Finanzas

Stablecoins y pagos: qué falta para conectar los dólares digitales con el comercio cotidiano

La expansión de los activos digitales en Argentina abre una nueva etapa de convergencia con la infraestructura de pagos tradicional. Para el sector, el desafío es integrar estas alternativas en experiencias simples y seguras, con condiciones claras.

Finance Foto: Cedoc

Un consumidor puede tener fondos en una billetera digital y querer utilizarlos para una compra. El comercio, por su parte, necesita cobrar, confirmar la operación y disponer del dinero en la moneda con la que administra su negocio. Conectar esas necesidades es uno de los desafíos que plantea la expansión de las stablecoins: activos digitales diseñados para mantener un valor de referencia, habitualmente vinculado a monedas como el dólar.

En América Latina, esta conversación está ganando más protagonismo. Según el informe de adopción cripto 2026 de Chainalysis, Argentina registró US$ 88.500 millones en actividad cripto entre julio de 2025 y junio de 2026, lo que la ubicó como el segundo mercado de la región, solo por detrás de Brasil. Esta cifra comprende distintas actividades del ecosistema y no equivale a pagos comerciales con stablecoins. Sin embargo, permite dimensionar una base de usuarios y servicios sobre la que pueden desarrollarse nuevas experiencias financieras.

Argentina registró u$s 88.500 millones en actividad cripto entre julio de 2025 y junio de 2026, el segundo de la región.



En mercados donde la búsqueda de acceso al dólar y la protección frente a la depreciación de las monedas locales impulsaron el interés por estos activos, la próxima etapa dependerá de su utilidad cotidiana. Para Ingenico, esa evolución se vincula con la economía del flujo: un comercio en el que personas, negocios y proveedores pueden conectar distintas formas de mover valor mediante experiencias fluidas y seguras.

La convergencia entre stablecoins (un activo digital que resguarda su propio valor de forma constante) y pagos tradicionales ya tiene distintas facetas. Una es su utilización para transferir valor entre países y, otra, su conexión con herramientas de aceptación que permiten pagar bienes y servicios. En el primer caso, las stablecoins pueden funcionar como un puente entre monedas y proveedores financieros.

En el comercio físico, Ingenico trabaja junto con WalletConnect Pay para que las terminales de la línea AXIUM Android puedan aceptar stablecoins compatibles mediante una aplicación, sin hardware adicional. El cliente paga desde su billetera y los fondos se canalizan a través del proveedor de pagos del comercio, sin que este tenga que gestionar activos digitales.

En este sentido, Leonardo Caicedo, Sales Manager South Cone de Ingenico, analiza: “la masificación del acceso requiere conectar las formas en que las personas tienen y utilizan su dinero con las necesidades reales de los comercios. Las stablecoins pueden ampliar esas posibilidades si se integran a una experiencia de pago confiable, con reglas claras y una operación sencilla. Nuestro rol es habilitar esa conexión junto con nuestros socios, para incorporar una nueva alternativa de pago resulte práctico tanto para quien compra como para quien cobra”.

En Argentina, la presencia de las stablecoins sigue creciendo: según datos de Chainalysis desde julio de 2024 la cantidad de billeteras atribuidas al país con al menos US$ 10.000 en estos activos aumentó un 82%. Si bien este indicador refleja tenencias y no necesariamente pagos en comercios, pone de relieve la importancia de resolver aspectos como regulación, responsabilidades, conversión a moneda local, seguridad y custodia para que su uso como medio de pago pueda escalar. Para los comercios, la clave será contar con reglas claras sobre cómo se acredita el pago, en qué moneda reciben los fondos y qué ocurre ante errores o incidentes. La adopción dependerá de que estas nuevas alternativas puedan integrarse de forma simple y confiable a la operación cotidiana.

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