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18/10/2018

Jorge Castro: “En Brasil no hay crisis del sector externo”

Por Gustavo García / El analista internacional opina sobre las elecciones en Brasil y analiza la situación económica del país que deja Michel Temer. El efecto Jair Bolsonaro.
Jorge Castro es el presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.

Exuberante, complejo, Brasil es un país que por cercano parece conocido. Pero esconde en sus entrañas secretos que nadie podrá descifrar con ojos de turista. El convulsionado escenario de las elecciones presidenciales no ha hecho más que echar luz sobre una sociedad heterogénea, despolitizada, donde la televisión juega un rol clave a la hora de capturar votos.

Ese país misterioso elegirá presidente este mes bajo un sistema de balotage entre el polémico Jair Bolsonaro, que representa a la derecha más radicalizada, y el candidato de Lula da Silva, Fernando Haddad. Resquebrajado políticamente tras la destitución de Dilma Rousseff, la escasa aceptación del mandatario actual, Michel Temer, y la “proscripción” de Lula Da Silva, sigue siendo desde lo económico una verdadera potencia. “En este momento están en un 25% de su potencial”, afirma Jorge Castro, presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.

Fortuna: ¿Qué lectura hace del escenario electoral brasileño?

Castro: Para comprender la situación electoral brasileña es advertir que la sociedad está absolutamente despolitizada y tiene escasa información sobre los candidatos que están en juego y sobre lo que esos candidatos quieren hacer en la contienda electoral.

Fortuna: ¿Aún en estos tiempos de alto impacto a partir de la penetración de las redes sociales?

Castro: La sociedad brasileña es así. Es intensamente despolitizada. Entonces un elemento fundamental en la contienda electoral es lo que sucede con la televisión brasileña y más precisamente con las bandas de tiempo que tienen otorgadas por la ley electoral los partidos políticos para difundir sus ideas y su propaganda política.

Fortuna: ¿Cómo juega la situación económica en estas presidenciales?

Castro: La economía es clave para entender esto. El elemento fundamental es advertir que en Brasil no hay crisis del sector externo. El superávit comercial, superávit de cuenta corriente proyectado para este año 2018 es superior a los u$s 60.000 millones. El año pasado el superávit comercial fue mayor a los u$s 60.000 millones. El total de reservas del Banco Central de Brasil son u$s 375.000 millones. Por lo tanto no tiene ningún obstáculo en lo que se refiere a su inserción en el mundo para crecer sostenidamente sobre la base de su propio ahorro interno. La deuda pública brasileña es básicamente en reales, por lo cual hay una escasa exposición a los vaivenes del dólar.

Fortuna: ¿Qué deja el Gobierno de Michel Temer?

Castro: El Gobierno de Temer tiene en este momento menos del 4% de respaldo por parte de la opinión pública brasileña. Aquí lo que hay que advertir es que el gobierno de Temer es esencialmente parlamentario. Su Gabinete está constituido por representantes de distintos grupos del Congreso y especialmente la Cámara de Diputados. Su administración se ha mostrado verdaderamente efectiva en el proceso de reformas de la economía brasileña, sobre todo en el aspecto fiscal. Ha logrado aprobar y poner en ejecución la ley que establece un tope para el crecimiento del gasto público.

Fortuna: ¿Cuál fue el impacto de esto?

Castro: El problema fundamental de Brasil es el déficit fiscal originado por el disruptivo y negativo sistema de seguridad social. El sistema brasileño se puede dividir en dos mitades: por un lado el que comprende a la totalidad de la población brasileña; por el otro, el que corresponde a la alta burocracia del Estado, que tiene privilegios fenomenales. Por ejemplo, es un sistema donde no hay edad mínima para jubilarse, ni para hombres ni para mujeres. Por eso es que en amplios sectores de la burocracia estatal proliferan los jubilados con 40 años de edad. La clase social privilegiada en Brasil no es la burguesía financiera sino la alta burocracia del Estado.

Fortuna: ¿Los casos de corrupción en la política y la actuación de la Justicia fueron un mojón en la historia del país?

Castro: El Lava Jato es un antes y un después en la historia brasileña. Esto ha modificado la relación entre el poder económico y el poder político. Sobre todo ha cambiado el papel que cumple el poder económico en relación al sistema de partidos políticos. Todo el sistema político estaba involucrado, sin excepciones.

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