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Columnista

22/07/2014

El preocupante crecimiento del déficit fiscal

Argentina viene sufriendo una falta de solvencia fiscal a lo largo de los últimos años, pero el problema se acentuó nuevamente en los últimos tres meses. Análisis por Iván Cachanosky

Deficit-fiscal

Por Iván Cachanosky

El dilema existente del juicio con los holdouts reveló la falta de responsabilidad de varios gobiernos en el manejo de la caja. Se ha ido mencionando en estos días que, si existen buitres o bonistas a quien tenemos que pagar, es debido a la existencia de la deuda. Por su parte, ésta existe debido a que los gobiernos acumulan déficit. A su vez, éste último tiene lugar debido al elevado gasto público. De esta manera, una de las vías para hacer frente al elevado gasto es a través de la deuda. Sin embargo, lo importante a remarcar es la falta de solvencia fiscal de Argentina lo largo de los últimos años, problema que se empezó a acentuar nuevamente en los últimos tres meses particularmente.

Para realizar un breve repaso, desde 1973 a 1984 se acumularon 11 años de déficit fiscal. Luego, entre 1985 y 2002 podrá observarse que hay períodos de alternancia, algunos años con superávit y otros con déficit. Después, entre 2003 y 2008, acompañado de un contexto internacional muy favorable debido al incremento en los precios de los commodities, se logró recuperar el superávit fiscal. Sin embargo, a partir del 2009 en adelante, se volvió al déficit fiscal a pesar de que los precios de los commodities siguen altos y con el agregado de que además, las tasas internacionales se encuentran en mínimos históricos. En otras palabras, a pesar del gran viento de cola a favor, los últimos años se observan problemas en las cuentas fiscales. Esto es aún más grave si se tiene en cuenta la “ayuda extra” en las cajas a través del BCRA, las prestaciones de seguridad social y PAMI. Si excluyéramos el financiamiento de éstos últimos organismos el déficit sería aún mucho mayor.

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El último informe publicado por la Secretaría de Hacienda continúa mostrando un escenario no muy agradable. Teniendo en cuenta el lapso enero-mayo de este año, el déficit fiscal alcanza la cifra de $ 20.614 millones, lo que representa un incremento del 119% con respecto al déficit de $ 9.410 obtenido en el mismo período del 2013. Por su parte, el déficit del 2012 fue de $ 6.868 millones.

Sin embargo, las preocupaciones no terminan aquí, porque la mencionada ayuda por parte del Banco Central, Anses y PAMI son cada vez mayores. Si el panorama “con maquillaje fiscal” asusta, lo hace aún más al quitarse el mismo. Sin contar esta ayuda extra, el déficit fiscal hubiera sido de alrededor de $ 48.343 millones para el período enero-junio (en vez de $ 20.614 millones) y el déficit para 2013 hubiera sido de $ 19.584 millones (en lugar de $ 9.410 millones). Teniendo en cuenta estos datos, el incremento del déficit  no sería del 119% sino que alcanzaría el 147% para enero-mayo 2014 mientras que para el 2013 pasaría de 37% a 52%.

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Esta situación puede dejarnos tres breves conclusiones. En primer lugar, Argentina no ha sido capaz de sostener políticas de superávit fiscal por periodos largos de tiempo ya que desde 1970 a la fecha se han presentado varios años de déficit fiscal. Segundo, entre el 2003 y 2008 acumuló un período de seis años de superávit fiscal gracias a los altos precios internacionales de los commodities  pero luego no pudo sostener el superávit debido al creciente gasto. También, hay que tener en cuenta que el no pago de la deuda y, luego, la reestructuración con tasas compulsivamente bajas ayudó a que exista ese superávit.

Por último, el déficit fiscal volvió a aparecer en los últimos años con el agravante de que la ayuda obtenida por los organismos antes mencionados es cada vez mayor lo que marca una tendencia a que el déficit fiscal continúe debido a un gasto público elevado. Esto va a ser difícil de combatir dado a que la presión tributaria ya es muy elevada y apretar el acelerador en la emisión monetaria haría disparar aún más la inflación. En caso de que se quiera disminuir éste déficit, el mejor camino sería disminuir el elevado gasto público, el cual se encuentra también en niveles récords.

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iván cachanosky(*) Iván Cachanosky es candidato a Magister en Economía Aplicada y doctorando en Economía en la UCA. Se desempeña como Analista Económico en la Fundación Libertad y Progreso. Twitter: @ivancachanosky