¿Qué implicaciones tendrán para los inversionistas las medidas de EE. UU. y el cambio presidencial en Venezuela? Distintos analistas internacionales comparten sus perspectivas.
La audaz maniobra de Estados Unidos para expulsar al presidente Maduro de Venezuela y enfrentar cargos en ese país conmocionó al mundo, pero no es la primera vez que Estados Unidos interviene en otros países y es poco probable que sea la última. Si bien el hecho tiene un peso simbólico, su impacto inmediato en los mercados globales probablemente sea modesto. La clave podría residir en su significado a largo plazo, como parte de un motor macroeconómico más amplio de realineamiento geopolítico.
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Ondulaciones del mercado a corto plazo
“El desafortunado impacto de las dificultades económicas y políticas que Venezuela ha enfrentado durante las últimas dos décadas, sumado a las sanciones, ha provocado que muchas empresas de mercados desarrollados hayan abandonado el mercado por completo. Para las pocas con exposición residual a Venezuela (por ejemplo, Chevron, Repsol, Telefónica), un contexto político más estable podría brindar un alivio gradual”, señaló Seth Meyer, director global de Gestión de Cartera de Clientes de Janus Henderson.
En esta misma línea, Meyer agregó: “A corto plazo, los bonos venezolanos podrían experimentar un impulso inicial a medida que los mercados incorporan en los precios la perspectiva de una normalización de las políticas. Los mercados petroleros también podrían reaccionar, aunque no necesariamente en la dirección esperada”.
Si bien la incertidumbre geopolítica suele impulsar los precios al alza, “un eventual aumento de la oferta venezolana ejercería presión a la baja sobre el crudo, una vez que las rutas de transporte marítimo se estabilicen y las vías de aplicación de las sanciones se aclaren”, aportó Alex Veroude, jefe de Renta Fija de Janus Henderson.
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Reabastecer el suministro global: Por qué Venezuela es importante
A pesar de poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, la producción de Venezuela se ha desplomado de alrededor de 3 millones de barriles por día a principios de la década de 2000 a menos de un tercio de esa cifra en los últimos años. Las sanciones, la subinversión crónica y la infraestructura deteriorada han reducido drásticamente la producción.
En ese sentido, desde VT Markets señalaron que si Venezuela logra aumentar su producción de petróleo, el impacto en precios dependerá de cuán rápido y sostenido sea ese aumento y de cómo responda la OPEC+. “El escenario más probable es una presión bajista moderada o un límite a subas fuertes, más que un cambio estructural de tendencia. Para 2026, esto sugiere estrategias más selectivas en energía, priorizando compañías eficientes y con balances sólidos.”, explicó Agustín Bilinskis, Manager Regional de Latinoamérica en VT Markets
El atractivo comprobado de Venezuela
Reservas probadas de petróleo crudo por país (miles de millones de barriles)
Fuente: Boletín Estadístico Anual de la OPEP 2025, reservas probadas de petróleo crudo por país a finales de 2024.
Una transición hacia un gobierno prooccidental podría flexibilizar las sanciones, facilitar la inversión extranjera (aunque esto podría requerir un cambio de actitud en el régimen actual de Venezuela o un cambio de régimen en su conjunto) y aumentar la producción. “Es posible que, con ayuda externa y condiciones políticas favorables, Venezuela duplique su producción a 2 millones de barriles diarios en dos años y aumente significativamente a largo plazo. Dicha expansión alteraría el balance petrolero mundial”, remarcó Alex Veroude, de Janus Henderson. No es difícil comprender por qué la integración de Venezuela bajo la égida estadounidense podría mejorar la seguridad energética de Estados Unidos y, por extensión, de Occidente.
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Repercusiones políticas a largo plazo: un nuevo enfoque en las esferas de influencia
Más allá de las consideraciones inmediatas del mercado, el cambio en Venezuela podría tener consecuencias geopolíticas a largo plazo. Si Estados Unidos se impone unilateralmente para promover objetivos económicos o políticos, podría sentar precedentes que repercutan en otras regiones. También dificulta que Estados Unidos condene acciones similares de otros países en el futuro.
Es plausible un retorno a un mundo de "esferas de influencia" definidas: China ejerciendo dominio en Asia, Estados Unidos reforzando su posición en América y Europa continuando una dinámica compleja con Rusia. Por lo tanto, la transición de Venezuela podría ser un microcosmos de un realineamiento global más amplio, al que los inversores podrían tener que adaptarse activamente.
¿Y Argentina?
Para Argentina y América Latina, el reordenamiento geopolítico influye principalmente a través de los flujos de capital y los precios de commodities. En ese contexto, “los inversores locales deberían prepararse con carteras diversificadas, cobertura cambiaria y foco en liquidez, entendiendo que el riesgo global amplifica movimientos, pero que los fundamentos locales siguen siendo el factor clave”, señaló Bilinskis.
Mirando hacia el futuro
Es poco probable que el cambio político en Venezuela impulse una revalorización generalizada del mercado a corto plazo. “Sin embargo, sus implicaciones (para el suministro de energía, los bonos soberanos de los mercados emergentes, las tensiones geopolíticas y la diversificación de la cadena de suministro) merecen una atención continua”, explicó Lucas Klein, director de Renta Variable de EMEA y Asia Pacífico de Janus Henderson.
Por su parte, desde VT Markets señalaron que los eventos geopolíticos como el caso de Venezuela suelen generar primero movimientos por titulares y luego una revaluación más racional basada en datos concretos. “En mercados emergentes, seguimos de cerca el dólar, las tasas reales de EE.UU., los spreads de crédito y los flujos hacia activos EM, ya que estos factores suelen pesar más que el evento político en sí para bonos y commodities”, concluyó.