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Opinión

10/04/2020

Creatividad frente a la peste

El autor dice que se necesita una visión que sea más de largo plazo para enfrentar la crisis económica por la pandemia y que no hay que esperar todo del Estado.
Si el parate económico se prolonga los bancos se van a ver afectados.

La expansión letal de un coronavirus, aún desconocida, pone a la Argentina literalmente contra las cuerdas. En realidad, le está sucediendo a todos los países, pero en el nuestro el shock es aún más fuerte por la vulnerabilidad de nuestra economía, con una informalidad que, según se calcula, oscila en el 35 por ciento y una pobreza del mismo tenor. Las empresas están exhaustas frente a la presión fiscal pero ahora muchas de ellas han quedado seriamente amenazadas frente a la drástica reducción de la actividad y el consumo, en general.

En este contexto, la escasez de recursos por parte del Estado ha quedado de manifiesto en la reducida dimensión del primer paquete de medidas de auxilio económico lanzado por el gobierno nacional. En especial, si se compara con los números de Italia, España y Estados Unidos, para poner solamente tres ejemplos.

Las opiniones son variadas, pero entiendo que el presidente Alberto Fernández puede llegar a tomar decisiones muy sorprendentes. Por formación política y, aún más importante, por el peso del kirchnerismo más duro en la coalición oficialista, debería estar más inclinado a medidas intervencionistas o, para llamarlas de algún modo, populistas.

Sin embargo, el Presidente es un peronista muy pragmático. Por eso, y porque la situación es muy grave, no habría que descartar incluso medidas que, a priori, pueden parecer impensables para este Gobierno, como un acercamiento más bien drástico al Fondo Monetario Internacional para recuperar los 13 mil millones de dólares previstos en los acuerdos realizados por Mauricio Macri, repudiados hace unos meses atrás.

Cambió todo; también puede cambiar Alberto. Se verá.

Quienes deberían cambiar son también algunos sectores que no están, hoy, en la primera trinchera de los perdedores. Los bancos, por ejemplo, que se verán afectados si el parate económico se profundiza. Se requiere una visión que trascienda el cortísimo plazo y sea creativa. Algunos ya lo están haciendo. No se puede caer en lo que muchas veces se reprocha a otros sectores: esperar todo del Estado.

*Editor ejecutivo de Fortuna

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