronteras o permitir vuelos ya que estas decisiones dependen de los gobernadores, y también está la situación epidemiológica de cada distrito.

Flybondi, como las otras aerolíneas, con tantos meses sin ingresos sólo recibieron la ayuda que dio el gobierno a muchas empresas de todos los sectores, no hubo asistencia por el lado impositivo, de tasas o del valor del combustible.

Si bien ya hay protocolos que están establecidos, como controlar que los pasajeros usen barbijo al llegar al aeropuerto o durante el vuelo, no están planteadas otras medidas sanitarias. No se sabe cuál va a ser la distancia entre persona y persona abordo y si estas limitaciones no compliquen la rentabilidad de la empresa.

Extraoficialmente, se les informó a las aerolíneas que en los primeros vuelos la ocupación podría ser del 70% para que no haya peligro sanitario.

Además, las primeras rutas habilitadas van a ser las domésticas (interprovinciales sin pasar por Buenos Aires, en un principio) y que después podrían habilitarse los viajes al exterior.

Y también se suma las dudas del sector sobre la habilitación o no de El Palomar como aeropuerto de Flybondi y JetSmart, que de no concretarse deberían decolar y aterrizar en Ezeiza con los problemas del mayor costo de traslado hasta ese aeropuerto. Salvo que el gobierno tome otra decisión, en Aeroparque, al retirarse Latam, tendrá a Aerolíneas Argentinas como único operador.

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