"La IA empresarial ya está marcando la diferencia en la competitividad corporativa"
La presidenta de SAP para América Latina y el Caribe analiza el clima de negocios regional, la urgencia de gobernar los datos corporativos y advierte que el factor humano debe seguir en el centro de las decisiones. Por qué la adopción de estas herramientas dejó de ser un experimento para convertirse en un imperativo de rentabilidad. “Hoy, la pregunta ineludible es: ¿Dónde invierto, cómo y cuánto cuesta?”, afirma.
Para las empresas, la inteligencia artificial no es una moda, sino que ya es una realidad que deben enfrentar, aceptar y asimilar cuanto antes en sus operaciones diarias, tanto puertas adentro como hacia afuera. Aquellas compañías que no hayan comenzado a diseñar una hoja de ruta para utilizar la IA en áreas clave como ventas, finanzas, depósitos o logística, entre otras, quedarán rezagadas y les resultará muy difícil competir en el corto plazo y quedarán obsoletas en el mediano plazo.
Esta premisa aplica de manera transversal a cualquier sector u organización, sin importar su tamaño. En este escenario de urgencia y transformación, Adriana Aroulho, presidente de SAP para América Latina y el Caribe, estuvo presente en el marco del SAP NOW AI Tour Argentina, un evento cuyo foco central fue demostrar cómo la inteligencia artificial ya está transformando la operatividad de los negocios en el país.
En un diálogo exclusivo con Fortuna, Aroulho analizó el clima de negocios en la Argentina tras reunirse con los principales CEOs locales. Detalló los desafíos de modernizar sistemas tecnológicos que arrastran décadas de antigüedad, explicó la importancia del concepto human-in-the-loop (el humano en el centro del proceso) y reveló por qué las empresas de la región están dejando atrás la etapa de experimentación para enfocarse de lleno en la eficiencia, la agilidad y el retorno de inversión. Además, Aroulho dejó en claro que no todas las inteligencias artificiales son iguales: el verdadero diferencial radica en la "IA empresarial", aquella que se nutre del ERP, comprende el contexto específico de cada industria y respeta estrictamente las reglas de gobernanza corporativa.
Fortuna: Viene de compartir almuerzos y paneles con los principales CEOs del país. ¿Qué evaluación hace del clima de negocios en la Argentina y qué le están demandando hoy los líderes corporativos?
Aroulho: El evento SAP NOW es lo que me gusta llamar nuestro Fashion Week, el espacio donde venimos a contar la evolución de nuestra estrategia, los lanzamientos y las grandes novedades, que hoy giran íntegramente en torno a la inteligencia artificial. En nuestro evento global Sapphire lanzamos la visión de la "empresa autónoma", y ahora estamos bajando ese concepto a la práctica diaria de los negocios. En esta visión, el cerebro de la organización sigue siendo el ERP, ya que ahí es donde residen los datos con contexto de negocio y las reglas de gobierno corporativo que dictan quién puede acceder a qué información. Eso es exactamente lo que marca la diferencia entre una IA genérica y una IA empresarial.
Fortuna: ¿Cómo se materializa en la práctica esa diferencia entre una inteligencia artificial genérica y una orientada puramente al negocio?
Aroulho: Para dar respuesta a esa necesidad, SAP desarrolló la Business AI Platform, una capa agéntica que opera por encima del ERP y cuyas grandes fortalezas son mantener el contexto y la semántica de los datos corporativos. Para ilustrarlo, hicimos una prueba concreta: analizamos un escenario de negocios real, que incluía costos e impacto de aranceles o tarifas, primero con una IA genérica y luego con una IA que entiende el negocio específico de esa empresa, conoce sus listas de materiales, sus contratos con proveedores y el detalle fino de su operación. Los números finales que arrojaron fueron distintos. En una empresa de consumo masivo, un margen de error así es fatal. Es ahí donde SAP entiende que está su lugar: aportando una capa empresarial a la IA que garantice total precisión y seguridad.
Fortuna: Es decir, la tecnología ejecuta los procesos masivos, pero la responsabilidad sigue siendo estrictamente directiva.
Aroulho: Totalmente. Charlábamos con directores financieros (CFOs) y les preguntábamos: "Usted es quien firma los balances ante una auditoría, ¿va a confiar ciegamente en lo que diga una IA?". La inteligencia artificial es excelente y trae muchísima productividad y excelencia a la organización, pero depende fundamentalmente de la calidad de los datos iniciales. Y, en segundo lugar, depende de lo que en SAP llamamos human-in-the-loop. La IA hace el trabajo repetitivo, masivo y automatizado que no aporta valor, pero el humano se hace cargo de la toma de decisiones. El acceso a la información hoy se ha democratizado, lo cual agiliza los procesos, pero alguien tiene que firmar y definir la estrategia. En la empresa autónoma, nosotros hacemos la provocación de que la capa agéntica ejecuta mientras las personas se dedican a lo que es realmente importante.
Fortuna: Las empresas en Argentina parten desde realidades muy dispares. Algunas nacen hoy con tecnología de punta y otras arrastran sistemas heredados de hace décadas. ¿Cómo se gestiona esa brecha?
Aroulho: Por eso nos gusta usar la palabra "jornada", porque el punto de partida no es el mismo para todos. Muchas compañías tienen un legado tecnológico y procesos que diseñaron hace 20 años. Si aplicas IA a un proceso obsoleto, o no la nutres con datos consistentes, no saldrá nada bueno; la IA no adivina las cosas. Hay un camino de modernización para quienes tienen ese legado, y una vía mucho más rápida para los que empiezan desde cero. Por ejemplo, dialogamos con el presidente de la prepaga OMIT, que se acaba de sumar a la familia SAP. Con ellos tenemos la inmensa oportunidad de pensar su arquitectura desde el inicio para que sea AI-ready. Lo mismo ocurre con Vemos (Vaca Muerta Oil and Gas), la empresa conformada por las petroleras que compiten entre sí pero que se juntaron para construir el oleoducto de 437 kilómetros desde Vaca Muerta al Atlántico. Su CEO tiene la enorme ventaja de diseñar sobre una hoja en blanco, armando procesos y sistemas a la par, ya pensados para la nube y la IA, con máxima estandarización.
Fortuna: ¿Y cuál es el abordaje para las empresas tradicionales que deben encarar un proceso de modernización profundo?
Aroulho: En el otro extremo del escenario tuvimos a clientes históricos como Ternium, que lleva 25 años con nosotros. Ellos compraron muchas empresas y atravesaron múltiples proyectos de modernización, pero su desafío es distinto porque su sistema central se pensó en una época donde no existía la arquitectura de nube. Hoy el paradigma se invirtió: queremos que el núcleo duro del sistema sea lo más limpio y estándar posible para poder mantener la innovación en el tiempo. Las personalizaciones corporativas ahora deben ir en otra capa, precisamente en la plataforma de IA. Lo que marca la diferencia corporativa no es tener un experimento aislado de IA que todos puedan mostrar para decir "es mío", sino contar con una inteligencia embebida en los procesos, con estricta gobernanza de los datos.
Fortuna: Más allá de la tecnología en sí, ¿cuáles son los conceptos o exigencias que más escucha por parte de los líderes empresariales en estas reuniones?
Aroulho: Las palabras que más surgen son "eficiencia" y "agilidad". Los clientes necesitan arquitecturas preparadas para agendas dinámicas de negocios, como fusiones y adquisiciones o divisiones corporativas. Sin embargo, también notamos que la conversación maduró en toda la región. El año pasado, cuando publicamos un estudio de mercado, todos querían simplemente tener "algo" de inteligencia artificial. Hoy, la pregunta ineludible es: "¿Dónde invierto, cómo y cuánto cuesta?". La agenda de las empresas se divide entre buscar eficiencia para bajar costos operativos y buscar excelencia para habilitar nuevos modelos de negocios. El análisis avanzado permite brindar niveles de servicio altamente diferenciados y una hipersegmentación que antes era imposible, lo que se traduce directamente en competitividad.
Fortuna: Teniendo en cuenta que el capital de las compañías no es infinito, ¿sobre qué áreas o procesos recomienda dar los primeros pasos en esta jornada de inversión?
Aroulho: Nosotros siempre volvemos a nuestro origen, que son los datos y los procesos de negocio. La primera pregunta debe ser: ¿el proceso sobre el que quiero aplicar IA está realmente optimizado? Dentro de nuestro portafolio contamos con soluciones como Signavio, que utiliza inteligencia artificial para analizar las huellas digitales de los procesos. Por ejemplo, evalúa un proceso clásico de facturación (order-to-cash). Si tu empresa requiere de 16 pasos para completarlo y el benchmarking de las mejores prácticas de tu industria indica que se puede hacer en 14, la herramienta te lo advierte. ¿Realmente quieres gastar en automatizar un proceso ineficiente de 16 pasos o prefieres dar la vuelta y ajustarlo al estándar de 14? Revisar los procesos siempre es fundamental.
Fortuna: Ese es un punto crítico. Muchas áreas financieras aún procesan información vital en planillas de Excel aisladas. ¿Ve una mayor conciencia sobre la necesidad de centralizar y ordenar esa información?
Aroulho: Sí, hay más conciencia, en gran parte porque venimos transitando la charla hacia la adopción de la nube desde hace años. Pero derribar el hábito de "lo hago a mi manera en mi escritorio" requiere de muchísimo patrocinio ejecutivo (sponsorship). El empleado suele mirar el árbol de su propio proceso, pero desde la gerencia se debe ver todo el bosque. Quizás un proceso individual no gane velocidad en lo inmediato, pero el colectivo de la empresa seguro lo hará. Ese involucramiento de los CEOs y de los mandos medios es la diferencia absoluta entre los proyectos exitosos y los que fracasan. Hay un CEO en Brasil que bromea conmigo y me dice: "¿Sabes que todos le echan la culpa a SAP cuando se equivocan?". Yo le pregunto qué les responde, y él contesta: "Les digo que si SAP maneja el 80% del PIB mundial, el sistema debe funcionar; que me busquen otra respuesta". Siempre es más fácil echarle la culpa a la herramienta, pero todo empieza por los datos.
Fortuna: Para finalizar, ¿qué mensaje le daría a aquellos CEOs que están convencidos de que este es el camino tecnológico a seguir, pero ven a los procesos históricos de su propia compañía como un obstáculo insalvable?
Aroulho: Les diría que, en el mundo de los negocios actuales, la pregunta ya no es si estás listo, sino cuánto te va a costar comercialmente no dar el primer paso. A algunas empresas les demandará más esfuerzo que a otras, pero hay que empezar la jornada. La nube habilita grandes transformaciones y la IA potencia todo eso, pero el movimiento es obligatorio. Si no arrancas tú hoy, tu competidor ya arrancó y te ganará el mercado en breve.
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