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18/12/2019

Claves para el éxito de las Empresas Familiares

Por Santiago Dodero* /Para tener éxito es importante analizar cómo se involucra la familia en la empresa.
Claves para el éxito de las Empresas Familiares
Las empresas familiares tienen un potencial propio que les genera una fuerte ventaja competitiva.

El Método EFE parte de un concepto novedoso de ciclo de vida de la Empresa Familiar con sus respectivas crisis a superar. La finalidad es que las familias empresarias reconozcan las características propias de las etapas que está transitando su compañía y las crisis propias de cada una de ellas. De esta manera, ayudarles a tomar conciencia para aprender a cómo superar cada crisis.

Para cada empresa familiar es intención nuestra que sean conscientes de los desafíos que tiene por delante la familia empresaria tanto a nivel societario como a nivel empresarial, familiar e individual.

El método EFE está focalizando en los estilos de liderazgos de los directivos familiares (desde los fundadores hasta los sucesores, que muchas veces son de dos generaciones diferentes), el ingreso de los hijos a la empresa, el trabajo intergeneracional familiar, y las mejores prácticas de comunicación y resolución de conflictos; el gobierno de la empresa o el de la familia empresaria, y estrategias para planear la sucesión.

En esta obra se presenta una interesante comparación de dos modelos de gobierno de la empresa: el de la EF y la de la empresa no familiar. En el mismo permite apreciar las ventajas y desventajas de cada una en relación con la otra.

En el caso de la EF, se concluye que está más expuesta a los conflictos, y éstos suelen tener consecuencias graves tanto para la empresa como para la familia ya que al solaparse los vínculos afectivos propios de la familia con los económicos y societarios de la empresa, las relaciones laborales entran con facilidad en conflicto y son más difíciles de resolver por temor a poner en riesgo la ansiada unidad familiar.

Pero también es cierto que el compromiso y la exigencia de los familiares por sacar adelante los negocios, difícilmente se consigan en similares términos en las empresas no familiares.

Si la familia logra establecer políticas y reglas claras de gobierno sobre cómo agregar valor a la empresa, ésta podrá aprovechar todo su potencial generando ventajas competitivas que las empresas no familiares difícilmente puedan conseguir. El prestigio empresario de la familia propietaria será clave para conseguir esas ventajas. El objetivo es que el esfuerzo, pasión, visión y valores del fundador continúen en las sucesivas generaciones.

En la realidad diaria de la EF encontramos las luchas de poder y de intereses entre padres e hijos, hermanos y primos, que vienen acompañadas de una carga fuertemente emocional que entorpece el diálogo y la búsqueda de soluciones para la familia y para la empresa.

El Método EFE presenta una metodología práctica para que la familia agregue valor a la empresa y sepa cómo abordar y resolver los conflictos que son propios de las EF. El propósito es blindar a la empresa de los conflictos familiares, de manera que sus directivos se focalicen en vivir las mejores prácticas de gobierno que agreguen valor a la empresa, a los que forman parte de ella y a la comunidad en que se desenvuelve.

Esta metodología es conocida como Protocolo Familiar. Su objetivo es buscar que los familiares compartan un proyecto empresario en el que puedan sinergizar sus fortalezas, que ellos por sí mismos no podrían o les sería muy difícil lograr. También es muy útil para que los herederos clarifiquen sus intereses y expectativas con relación al patrimonio de sus padres, de manera seguir juntos o acordar, para cuando le corresponda heredar, en renunciar a ser accionista siendo compensado con otros bienes o derechos.

El protocolo familiar no es sólo una cuestión jurídica, sino que es resultado de un trabajo multidisciplinario, es decir, abarca aspectos psicológicos, financieros, estratégicos de administración, jurídicos societarios y sucesorios. El protocolo familiar regula lo que la familia quiere empresarialmente ser; no pretende encorsetar y, menos aún, mantener «prisioneros» a accionistas familiares disconformes.

Por ello, el protocolo familiar lo integran acuerdos que tienen solo fuerza moral entre los firmantes, y otros acuerdos con fuerza legal. Por lo general se piensa que los primeros tienen menos fuerza e importancia que los segundos; desde el punto de vista de cumplimiento es cierto, pero desde el punto de vista de vista de la eficiencia, si los acuerdos morales no se respetan debilitarán los vínculos afectivos y el compromiso por la profesionalización de la EF afectando sensiblemente el futuro de la empresa y de la unidad familiar.

Cuando las diferencias en las opiniones de los miembros del equipo se resuelven por votación, se corre el riesgo de que unos se consideren ganadores y otros perdedores. Si esto sucede, se rompe con facilidad el espíritu de equipo porque se fomentan los deseos de ganar poder en vez de orientarse hacia los objetivos del equipo.

Pero si se cambia la perspectiva de la diferencia, poniéndola más allá de las posiciones personales y procurando conocer los verdaderos intereses que están en juego, se podrán encontrar nuevas alternativas que no se consideraron con anterioridad.

En las EF es frecuente que las posiciones en juego no reflejen realmente los intereses que hay detrás de cada posición; por ejemplo, cuando uno de los directivos familiares pretende justificar la salida de un gerente para crear el espacio para uno de sus hijos. Por lo general, esto no se manifiesta porque la persona sabe que su juicio sobre el desempeño del gerente perdería credibilidad o porque otro familiar puede interpretar esa actitud como una pretensión de ocupar mayor espacio de poder. Si consigue explicar con sinceridad los verdaderos intereses, las posiciones serán más claras y, por lo tanto, las alternativas a evaluar, más adecuadas al problema que ha ocasionado el conflicto.

Es recomendable que, en caso de no ponerse de acuerdo en ninguna de las alternativas propuestas, sea un tercero, en lo posible un no familiar quien defina la posición a seguir. Esta tercera persona ha de ser aceptada por todos, no solo por sus condiciones personales, sino también por las profesionales.

*Licenciado y Doctor en Administración de Empresas, su último libro es El Método EFE.

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