Por qué este es un buen momento para mudarse de oficina
El mercado de oficinas clase A en Buenos Aires no está en pausa. Está en una etapa más madura, más estratégica, en la que las mejores oportunidades no se anuncian solas: hay que ir a buscarlas.
Cada vez que el mercado baja el ritmo, aparece la tentación de leerlo como una señal de alarma. El primer trimestre de 2026 registró una absorción neta de 3.999 m² en el segmento clase A de Buenos Aires, muy por debajo de los casi 13.000 m² del cierre del año pasado, y ya escucho la pregunta: ¿el mercado frenó? Mi respuesta es que no. Lo que frenó fue la inercia. Y eso, para las empresas que saben leerlo, abre una ventana de oportunidad real.
El 2025 fue un año de decisiones postergadas que finalmente se tomaron. Proyectos que venían de la prepandemia se completaron, empresas que habían esperado demasiado retomaron la iniciativa, y eso generó un nivel de actividad que en varios casos fue más normalización que expansión genuina. Era esperable que el primer trimestre de 2026 mostrara un ritmo más tranquilo: la estacionalidad de enero y febrero siempre juega ese rol, y la base de comparación era alta. Lo que importa es que la absorción se mantiene en terreno positivo, la vacancia mejoró respecto al promedio de 2025 —pasando del 18,3% al 17,7%— y los precios de alquiler se sostienen en torno a los 23,2 USD/m²/mes, prácticamente sin variación. Eso no es un mercado que frena; es un mercado que se consolida.
La disponibilidad elevada en algunos submercados no es una señal de debilidad estructural; es una ventana para quien quiera aprovecharla. Al mismo tiempo, la dinámica de este inicio de año nos deja ver con claridad qué es lo que las empresas realmente priorizan. Si observamos el comportamiento general de la demanda y cómo se mueven los distintos submercados, la tendencia de fondo nos dice algo muy concreto: cuando el producto es bueno y la ubicación acompaña las necesidades reales de las personas —sus rutinas, su acceso al transporte, su calidad de vida—, la demanda responde. Lo que está en proceso de absorción es el stock más reciente, no el mercado en su conjunto.
Para las empresas que están evaluando una relocalización o una expansión, este momento tiene una lógica propia: hay disponibilidad de espacios de calidad, hay estabilidad de precios en dólares y hay un contexto donde los propietarios están dispuestos a sentarse a negociar con seriedad. Esa combinación no dura para siempre. El pipeline de nuevos desarrollos se acota, y a medida que el stock disponible se absorba, las condiciones van a ir ajustándose. Quienes tomen decisiones hoy van a estar mejor posicionados que quienes esperen a que el mercado "se confirme".
El mercado de oficinas clase A en Buenos Aires no está en pausa. Está en una etapa más madura, más estratégica, en la que las mejores oportunidades no se anuncian solas: hay que ir a buscarlas.
*Broker senior de oficinas de Cushman & Wakefield Argentina
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