¿Cómo Argentina debe gobernar el boom del courier sin cerrar las fronteras?

Las compras al exterior por courier más que duplicaron su volumen en lo que va del año y aceleran la necesidad de una Aduana digital, con trazabilidad, controles inteligentes y reglas claras para competir.

Redacción Fortuna

El comercio electrónico internacional ha dejado de ser una simple vía para compras personales y se ha consolidado como una herramienta clave para la competitividad del sector productivo. En este contexto, el desafío actual para Argentina no radica en volver a cerrar las fronteras a los bienes importados, sino en implementar políticas modernas que garanticen la trazabilidad, el control técnico y la igualdad competitiva.

El régimen de courier viene experimentando un crecimiento sostenido. En marzo de 2026, las importaciones por esta vía alcanzaron los US$ 103 millones, marcando el segundo nivel mensual más alto de la historia, con un incremento interanual del 123,1%. Durante los primeros cinco meses del año, las compras al exterior bajo esta modalidad acumularon US$ 518 millones, lo que representa un aumento del 113,2% respecto al mismo período del año anterior. Frente a esta expansión, la Aduana ha anticipado una revisión integral del régimen, avanzando hacia procesos digitales y operaciones sin papeles.

El sistema actual, que permite envíos de hasta US$ 3.000 y ofrece una franquicia para pequeños paquetes, ha transformado el mercado local. Esta flexibilización permitió ampliar el acceso a tecnología, repuestos críticos, insumos productivos y bienes que anteriormente no llegaban al país o lo hacían con costos logísticos absurdos. Sin embargo, el Estado no puede continuar tratando al e-commerce internacional como una simple suma de compras individuales sin un marco regulatorio adecuado.

El siguiente paso ineludible es la implementación de una política aduanera moderna. Esto implica exigir datos anticipados de las cargas, automatizar la clasificación arancelaria (NCM), validar los valores declarados, controlar estrictamente los productos regulados y asegurar la trazabilidad desde el origen. Asimismo, resulta imperativo establecer reglas claras que permitan distinguir con precisión entre el consumo personal, la microimportación productiva y la reventa comercial.

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La visión del sector logístico: infraestructura comercial

Lejos de representar una amenaza, el sistema de envíos internacionales se posiciona como un facilitador clave para el entramado empresarial. Desde Jidoka, empresa especializada en soluciones logísticas y comercio exterior, destacan el rol estratégico de esta modalidad. "El courier no es un enemigo de la industria nacional, sino infraestructura comercial. Bien diseñado, permite que una PyME importe una muestra, un repuesto crítico o un insumo de bajo volumen sin quedar atrapada en costos y tiempos incompatibles con su operación", explican Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka.

La agilidad que proporciona el régimen simplificado resulta fundamental para que las pequeñas y medianas empresas argentinas puedan integrarse a las cadenas de valor globales. "El courier no compite contra la industria: compite contra la burocracia", señala Salomón, enfatizando que el verdadero obstáculo para el desarrollo económico son las trabas administrativas, no la importación de bienes .

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Controles inteligentes basados en riesgo real

Para consolidar este canal comercial, el Estado debe reorientar sus esfuerzos de fiscalización. En lugar de aplicar una burocracia uniforme y pesada para todas las operaciones, los controles aduaneros deben concentrarse en los factores de riesgo real, como ser seguridad eléctrica, salud pública, propiedad intelectual, valoración aduanera y mercadería prohibida.

La modernización del régimen de courier no implica desproteger a la industria local, sino dotarla de herramientas eficientes para operar en un mercado globalizado. La transición hacia un modelo digital, transparente y basado en el análisis de riesgo permitirá que el comercio electrónico transfronterizo funcione como un verdadero motor de competitividad para la economía argentina.