Casi 6 millones de argentinos tienen problemas para pagar sus deudas
El acceso al crédito se volvió más fácil y masivo, pero también aumentó el riesgo de sobreendeudamiento. Préstamos en dos clics, límites de tarjetas más altos y apuestas online forman parte de un escenario donde asumir deuda resulta cada vez más sencillo, mientras crece el desconocimiento sobre sus consecuencias.
La realidad es que no hay una sola respuesta, sino un conjunto de situaciones que llevaron a este desenlace. Hace unos años, la posibilidad de sacar créditos era para unos pocos, o para aquellos que realmente demostraban solvencia y capacidad de pago. Te acercabas a una entidad bancaria tradicional, te solicitaban últimos recibos de sueldo, pagos de monotributo, ganancias o lo que tuvieses, revisaban tu historial crediticio, y recién desde ese momento se veía que monto se te podía prestar. Si no eras apto para este tipo de operación ya no tenías más opción que ir a alguna mutual (pagando tasas mucho mas caras que las de mercado) o pidiéndole a un amigo, familiar y en el peor de los casos a alguna persona que se dedique a prestarle a aquellos flojos de papeles, a tasas usureras utilizando métodos poco ortodoxos con los incobrables.
Hoy en día, debido a la alta competencia tanto de bancos como de Fintech por atraer mas clientes, los limites de tarjetas de créditos se han aumentado notoriamente, y los prestamos están a dos clics de distancia sin importar demasiado si realmente podes o querés pagar.
Se habla demasiado de la cantidad de deudores
Pero cuando analizamos el promedio individual de deuda, ronda por debajo de los $600.000, ya que las empresas como mercado pago, uala, brubank, o las relacionadas a supermercados con su propia tarjeta prestan a prácticamente todo el mundo saldos chicos. Recientemente un CEO de una banca digital reconocida comentaba en un programa de streaming que ellos sabían el porcentaje de morosidad que les esperaba, pero lo tomaban como un costo de inversión, ya que prestándole a todo aquel a quien el banco no le prestaba empezaban a hacer su propia base de datos sobre quienes de sus clientes pagan religiosamente y quienes no, sabiendo quien es un cliente fidelizado a futuro y a quienes ya no deberían prestarle. Como política financiera y de negocios puede ser una buena estrategia; simplemente están tamizando el mercado. Pero desde el punto de vista de aquel que saco el préstamo y no puede pagar la realidad pasa a ser mas compleja.
Ahora vamos al factor principal de todo esto y a lo que mas nos importa como sociedad. El alto nivel de nuevos deudores. Y acá ya entramos en un tema mas sensible porque en esos 6 millones estamos metiendo un poco de todo, y muchas veces terminan pagando justos por pecadores. Dentro de ese universo tenemos al que sacó un préstamo para poder comprar comida y llegar a fin de mes, tenemos a gente que lo sacó para pagar un viaje que hoy no puede costear, tenemos al que lo sacó porque vio que se lo ofrecían y no se lo quería perder y tenemos a aquel que cree que sacándolo y luego borrando la app sus problemas desaparecían. Y hay un caso mas que es el que mas me preocupa, pero lo vamos a ver luego.
Hace un tiempo, si no llegábamos a fin de mes, nos sentábamos con la libretita a anotar todos los gastos fijos, buscar donde podíamos recortar, si era de día apagábamos todas las luces para gastar lo menos posible. Buscábamos una changa para poder sumar algo al sueldo. ¿Y por qué hacíamos todo esto? Porque no había más opción. El almacenero de la esquina nos daba fiado, pero a ese había que ir pagándole porque sino se nos terminaba y además había que cruzárselo en el club, en la vereda o en cualquier reunión vecinal. Se nos caía la cara de vergüenza si nos veía tomando una cerveza y a él le estábamos debiendo. Hoy, si le debemos a un banco digital, difícilmente nos encontremos a Galperin tomando un vermut en el club de barrio, y si casualmente lo encontramos no tiene idea de que le estamos debiendo. Hoy asumir esa deuda resulta mucho mas sencillo que buscarle la vuelta. Un problema que nos llevaría tiempo y esfuerzo resolver lo resolvemos en dos clics.
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Lo peor de todo es desconocer las consecuencias
Seguramente haya muchísima gente preocupada por estar debiendo y seguramente debe haber muchos otros creyendo que si no pagan no pasa nada. Le ganaron al sistema. Pero deben entender que el sistema los va a dejar afuera. Corren riesgo de no poder tener una tarjeta de crédito en un futuro, de no poder sacar un crédito que realmente necesiten y yendo mas profundo pueden verse perjudicados a la hora de querer conseguir un empleo ya que si llegan a la judicialización pueden ver su sueldo embargado. Haberlo hecho en dos clics no significa que esa deuda es menos exigible que la que sacamos firmando 200 papeles en el banco. Y acá entra la parte de la educación financiera que tanta falta hace en nuestra sociedad, pero eso ya es un tema aparte.
No es un tema menor y realmente creo que se habla poco del mundo de las apuestas digitales. Volviendo al pasado, si queríamos ir a un casino, debíamos vestirnos bien, buscar un tiempo donde no tengamos ocupaciones, viajar varios kilómetros ya que no hay un casino por cuadra, muchas veces ir a otras localidades, si en la familia sabían que teníamos una adicción con el juego debíamos mentir y hacer lo posible por no cruzarnos ningún conocido y teníamos la técnica de llevar únicamente lo que podíamos o creíamos que podíamos gastar. Cuando perdíamos todo decíamos por qué no traje más así lo recuperaba, pero a las dos horas agradecíamos no haber llevado más.
Ahora vayamos a la actualidad. Apuestas on-line. Estamos hablando de un negocio que mueve muchísimo dinero, y por eso lo vemos como sponsor en torneos de futbol, las personas mas reconocidas son quienes hacen sus publicidades, y entre propaganda y propaganda siempre aparece una casa de apuestas. La persona que quiere apostar ya no necesita mucho esfuerzo, lo puede hacer desde su sillón, desde su empleo, arriba del auto o donde quiera, y lo peor de todo, esas aplicaciones conviven en el mismo celular en las que tenemos nuestros ahorros, nuestras tarjetas y cuando agotamos estos recursos, también tenemos la app que nos da un préstamo en 2 clics. Ya no podemos autocontrolarnos midiendo cuanto llevamos. Hoy llevamos todo y más. Pero hasta que no haya reglamentaciones un poco mas severas y se tomen cartas en el asunto (difícil en negocios tan rentables) yo creo que este problema va a ir creciendo.
Si uno piensa en aquellos que tienen deudas porque no pueden darle de comer a sus hijos, me encantaría que el estado les de una mano. Si uno piensa en aquel que saco un préstamo para hacerse un viajecito que no podía pagarse ya empiezan las discusiones. Si uno piensa en el que lo saco porque estaba ahí y cree que simplemente eliminando la app se terminan los problemas, ya pienso más en la educación que en una ayuda monetaria. Y si miramos a los que se lo apostaron, ya la ayuda debería ser otra.
* Asesor financiero
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