BofA anticipa un escenario más alcista para el platino en 2026

Bank of America elevó con fuerza su previsión para el platino y estima que el metal podría alcanzar los US$ 2.450 por onza en 2026. El ajuste responde a déficits persistentes de oferta, tensiones geopolíticas y una demanda creciente impulsada por China y por su uso en tecnologías vinculadas al hidrógeno.

Bank of America Securities ha elevado de forma contundente su previsión para el precio del metal en 2026. Foto: BofA

El mercado del platino acaba de recibir una sacudida de las que no pasan desapercibidas. Bank of America Securities ha elevado de forma contundente su previsión para el precio del metal en 2026, situándose en 2.450 dólares por onza, muy por encima de los 1.825 dólares que estimaba anteriormente. Un ajuste de esta magnitud no es habitual y, precisamente por eso, ha despertado el interés inmediato de inversores, analistas y sectores industriales que dependen directamente de este metal.

Lejos de tratarse de una predicción aislada, este nuevo escenario se apoya en una combinación de factores que vienen acumulándose desde hace tiempo. Tensiones geopolíticas, desequilibrios persistentes entre oferta y demanda y el creciente protagonismo de Asia están configurando un contexto en el que el platino vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión a medio plazo.

Una subida que no cae del cielo

Para entender por qué el platino está recibiendo tanta atención últimamente, hay que mirar más allá del titular. Lo cierto es que esta subida en la previsión de precios no es un capricho, ni una corazonada sin sustento. El propio Bank of America ha explicado que la causa principal está en los déficits persistentes que afectan al mercado. Es decir, la demanda de platino está superando la capacidad actual de producirlo, y eso, como suele suceder, termina empujando los precios.

Pero no es solo una cuestión de oferta y demanda clásica. Hay también un componente más profundo, estructural si se quiere. Las disputas comerciales entre grandes potencias, especialmente las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, han generado incertidumbre en el comercio de metales estratégicos. 

De hecho, el riesgo de aranceles sobre el platino y el paladio rusos está provocando movimientos defensivos en los mercados y afectando directamente las cadenas de suministro.

China, el gran comprador silencioso

Mientras en Occidente se discute sobre tarifas, restricciones y políticas mineras, China avanza con pasos firmes y estratégicos. El país ha incrementado de forma notable sus importaciones de platino y, además, ha impulsado contratos de futuros respaldados físicamente, un movimiento que ha reforzado el atractivo del metal dentro de sus mercados financieros.

Solo con que una pequeña parte de la demanda de oro para joyería se desplace hacia el platino, el impacto sobre la oferta disponible sería notable. El banco estima que una sustitución de apenas el 1% podría representar un déficit adicional cercano al 10% del suministro global. Un dato que, si uno se detiene a pensarlo, es tan impactante como revelador.

Platino e hidrógeno, una conexión que impulsa el trading 

Otro de los factores que refuerzan el atractivo del platino es su papel en las tecnologías vinculadas al hidrógeno. El metal resulta esencial en componentes como las celdas de combustible y en diversos procesos industriales asociados a la transición energética, un ámbito que está recibiendo inversiones crecientes en numerosos países.

Y aquí entra en juego el trading de platino, que está ganando tracción en plataformas y brokers especializados. A medida que el interés crece y las previsiones se ajustan al alza, más inversores minoristas y profesionales comienzan a ver oportunidades tácticas, aprovechando los vaivenes del mercado y las posibles rupturas de resistencia. 

Es un momento en el que el análisis técnico y el seguimiento de fundamentos están yendo de la mano, en un contexto donde la volatilidad puede traducirse en margen de maniobra para quienes saben leer el mapa.

La oferta responde, pero sin apuro

Ante precios más altos, lo natural sería que los productores se lancen a aumentar la extracción, ¿no? Bueno, sí… pero no tan rápido. Porque lo que también destaca Bank of America en su informe es que la respuesta de la oferta será, en el mejor de los casos, gradual. Las grandes mineras no están en posición de ampliar su producción de manera significativa en el corto plazo. La mayoría de los proyectos en marcha son expansiones modestas o reinicios de operaciones, no nuevas minas gigantes listas para entrar en acción.

Además, muchas regiones clave, como Sudáfrica, enfrentaron problemas serios en su producción durante 2025. Incluso Rusia, que es un actor central en el mercado de paladio y también relevante en platino, tuvo dificultades operativas que limitaron su rendimiento. Por eso, aunque es lógico pensar que los precios actuales pueden motivar más inversión, el impacto real en la oferta tardará en llegar.

El efecto arrastre del oro sobre los metales preciosos

Aunque el foco esté puesto en el platino, resulta inevitable observar lo que ocurre en paralelo con el oro. La previsión del precio del oro sigue apuntando a niveles elevados en el medio y largo plazo, una tendencia que suele tener un efecto indirecto sobre otros metales preciosos.

Con el oro marcando máximos y concentrando buena parte del interés institucional, se abre espacio para que alternativas como el platino ganen protagonismo, especialmente en mercados asiáticos donde la joyería funciona como vehículo de inversión. Si el encarecimiento del oro se mantiene, el atractivo relativo del platino podría reforzarse tanto en consumo como en posicionamiento financiero.

2026, un año clave para el platino

Aunque las previsiones siempre tienen un margen de error, lo cierto es que Bank of America no suele lanzar este tipo de estimaciones sin datos de respaldo. Y esta vez, todo parece indicar que el platino podría tener un año especialmente positivo. 

La clave estará en seguir de cerca cómo evolucionan los contratos de futuros en Asia, qué decisiones toma Estados Unidos respecto a las importaciones rusas, y hasta dónde se atreverán las mineras a reactivar o ampliar su producción.

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