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14/09/2020

Como Falabella, las firmas que abandonan el país

Por Mario Rodríguez Muñoz / Muchas empresas decidieron vender su operación y irse del país, mientras que otras buscan asociarse con compañías locales.
Latam decidió irse del país, pero el Gobierno le impide despedir a sus empleados como una empresa en convocatoria.

La frase «combatiendo al capital» de la Marcha Peronista parece estar cumpliéndose y se muestra con la partida de muchas empresas extranjeras que decidieron dejar en parte o totalmente la Argentina. Desde que comenzó la cuarentena, alrededor de una veintena de compañías se fueron, vendieron o se achicaron (tanto en los productos o servicios que ofrecen como en la participación de las compañías con un nuevo socio local).

El último caso conocido fue el de Falabella y Sodimac, que está buscando «socio estratégico para sus operaciones en la Argentina», y las versiones que corren que dicen que Walmart estaría en la misma, pero que no consigue por la escasez de dólares. Mientras que otras versiones también nombran a Cencosud (Jumbo, Disco, Easy y Vea) como candidata a irse.

Ver también: Falabella y Sodimac buscan un socio para su negocio en la Argentina

Una de las que más impacto produjo fue Latam, que anunció que cerraba su filial en Argentina en junio después de 15 años en el país y dejó a 1.700 empleados en la calle. Llamativamente, la salida de Latam es lo que siempre buscó Aerolíneas Argentinas en manos de La Cámpora pero, paradójicamente, el gobierno le complica la salida por el encuadramiento de los empleados (la firma intentaba indemnizarlos como una firma en convicatoria, lo que el gobierno no le permitió), mientras que La Cámpora pide que le confisquen la flota a la aerolínea chileno-brasileña.

Otras aerolíneas que abandonaron definitivamente sus rutas a Buenos Aires son: Air New Zealand, Qatar Airways y Emirantes, y, mientras dure el cierre de los cielos argentinos para pasajeros comunes por la pandemia, están suspendidos los vuelos de American, Delta, Air France, Alitalia, KLM, Iberia, entre otras.

La excusa para la partida que dan las empresas que apuntan a la pandemia y la cuarenetena, no es del todo cierta. O por lo menos no es la única razón. Muchas de estas compañías mudan sus operaciones a Brasil, donde el covid-19 hace estragos con 4.330.000 infectados y poco menos de 132.000 fallecidos.

El economista Pablo Kornblum señaló que «el Gobierno actual no es un gobierno pro mercado. En Brasil, por ejemplo, los empresarios pueden estar de acuerdo o no con (Jair) Bolsonaro, pero tienen reglas de juego claras y saben cómo funciona la macroeconomía independientemente del partido que esté en el poder».

Por ejemplo, la firma estadounidense PPG, que fabrica pinturas para autos, muda sus operaciones a su planta de Brasil; BASF piensa trasladar su línea de producción de pinturas para autos también a Brasil: Saint Global Sekurit, fabricante de parabrisas, también se va al vecino país, y Axalta. Coating System, es otra de las que muda su producción de pinturas al principal socio del Mercosur.

Siguiendo con la industria automotriz, Honda dejó de fabricar en Argentina; Ford y Volkswagen suspendieron un proyecto en común de un vehículo que se iba a producir en la Argentina.

Otras firmas que se fueron o ya confirmaron su partida son Pierre Fabre, un laboratorio que producía las marcas Avene y Ducray, que vendió su planta de Virrey del Pino a Sidus. Nike, que dejó en manos de la mexicana Axo su operación local. VF dejará de fabricar las marcas Lee y Wangler, pero seguirá con la producción de Vans y Timberland.

La mexicana Alsea cerró 37 locales de Burger King y tiene problemas con Starbucks, dos franquicias que maneja en Argentina. Incluso firmó un acuerdo con la Cámara de Empresas de Software (CESSI) por el que empleados de Burger King y Starbucks se integrarán a empresas tecnológicas para adquirir conocimientos en programación y desarrollo de software. Los sueldos corren por cuenta de las techies.

Gerresheimer, la alemana que fabrica packaging para el sector laboratorios, vendió su filial argentina a IMAP, una firma que produce envases plásticos por inyección.

«Los sindicatos poderosos, la política volátil, los controles de precios y divisas, y otras formas de intervencionismo estatal han sido características de hacer negocios en el país sudamericano propenso a las crisis. Ahora, ante un tercer año consecutivo de recesión y un nuevo gobierno antiempresarial, algunas compañías extranjeras, desde aerolíneas hasta fabricantes de autopartes, están subiendo las apuestas», explica entre las razones de este éxodo la agencia Bloomberg.

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