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07/04/2015

Las inquietudes ‘reales’ de las multinacionales

Por Jairo Straccia| En los balances que presentan en EEUU, hablan de riesgo de devaluación, controles crecientes y default.

No sólo YPF desnuda, como se apreció esta semana, sus preocupaciones “reales” cuando presenta su balance ante la autoridad del mercado financiero de los Estados Unidos, la Security and Exchange Comission (SEC).

La mayor parte de las multinacionales presentes en el país, que cotizan en la Bolsa de Nueva York, cuando les hablan “a sus accionistas” hacen un diagnóstico sobre la economía local que dista mucho de los comentarios descafeinados que sueltan en estas tierras, siempre pendientes de represalias de parte de la Casa Rosada. Este es un repaso por los últimos formularios 10-K presentados por las corporaciones con negocios bajo influencia de Cristina Kirchner.

Dólar y dividendos. El común denominador en balances es la inquietud por el futuro del tipo de cambio. Desde la semillera Monsanto hasta las automotrices General Motors y Ford, pasando por empresas de consumo masivo como P&G y alimentarias como Mondelez y Pepsico, señalan que “monitorean” el impacto de posibles cambios en el dólar, y ponen a la Argentina en el grupo de países con esa incertidumbre junto a Venezuela, Ucrania y Rusia, todos con cambios en sus monedas.

En particular, Coca-Cola indica que en nuestro país “hay restricciones para el pago de dividendos” y que por ello han empezado a reinvertir ganancias. “Continuaremos buscando oportunidades”, apunta el reporte. Un dato: las ventas de Coca crecieron 7% en 2014 lideradas por la expansión de su marca Bonaqua. P&G, que incluye en su portafolio de marcas desde Oral B hasta el champú Head & Shoulders, fue sancionada por la AFIP en 2014 por presuntas triangulaciones de comercio exterior. En su último reporte ante la SEC indica: “Manejamos nuestra exposición cambiaria y de deuda, en especial en países con autorizaciones de importación y controles de precios, como Venezuela, Argentina, China, India y Egipto”.

Controles. El gigante de las galletitas Mondelez, que produce entre otras Pepitos y Oreo, dedica un largo apartado a detallar que “la política monetaria y otros controles en Venezuela y otros países como la Argentina y Rusia” generan un clima desafiante para operar, que podrían tener un impacto en sus negocios. En nuestro país genera el 2% de sus ingresos.

Inflación. Clorox, multinacional que fabrica en el país marcas líderes como Ayudín y Mortimer, subraya en un apartado que en la Argentina en particular se sienten “presiones inflacionarias y conflictividad laboral”, aunque para la compañía resultan problemas menores: viene de cerrar su operación en Venezuela por conflictos con el gobierno.

Recesión. General Motors, que fabrica los Chevrolet, y Ford, expresan en sus balances el impacto de la menor actividad económica. Por un lado, GM alude a “condiciones económicas difíciles” tanto en la Argentina como en Brasil para explicar la caída de sus ventas e ingresos. Y por otro, Ford detalla: “Se espera una débil recuperación de Brasil, mientras que la Argentina y Venezuela siguen en recesión”.

Deuda. Mondelez dedica un apartado a explicar que desde julio la Argentina está en “default técnico”, por lo que “el acceso a financiamiento, las reglas cambiarias y otras regulaciones” mantienen un entorno económico desafiante. Monsanto, por su parte, en su balance presentado esta semana, es la única firma que detalla que tiene bonos de la Argentina.

(*) Publicado en la edición impresa del diario PERFIL.

 

 

Un pensamiento en “Las inquietudes ‘reales’ de las multinacionales”

  1. Asistimos a un escenario donde los Estados están impotentes ante estos entramados de multinacionales que controlan todo el comercio mundial y donde es muy difícil discernir las vinculaciones entre las partes implicadas.

    Un excelente trabajo informático de la Escuela Politécnica Federal de Zürich del año 2011 analizando estas extensas redes de comercio internacional había llegado a conclusiones alarmantes que dejaban muy en claro la enorme concentración real detrás de complejos entramados de empresas y sociedades que conforman una supra entidad corporativa.

    «Los resultados muestran que 737 compañías controlan 80% de la red corporativa transnacional y que solo 147 —lo que los investigadores llaman una “súper-entidad”— controlan más del 40% de esta red global.»

    Frente a estas complejas redes de lobos los Estados y los individuos bajo su responsabilidad están casi indefensos.

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