"Vislumbramos a mediano plazo años de gran crecimiento para nuestros sectores en la Argentina”
Juan Trussi, gerente general del Grupo Loi, habla con Fortuna sobre las oportunidades que tiene la compañía para expandir sus negocios en la hotelería de experiencia, los desarrollos inmobiliarios en regiones donde la economía real crece y en la gestión de proyectos de terceros.
Loi es uno de los grupos constructores más relevantes del mercado argentino. Si bien su marca es reconocida por sus hoteles -tienen tres en el país con el nombre de Los Suites- su relevancia va más allá de la hotelería. Hace algunos años también decidieron poner su marca en Loi Flats, dos propiedades para alquiler temporal en Buenos Aires y Neuquén. Pero su recorrido lleva varias décadas en Argentina y actualmente tienen como objetivo seguir creciendo poniendo foco en la hotelería de experiencias, en desarrollos inmobiliarios en regiones donde la economía real está creciendo y en la gestión de proyectos para terceros. “Nuestra visión es seguir siendo un grupo integrado y, a la vez, lograr una sinergia real entre el real estate, la construcción y la hotelería: diseñar, construir, desarrollar y operar, combinando proyectos propios con obras para terceros”, le comenta a Fortuna Juan Trussi, gerente general del Grupo Loi.
Loi Suites Chapelco
En su charla con Fortuna, Trussi no solo recorre la historia constructora del grupo, sino que anticipa los proyectos que tienen por delante en el actual desafiante contexto que vive el sector de la construcción y los desarrollos inmobiliarios. Además, destaca la fuerza del turismo regional como base para seguir creciendo y comenta sobre el tercer área de negocio en el que participa el Grupo, que es el agropecuario.
Fortuna: Grupo Loi nace con una fuerte identidad constructora. ¿Cuáles fueron los hitos durante esa primera etapa y cómo se fue construyendo el ADN del grupo?
Trussi: La raíz del grupo es la construcción, y eso explica todo lo que vino después. La empresa lleva el sello de su fundador, Bernardo Juan Loitegui, una verdadera figura de referencia de la industria de la vivienda en la Argentina. A través de Loitegui S.A. construyó más de 3.000 departamentos en Buenos Aires y levantó una emblemática fábrica de ladrillos en Tandil. Su compromiso con el sector fue mucho más allá de su propia empresa: fue fundador y presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda durante más de dos décadas, e incluso autor de la ley del fondo de desempleo de la construcción. Esa impronta —la del que cree en el ladrillo y en el sueño de la casa propia— es el verdadero punto de partida de nuestro ADN. De esa raíz fundadora nace nuestra identidad, que se apoya en tres convicciones. La primera es el cumplimiento de las promesas: entregar lo que comprometemos y respetar los plazos, incluso adelantarlos. La segunda es la transformación de la realidad, la certeza de que cada proyecto puede dejar un lugar mejor del que encontramos. Y la tercera es la obsesión por el seguimiento de cada detalle. Las dos últimas se fueron perfeccionando con la actividad hotelera: la mejor prueba de esa transformación de la realidad es lo que logramos en el Chapelco Golf, al pie de la cordillera, y en plena selva misionera, en Iguazú. Y el seguimiento de cada detalle es, justamente, lo que sostiene día a día la calidad de nuestro servicio hotelero.
Loi Suites Recoleta
Fortuna: El Grupo también participa del negocio agropecuario.
Trussi: Exacto, y la magnitud de esa capacidad transformadora también se ve en la base de nuestro negocio agropecuario: un establecimiento originalmente ganadero —de cría— al norte de la provincia de Entre Ríos que, desde los años 90, inició una transformación agrícola con la incursión en el cultivo de arroz —que implicó el desarrollo de represas— y luego avanzó hacia los cultivos tradicionales mediante la siembra directa en la mayor parte de su superficie. Además, nuestra división agropecuaria cuenta con una granja porcina de aproximadamente 900 madres, lo que significa más de 20.000 capones que se engordan hasta los 110 kilos.
Fortuna: Con los primeros apart hotel y el salto al primer 5 estrellas en Recoleta, el grupo integra construcción, desarrollo y operación hotelera. ¿Qué aprendizajes dejó ese paso de construir activos a gestionarlos como marca?
Trussi: El camino hacia la marca empezó mucho antes del primer 5 estrellas. A comienzos de los 70 nos animamos al concepto de apart hotel, en un momento en que casi nadie en el país creía en ese formato: empezamos a desarrollar y operar edificios de departamentos pensados para estadías, primero con una experiencia en el viejo centro de San Pablo y luego en puntos estratégicos de Buenos Aires. Ahí dimos el primer paso de constructores a operadores, y entendimos que pasar de levantar un activo a gestionarlo es un salto enorme. De hecho, esa incursión en los apart hotel nació de un problema que supimos transformar en oportunidad: ante una dificultad para vender los inmuebles, decidimos explotarlos nosotros mismos en lugar de limitarnos a construirlos. Así sumamos varios apart hotel —que en aquella época, además, representaban un beneficio impositivo— y también edificios de renta, como el Centro Azcuénaga, donde alquilábamos consultorios médicos con todos los servicios incluidos.
Loi Suites Iguazú
Una cosa es entregar una obra impecable y otra muy distinta es sostener, todos los días, una experiencia a la altura. El primer aprendizaje fue que la hotelería es un negocio de personas y de servicio: el activo es la condición necesaria, pero la marca se construye con la atención, la consistencia y el detalle. El segundo fue el valor de la integración. A diferencia de muchas cadenas, que separan al dueño del inmueble, al operador y a la marca en compañías distintas, nosotros elegimos hacer todo el recorrido: seleccionar la tierra, desarrollar, construir y operar con marca propia, que lleva las primeras tres letras de nuestro apellido. El salto al primer 5 estrellas en Recoleta, en el año 2000 y en plena crisis argentina, nos enseñó que esa integración nos da el control de la calidad de punta a punta. Por eso nos definimos como una empresa desarrolladora y sumamente emprendedora.
Fortuna: La expansión hacia San Martín de los Andes e Iguazú, dos destinos turísticos centrales para el país, ¿cómo se dio? ¿Qué vieron en esos mercados?
Trussi: Los miramos con ojos de largo plazo, antes de que tuvieran el nivel de consolidación de hoy. En San Martín de los Andes y en Iguazú vimos dos cosas a la vez: destinos con un patrimonio natural único, de escala mundial, y una oferta de hotelería de alta gama todavía incipiente. Donde otros veían mercados chicos o muy estacionales, nosotros vimos un potencial estructural: lugares que la Argentina y el mundo iban a querer visitar de manera creciente, y que necesitaban producto de calidad para captar a ese viajero. Cada uno se destaca por algo especial: Loi Suites Chapelco está enclavado en una de las mejores canchas de golf de Latinoamérica, diseñada por Jack Nicklaus; y Loi Suites Iguazú está a pocos minutos de las Cataratas del Iguazú. Pero ambos hoteles están inmersos en una magnífica belleza natural: el primero, al pie de las montañas y los paisajes de la Patagonia; el segundo, en medio de la Selva Misionera, en la Reserva Natural Iryapú. Siempre digo que, si uno quiere conocer playas, a nivel mundial encontrará miles de sitios paradisíacos… pero si una persona quiere sumergirse en la selva y sentir la energía de las cataratas, hay muy pocas posibilidades en el mundo, y las Cataratas del Iguazú son claramente las más impactantes de todas. Son únicas a nivel mundial, y su selva también lo es. Por eso, cuando diseñamos Loi Suites Iguazú, lo hicimos cuidando no ser disruptivos con el ambiente: el hotel está literalmente inmerso en la selva, y es la mejor manera de vivirla con toda su fuerza y vitalidad.
Loi Flats Buenos Aires
Fortuna: Tanto en Chapelco como en Iguazú el grupo participó en proyectos pioneros. ¿Qué implica desarrollar hotelería de alta gama en entornos naturales y mercados todavía emergentes?
Trussi: Apostar temprano exige paciencia y convicción, pero también permite elegir las mejores ubicaciones y crecer junto con el destino. Esa lectura es muy propia de nuestra cultura de desarrolladores: pensamos en décadas, no en temporadas. Y, sobre todo, siempre fuimos pioneros. Fuimos verdaderos precursores en la Selva Iryapú: cuando desarrollamos el proyecto, ingresamos al predio como auténticos exploradores, con palo en mano y machete. Allí no había luz, ni agua, ni cloacas, ni caminos… ¡no había nada! Transformar la realidad implica exactamente eso: ser visionario, tener un sueño y trabajar cada día para cumplirlo. Hoy somos una de las grandes empresas que sostienen la generación de empleo en Puerto Iguazú, y tenemos el orgullo de haber sido grandes impulsores de la hotelería de calidad en la región, con servicios de excelencia y nivel internacional. No menor fue la visión de construir en Chapelco el primer 5 estrellas de San Martín de los Andes, anticipándonos a un crecimiento de la región que en los últimos años fue explosivo. Esa misma audacia la pusimos en Recoleta, en el año 2000, abriendo el primer hotel de categoría de la zona, y también en Neuquén, donde desembarcamos hace casi 15 años intuyendo un potencial que entonces pocos veían y hoy es indiscutible. Desarrollar lujo en un entorno natural impone una responsabilidad distinta: el verdadero protagonista no es el hotel, es el entorno. Dar servicios de lujo en estos contextos significa diseñar con sustentabilidad real, respetar el ecosistema y, al mismo tiempo, ofrecer el confort y el servicio que espera el viajero más exigente. Y como son mercados todavía emergentes, implica también contribuir a desarrollar el destino: aportar un producto de calidad que eleva el estándar de toda la región.
Torres Kuref, Neuquen
Fortuna: ¿Cuál es el posicionamiento actual de Loitegui Desarrollos en el mercado de la construcción? ¿Cuál consideran el segmento con mayor potencial en el contexto actual del país?
Trussi: Loitegui Desarrollos se posiciona como una desarrolladora y constructora con más de seis décadas de trayectoria y más de setenta edificios construidos en la Argentina, Brasil y Uruguay. Nuestro diferencial es la combinación de calidad constructiva, sustentabilidad y, sobre todo, el cumplimiento de los plazos: nos hicimos una reputación de entregar siempre en tiempo y, muchas veces, antes. Hoy estamos reforzando nuestra presencia en la Patagonia, con foco en Neuquén, donde acabamos de inaugurar una nueva torre y tenemos varios proyectos residenciales y de usos mixtos en marcha. En el contexto actual del país, vemos el mayor potencial en las regiones ligadas a la energía y a las economías reales en crecimiento —la zona de influencia de Vaca Muerta es un claro ejemplo—, donde la demanda de vivienda de calidad supera con holgura a la oferta. Y, en paralelo, en el segmento residencial premium de destinos turísticos, donde la marca y la calidad constructiva hacen una diferencia evidente.
Fortuna: Hoy Grupo Loi combina hotelería, construcción, desarrollos propios y proyectos para terceros. ¿Cuál es la visión de futuro y dónde ven las mayores oportunidades de crecimiento?
Trussi: La visión es seguir siendo un grupo integrado y, a la vez, lograr una sinergia real entre el real estate, la construcción y la hotelería: diseñar, construir, desarrollar y operar, combinando proyectos propios con obras para terceros.
Hacia adelante vemos tres grandes frentes de crecimiento. El primero es la hotelería de experiencias: el turista ya no busca solo una habitación, busca vivir el destino y llevarse algo único. Por eso estamos invirtiendo en ampliar y reinventar nuestros complejos, con proyectos muy concretos: tenemos en carpeta una iniciativa novedosa y totalmente disruptiva para Iguazú, sobre la que todavía no podemos dar detalles, y estamos analizando otras plazas para nuevos desarrollos hoteleros. En paralelo, venimos dándole forma a un grupo de inversores que ya nos acompaña en los proyectos inmobiliarios y que hoy nos pide entrar también en la hotelería: ese respaldo es el que nos permite apalancar el crecimiento de la cadena a través de Loi Suites y Loi Flats.
El segundo frente es el desarrollo inmobiliario asociado a las regiones donde la economía real está creciendo: zonas próximas a la cordillera, vinculadas a la energía —petróleo y minería—. En esa línea venimos avanzando con fuerza y, con Loitegui Desarrollos, empezamos a poner pie en nuevas ciudades de Cuyo. Y el tercero es la gestión de proyectos para terceros, donde ponemos a disposición toda nuestra capacidad constructora y operativa.
Fortuna: ¿Qué significa hoy para Grupo Loi seguir siendo constructora y, al mismo tiempo, desarrolladora y operadora hotelera?
Trussi: Significa controlar toda la cadena de valor y, con eso, garantizar la calidad de principio a fin. Somos de las pocas compañías que selecciona la tierra, la desarrolla, la construye y luego la opera con marca propia. De esa lógica nacieron Loi Flats Neuquén y Loi Flats Buenos Aires: la posibilidad de ofrecerle a nuestros clientes de la desarrolladora una renta sobre el mismo inmueble que les vendimos, apoyada en la fuerza de nuestra marca y en nuestra vasta experiencia comercial y corporativa. Hoy Loi Flats es un éxito: esos clientes siguen con nosotros como inversores, en un modelo que combina la compra de la unidad con la continuidad de una renta.
Por eso decimos que la integración no es solo un modelo de negocio: es una manera de entender las cosas. Pensamos en sinergia, sumando nuestra experiencia como constructores, como desarrolladora y como hoteleros. El constructor piensa en que la obra perdure; el desarrollador, en crear valor; el operador, en la experiencia diaria del huésped.
Cuando esas tres miradas conviven en la misma empresa, cada decisión se toma pensando en el largo plazo. Construimos sabiendo que después vamos a operar lo que levantamos, y eso nos exige un estándar más alto. Ser constructora, desarrolladora y operadora al mismo tiempo es lo que nos da coherencia y lo que sostiene la confianza en la marca Loi. Y esa misma confianza es la que generamos en nuestros clientes: saben que cumplimos lo que prometemos, y por eso nos acompañan.
Fortuna: Juan, ¿cuál es tu mayor desafío hoy dentro de Grupo Loi, aunando Loitegui Desarrollos y Loi Suites Hoteles?
Trussi: Un gran desafío es hacer dialogar dos negocios con lógicas y tiempos distintos —la construcción y la hotelería— sin perder la identidad que nos une. La obra tiene plazos, hitos, una entrega; la hotelería, en cambio, es un servicio que nunca termina —365 días al año— y que se juega todos los días, en cada huésped. Conducir las dos unidades implica equilibrar esas culturas, profesionalizar y dar escala a los equipos, e incorporar tecnología y sustentabilidad en todo lo que hacemos.
Y, sobre todo, hacerlo en un contexto argentino siempre exigente, que obliga a planificar a largo plazo conviviendo con la incertidumbre del corto. Ese es el desafío más lindo: tomar el legado constructor y fundacional y proyectarlo hacia adelante. Y acá aparece el más importante de todos: darle crecimiento y continuidad a la corporación. Liderar la transformación de una compañía mediana, de origen familiar, hacia una empresa de mayor envergadura y gestión profesional es, sin duda, un cambio cultural necesario, aunque no inmediato. Para mí hay un solo camino: construir equipos motivados, bien comunicados y comprometidos con una compañía que tiene voluntad de crecer y de emprender. Ahí volvemos a rescatar el lema que nos mueve día a día —transformamos realidades—, demostrando que se puede crecer, invertir y crear experiencias de clase mundial desde una empresa de cepa argentina. Y miramos el futuro con optimismo: vislumbramos, a mediano plazo, años de gran crecimiento para nuestros sectores en la Argentina.
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