FORTUNA WEB

Youtube

G Plus

Facebook

Twitter

 

Columnista

20/05/2016

Los salarios pierden poder de compra

  La economía argentina está asimilando un salto cambiario y tarifario significativo. En poco tiempo el tipo de cambio nominal aumentó 45% y los servicios públicos crecieron, en promedio, 165% durante los primeros cuatro meses del año. Estos bruscos cambios aceleraron la inflación significativamente: si bien acotado, el traspaso a precios del salto cambiario aceleró […]

ISE 1071

 

La economía argentina está asimilando un salto cambiario y tarifario significativo. En poco tiempo el tipo de cambio nominal aumentó 45% y los servicios públicos crecieron, en promedio, 165% durante los primeros cuatro meses del año.

Estos bruscos cambios aceleraron la inflación significativamente: si bien acotado, el traspaso a precios del salto cambiario aceleró la inflación hasta 3,6% mensual en enero mientras que el aumento en servicios públicos sumó 6,5 p.p. a la inflación del año. De esta manera, el aumento de precios abandonó la velocidad observada durante los primeros diez meses de 2015 (+1,8%) y se aceleró hasta más que duplicar su velocidad: entre enero y abril la inflación promedio fue cercana a 4,3% y, de acuerdo a la información relevada en lo que va del mes, en mayo la inflación se mantendría cercana a 3,5%.

Si bien generalizados, los aumentos de precio no fueron homogéneos. Por caso, mientras que en los primeros cuatro meses del año el nivel general de precios registró un alza de 18%, los servicios privados y los alimentos crecieron “sólo” 12%. Incluso dentro de ese capítulo las variaciones son dispares: hacia el interior del grupo las frutas cítricas crecieron casi 60%, mientras que productos como el arroz o la yerba no llegaron a aumentar más de 5%.

Este tipo de discrepancias en la velocidad a la que crecen los precios son relevantes para dar cuenta del funcionamiento económico, pero hay un precio que sobresale por sobre otros en términos de importancia: el salario. En este marco, nos preguntamos qué pasó con su poder de compra durante los últimos meses.

Parece claro que la remuneración promedio no evolucionó a la par del tipo de cambio y ni siquiera creció al mismo ritmo que el nivel general de precios de la economía, pero es relevante plantear contra qué bienes y servicios perdió mayor terreno a los fines de dar cuenta el impacto que tuvo sobre las distintas clases sociales.

El salario real cayó significativamente durante el primer trimestre del año

Recientemente el INDEC publicó las variaciones salariales observadas para los trabajadores del sector formal. La actualización de esta serie (cuyo último dato era de octubre) permite analizar el comportamiento del salario real durante el primer trimestre del año.

Según el instituto de estadísticas público, el salario del sector registrado creció, en promedio, 6% en el primer trimestre del año. Los trabajadores del sector público mostraron la mayor variación (+9,3% en el periodo), mientras que la remuneración en el sector privado creció claramente por debajo (+4,9%). Si bien es cierto que los distintos sindicatos docentes alcanzaron acuerdos salariales más altos que los observados hasta ahora por el sector privado, también es cierto que parte de esta diferencia tiene que ver con la estacionalidad de los acuerdos (las primeras paritarias relevantes del año corresponden a los maestros).

Más allá de estas diferencias, ni los trabajadores del sector privado ni los del sector público lograron recomposiciones en línea con la inflación observada durante los últimos meses. Por caso, si tomamos el salario real de noviembre de 2015 (el más alto del año) y lo comparamos con el relevado en marzo del actual, observamos una caída cercana al 8%. De todas formas, la comparación interanual (lógica al trabajar con series que tienen una estacionalidad marcada) muestra una contracción algo más acotada: 2,5% promedio durante el primer trimestre.

Con estos datos, es posible afirmar que las medidas dispuestas por el gobierno para desarmar el cepo cambiario exitosamente y actualizar las atrasadas tarifas de servicios públicos implicaron una significativa contracción del salario real, el cual cayó hasta niveles incluso menores a los observados durante los primeros meses de 2014.

Para ilustrar la magnitud de la contracción del salario real observada entre noviembre de 2015 y febrero de este año es útil comparar el poder de compra del salario medio de los trabajadores registrados del sector privado con respecto a la evolución de los distintos bienes y servicios relevantes en la canasta de consumo de los hogares.

Según la información que se desprende del sistema previsional, el salario promedio del sector privado registrado alcanzó $ 15.400 en noviembre de 2015 y $ 16.780 en febrero de este año, actualizando ese dato en base a la información provista por INDEC podemos estimar que esa remuneración alcanzó $16.930 en marzo. Ahora bien, sabemos que no todos los precios crecieron igual en el periodo, algunos crecieron por encima del salario mientras que otros lo hicieron por debajo.

Dentro de los precios relevantes en la estructura de costos de las familias, es una buena noticia que con el salario promedio de marzo se puedan adquirir casi 7% más de papas o 4,5% más de arroz respecto a noviembre. Tampoco pasa desapercibido que el peso del alquiler de una vivienda haya caído en el periodo casi 2,5%. Lamentablemente, la cantidad de productos que son sensibles para las familias y crecieron significativamente por encima del salario promedio sobrepasan en número e importancia a los comentados.

La tarifa eléctrica, la cual en promedio pasó de $ 65 por bimestre a $ 450, aumentó significativamente por sobre el salario. Además, los vehículos nuevos aumentaron su precio casi 35% en el periodo contrayendo en casi 20% la cantidad de cuotas que pueden ser pagadas con una remuneración (a marzo se necesitaron 15 salarios para comprar un 0 km, mientras que en noviembre, 19). Por su parte, el precio de la nafta súper también creció por encima de las remuneraciones salariales al pasar de $ 13,8 a $ 16,4 el litro.

Por último, el poder de compra del salario cayó en términos de los alimentos. El pescado, la cerveza, la docena de facturas, el paquete de fideos o la docena de empanadas son sólo algunos de los alimentos que crecieron por encima de la remuneración promedio. El caso más importante es el de la carne vacuna cuyo precio no aumentó en los últimos meses pero, una vez decidida la apertura del cepo y el fin de las trabas a las importaciones, acumuló incrementos importantes entre diciembre y enero, a punto tal de contraerse más de 7% en términos del salario. A día de hoy, la remuneración promedio del sector alcanza para tantos kilos de carne vacuna como en mismo periodo de 2014.

Estos datos dan cuenta del efecto directo que tuvo el set de medidas llevadas adelante por el nuevo equipo económico sobre una parte relevante de los trabajadores del país, pero lejos está de captar totalmente la realidad de la fuerza laboral. Recordemos que un tercio de los asalariados no pertenece al sector registrado de la economía y, al no contar con mecanismos automáticos de actualización, sufren aún más los efectos de la aceleración inflacionaria.

Es importante destacar que este análisis no tiene en cuenta el aumento de precios de abril (el mayor de los últimos 14 años). Si bien no hay datos acerca de las remuneraciones de ese mes, sólo podemos asumir que crecieron por debajo del alza en el nivel de precios.

La clase media, la más perjudicada

La velocidad que tomaron los precios en los últimos meses fue pronunciada. De todas maneras, hubo políticas de ingresos relevantes: se decidió reducir parcialmente la presión fiscal del impuesto a las ganancias, aumentar prestaciones sociales, brindar bonos a los perceptores de AUH y jubilaciones mínimas, al mismo tiempo que se establecieron tarifas sociales para servicios públicos y se está cerca de aprobar en el Congreso un proyecto de devolución parcial del IVA a sectores vulnerables.

Estas medidas brindan cierto alivio a sectores particulares. Los receptores de AUH y jubilaciones mínimas lograron mantener o incluso aumentar el poder de compra promedio de sus ingresos al mismo tiempo que la mayoría de los trabajadores alcanzados por el impuesto a las ganancias aumentaron su salario al haberse reducido la presión fiscal del tributo.

Lamentablemente, la clase media no contó con políticas activas que compensen el desproporcionado aumento de precios. Lejos de cobrar prestaciones sociales o verse beneficiados por cambios tributarios, este importante sector de la sociedad sólo le resta esperar que durante los próximos meses las recomposiciones salariales reviertan parcialmente una caída del salario real que proyectamos alcanzará 4,5% promedio en 2016.

 

 

 

3 pensamientos en “Los salarios pierden poder de compra”

  1. La clase media ya no espera nada. Lo que hicieron con las tarifas pinta con trazos negros a la gestión actual. No somos necios, sabemos la herencia que recibió el gobierno, pero los que con nuestro trabajo recibimos un poco más que el salario mínimo estamos harto de ser la mortadela del sandwich. Los de arriba, bien gracias; los pobres de abajo, a colgarse de los subsidios y al que se rompe las espaldas y otras regiones anatómicas, a joderse!. La verdad, de este gobierno solo empecé a esperar nuevas medidas depredatorias.

  2. Totalmente de acuerdo con vos Lucrecia, Voté al PRO buscando algo totalmente distinto a lo que estamos viviendo desde que asumieron.. pareciera que el que busca crecer y de a poco lo va logrando, siempre es saboteado por el gobierno de turno.. mientras tanto los de arriba siguen ganando mas.. y los de abajo viven de planes, tal cual vos lo decis.

  3. Presidente asi no…
    La Argentina no necesita donar a ninguna ONG , del caracter que sea.
    Debemos poner los sentidos en tranquilizar a los absurdos personajes nefastos , escoria del genero humano , que sigilosamente y en nombre de la Jefa , preparan el arrebato , como aquellos SEDICIOSOS de los 70 , con el señor Moreno a la cabeza ,
    Para ello , obligado estoy a recordar parte de aquel mensaje de el retorno de Peron al Pais.

    No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de acechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que en su hora fue el apotegma de nuestra creación: “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Sólo el trabajo podrá redimirnos de los desatinos pasados.
    Ordenemos primero nuestras cabezas y nuestros espíritus. Reorganicemos al país y dentro de él al Estado que preconcebidamente se ha pretendido destruir y que debemos aspirar a que sea lo mejor que tengamos para corresponder a un Pueblo que ha demostrado ser maravilloso.
    A los que les moleste , la predica por una Argentina mejor , incluido Bergoglio ,
    que se muerdan los codos.
    Les dejo un gran abrazo

Los comentarios están cerrados.