"En 2026 comprar ya no alcanza": la carrera del retail y los shoppings por no desaparecer
La caída del consumo y el avance del comercio electrónico aceleran la transformación de los centros comerciales, que buscan convertirse en destinos urbanos donde comprar sea solo una de las opciones.
Hace poco más de un año, mientras el comercio electrónico avanzaba sin pausa y el poder adquisitivo del consumidor se contraía, los operadores de shoppings enfrentaban una pregunta existencial: ¿cuál es la razón por la que alguien debería abandonar su hogar para visitar un espacio físico?
La respuesta que está emergiendo en 2026 no es la que muchos esperaban. No se trata de una carrera por traer más marcas, de ampliar metros cuadrados comerciales o de competir en descuentos. Tampoco es el resultado de una estrategia comunicacional sofisticada o de eventos espectaculares. La verdadera transformación que está ocurriendo en los principales espacios comerciales del país apunta hacia algo más fundamental: la reconversión del shopping en un ecosistema de servicios.
Durante años, la industria operó bajo una premisa simple: las grandes marcas internacionales eran el imán que atraía visitantes. Pero una marca, por prestigiosa que sea, no justifica una visita repetida. No es suficiente. El consumidor argentino, particularmente en este contexto de contracción económica, ha desarrollado un comportamiento más racional. Compara, evalúa, posterga. Busca razones concretas para desplazarse. Los números son elocuentes: según el INDEC, las ventas reales en los centros de compras acumularon una caída de 5,7% en el primer cuatrimestre de 2026, y más del 15% de los locales de los principales shoppings del país permanece inactivo.
“La experiencia del usuario marca el éxito comercial”
Hoy los proyectos de mayor envergadura se están transformando para que la compra sea apenas una de las actividades posibles. Se están incorporando clínicas médicas, espacios de bienestar, ampliaciones masivas de propuestas gastronómicas que van más allá del "patio de comidas" tradicional. Espacios dedicados a eventos culturales. Áreas de entretenimiento. ¿Por qué? Porque un espacio comercial que ofrece solo compra es vulnerable. Pero un espacio donde el visitante puede resolver múltiples necesidades de su vida cotidiana —comprar, comer, cuidar su salud, entretenerse, participar en eventos— es diferente.
Los nuevos proyectos están abandonando la estructura cerrada, hermética, de galerías internas. Están optando por espacios abiertos, integrados con el entorno urbano, con luz natural, con circulación peatonal fluida. Los nuevos puntos comerciales son espacios que buscan ser parte del tejido urbano, que dialogan con el entorno. Paradójicamente, la crisis económica está acelerando esta transformación. Aquellos que están reconvirtiendo sus espacios en centros de servicios integrales están creando algo más resiliente. Porque, aunque la gente compre menos ropa, sigue necesitando cuidar su salud, comer, entretenerse. Y si puede resolver esas necesidades en un espacio que también ofrece compra, la propuesta de valor cambia completamente.
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Pero aquellos que logren consolidar una propuesta integral de servicios —que combinen compra, gastronomía diferenciada, servicios de salud, entretenimiento, espacios culturales, áreas de bienestar— estarán en una posición completamente diferente. Habrán transformado la razón de la visita. Ya no será "voy al shopping a comprar". Será "voy porque necesito resolver varias cosas de mi vida, y además puedo comprar".
En última instancia, la pregunta que define el futuro de los shoppings y espacios comerciales no es "¿cuántas marcas nuevas podemos traer?" sino "¿por qué alguien querría venir?". Y la respuesta que está emergiendo es: porque es un espacio multifuncional, que se integra con mi barrio. Porque ofrece experiencias que no puedo obtener online. Porque es un destino, no solo un local. Esa transformación —de tienda a destino, de retail a servicios integrales, de espacio aislado a centro urbano multifuncional— es el verdadero cambio que está ocurriendo en Argentina en 2026.
Los operadores que lo entiendan, que inviertan en esa dirección, que apuesten a la complejidad y la integración, estarán en una posición ganadora. Los que sigan apostando al modelo tradicional de retail descubrirán que ese modelo ya no alcanza.
* integrante del grupo de asesores de Nuevo Quilmes Plaza