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Opinión

04/03/2020

Los débiles números del IVA y el “no necesito factura”

La menor recaudación del IVA, en la comparación anual, muestra un incremento de la informalidad.
En los restaurantes es cada vez más común que se ofrezca la posibilidad de pagar en efectivo con un descuento, ya que no se hace factura.

La economía está parada a la espera de la renegociación de la deuda y la informalidad crece en el consumo al ritmo de una frase cada vez más escuchada (y pronunciada) en comercios, bares y restaurantes: “No necesito factura”.

Son dos sensaciones de la vida cotidiana a las que los datos oficiales sobre la recaudación fiscal de febrero les han dado cuerpo, entidad estadística.

Según informo ayer Fortuna.perfil.com, los datos de la AFIP indicaron que la recaudación en febrero fue de $ 471.693,3 millones, el 42,6% más si lo comparamos con febrero de 2019, pero una decena de puntos menos que la inflación anual proyectada.

Los analistas estiman que esta caída en la recaudación aceleró la decisión del Gobierno de aumentar en 3 puntos las retenciones a la soja.

“La recaudación sigue condicionada por el bajo dinamismo en el nivel de actividad y de los indicadores del mercado de trabajo”, interpretaron en la AFIP.

Habría que agregar que la actividad tiene muy poco margen para recuperarse, al menos hasta que termine la renegociación de la deuda y posiblemente un tiempo después, que dependerá de la manera en que sea ese final.

Dado que el gasto público viene en aumento, febrero debería terminar con un rojo fiscal, como enero, tema que, seguramente, formará parte de las conversaciones con los técnicos del FMI.

Impresionante fue la caída en la recaudación del IVA, que registró una variación de apenas el 36,8% con relación a febrero del año pasado, lo cual indica un aumento en la venta informal, sin facturas.

Por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires, el “sálvese quien pueda” ya llegó a los restaurantes de un cierto nivel, de comida y de precios, donde el mozo ya ofrece, verbalmente y al momento de pagar, un precio en efectivo, sin factura, y otro con tarjeta.

 A veces, la iniciativa parte del cliente: la frase “No necesito factura” funciona como un instrumento de negociación a la hora de pagar. Bastante aceptado, a juzgar por cómo se la escucha. ¿Reflejo de “la falta de solidaridad” o protesta por “la exagerada presión impositiva”? La respuesta también depende de la grieta.

*Editor ejecutivo de Fortuna.

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