“Ahora podemos dejar de exportar talento”
Gastón Irigoyen, uno de los fundadores de Pomelo, la empresa de infraestructura tecnológica que ya recaudó más de u$s 160 millones desde su creación, afirmó que el mundo ve un mejor clima de negocios en la Argentina. Las claves de la tarjeta global que acaban de lanzar. Cómo la macro actual favorece el desarrollo de la economía del conocimiento.
Pomelo, la empresa de infraestructura tecnológica financiera, pisa fuerte en el escenario global. La compañía acaba de anunciar el lanzamiento de su tarjeta global, una solución que permite a fintechs, bancos y corporaciones ofrecer tarjetas denominadas en dólares y stablecoins a usuarios en más de 150 países, sin la necesidad de contar con presencia física o licencias regulatorias locales en cada mercado. Este ambicioso paso se apoya en una sólida estructura de capital gracias a que la empresa ha recaudado un total de u$s 160 millones de los principales fondos de venture capital del mundo, consolidando este crecimiento con su última ronda Serie C de u$s 55 millones en enero de 2026.
Pomelo en NYSE, luego de la ronda Serie C.
Detrás de este hito de internacionalización hay un equipo de argentinos con vasta trayectoria. Pomelo fue fundada por Gastón Irigoyen, su actual CEO; Hernán Corral, Chief Operating Officer; y Juan Fantoni, Chief Commercial Officer. Se trata de tres argentinos, de entre 40 y 45 años, con un conocimiento profundo del ecosistema financiero regional. Antes de dar vida a Pomelo, Irigoyen lideró en la Argentina el lanzamiento del banco digital Naranja X junto a Corral, quien también ostenta el hito de haber sido la tercera persona en la historia de MercadoPago. Fantoni, por su parte, aportó su visión comercial tras su paso ejecutivo por Mastercard. En un diálogo con Fortuna, Gastón Irigoyen analiza el clima de negocios en la Argentina, el impacto de las recientes políticas macroeconómicas y la vitalidad del sector tecnológico.
Durante la entrevista, el CEO profundiza en la evolución de Pomelo hacia una plataforma "multi-riel", revela que más del 45% del código de la empresa ya es escrito por Inteligencia Artificial y explica por qué retrasar la rentabilidad financiera es una decisión puramente estratégica para acelerar la expansión y redefinir las reglas del sistema de pagos global.
Gastón Irigoyen, CEO y Cofundador de Pomelo, en Times Square.
Fortuna: ¿Cómo está viendo el clima de negocios en la Argentina y la macroeconomía en la actualidad?
Irigoyen: Con una mirada de largo plazo, el país está empezando a ir por un camino razonable, más parecido a lo que suelen hacer los países más serios y desarrollados. A corto plazo genera un montón de desafíos y hay una asimetría muy grande entre sectores. La minería, la energía y el agro son grandes ganadores, mientras que otros sectores están más desafiados y tienen que empezar a competir de una manera diferente. El sector tecnológico, potenciado por la inteligencia artificial, absorbe mejor estos impactos y está en pleno crecimiento. Lo que vivimos en Nueva York durante la Argentina Week fue un clima muy eufórico y de mucho entusiasmo, tanto del sector privado nacional como del extranjero; el mundo está viendo una Argentina más interesante, más invertible y con un mejor clima de negocios.
Fortuna: ¿Qué impacto tiene esta mayor apertura en la economía del conocimiento y en el ecosistema fintech en particular?
Irigoyen: Para ponerlo en perspectiva con dos números: en la Argentina Week se comentó que, en un escenario de máxima, los proyectos del RIGI podrían sumar entre 75.000 y 80.000 millones de dólares. En simultáneo, la última ronda de inversión de OpenAI fue de 110.000 millones de dólares. Una sola empresa de tecnología captó más capital que un país entero con los recursos que tiene y con las industrias ancla que hacen a la sumatoria del RIGI. Es una comparación bastante gráfica de la dimensión y la importancia que tiene la tecnología hoy. Si la Argentina lo aprovecha bien, el beneficio es doble: por un lado, capitalizamos las inversiones en sectores tradicionales, y por otro, potenciamos la economía del conocimiento, que ya es el cuarto complejo exportador del país. Ojalá, con esto, dejemos de exportar talento y empecemos a atraer a personas increíblemente calificadas para operar desde aquí.
Cuando Google Pay se habilitó en Argentina, en 2023, una de las seis compañías elegidas para que comience a operar fue Pomelo, junto a BBVA, Galicia, Macro, Brubank y Openbank.
Fortuna: En este ecosistema, ¿cómo se posiciona nuestro país frente a la región y qué oportunidades reales de crédito e inversión existen?
Irigoyen: El sistema financiero argentino es muy respetado; el profesional local tiene excelente reputación alrededor del mundo por su probada capacidad para lidiar con crisis financieras. Hoy estamos viendo cómo el sistema doméstico se empieza a reactivar; vuelve el crédito personal, el crédito PyME y las primeras hipotecas. Es cierto que esto viene acompañado de calibraciones vinculadas a la mora, dado que históricamente el acceso al crédito local fue muy bajito, pero estructuralmente son muy buenas noticias. En términos del ecosistema fintech, luego de un apagón de varios años donde las grandes empresas de la región evitaban nuestro país, hoy vemos un regreso del interés internacional con desembarcos importantes, como el de Revolut por ejemplo, además del consolidado sector cripto que sigue exportando soluciones al mundo.
Fortuna: En cuanto a la inversión extranjera directa que canaliza Pomelo, ¿cuánto de ese capital queda en la Argentina?
Irigoyen: De los u$s 160 millones que hemos levantado en los últimos cinco años, te diría que aproximadamente el 75% lo destinamos en la Argentina. Hoy somos un equipo de 300 personas, y alrededor de 230 estamos acá. Nuestro hub de desarrollo está en el país; la Argentina es el mercado más grande para Pomelo tanto en empleados como en volumen de negocio, seguido de cerca por México. Toda esta gran parte de la inversión de venture capital que recibimos la trajimos independiente de los distintos gobiernos. Es un modelo muy bueno porque producimos tecnología financiera desde acá para venderla local, regional y ahora globalmente.
Fortuna: Pomelo se definía como una fintech de infraestructura para emisión de tarjetas, pero la nueva propuesta de valor abarca mucho más. ¿Hacia dónde evoluciona la plataforma?
Irigoyen: Cuando comenzamos, nuestra hipótesis fue que la región necesitaba una infraestructura de pagos moderna y regional, enfocada en tarjetas. En estos cinco años avanzamos muchísimo y hoy estamos en ocho países con más de 150 clientes corporativos, desde banca tradicional como Santander, BBVA, Bancolombia y BCI, hasta empresas innovadoras como ARQ, Creditas, Kavak, Rappi y Stori. Sin embargo, a partir de 2026, el gran vector de crecimiento de Pomelo es ir más allá de la tarjeta, yendo a los otros rieles de pagos digitales: las transferencias cuenta a cuenta en tiempo real (real time payments) y el riel de las stablecoins. Nuestra infraestructura permitirá a una empresa ofrecer todos estos rieles de pago de manera simultánea en diferentes geografías bajo una misma integración.
Irigoyen destaca que “hoy vemos un regreso del interés internacional por nuestro país”, con la llegada de Revolut, uno de los bancos digitales más grandes de Europa.
Fortuna: En ese marco se encuadra el reciente lanzamiento de la tarjeta global. ¿En qué consiste este producto y qué problema operativo soluciona?
Irigoyen: La tarjeta global permite a fintechs, bancos y a cualquier empresa emitir tarjetas denominadas en dólares o stablecoins a usuarios en más de 150 países alrededor del mundo. Lo que estaba pasando es que tener una cuenta global era un privilegio limitado a gente muy afluente, que requería millones de dólares para abrir cuentas en bancos suizos o norteamericanos. Hoy esa barrera ha bajado muchísimo y, con montos menores, las personas pueden tener una cuenta en el exterior y una tarjeta global provista por nosotros. Esta solución facilita la validación de negocios internacionales con gran velocidad y evita a nuestros clientes el engorroso desafío de abrir sociedades y obtener licencias país por país. Con este producto estamos comenzando a competir por el 93% de los pagos digitales que ocurren fuera de América Latina.
Fortuna: ¿Qué rol estratégico juega la innovación, como la tokenización y la Inteligencia Artificial, en esta matriz de pagos?
Irigoyen: Son vectores transformacionales. Hace apenas 18 meses, solo el 1% de las transacciones procesadas por Pomelo estaban tokenizadas en billeteras como Apple Pay o Google Pay; hoy ese número asciende al 15% y crece rápidamente. Pero la innovación no termina en el teléfono: ya realizamos nuestra primera transacción "agéntica" dentro del ecosistema de ChatGPT, donde un agente de IA compró en un supermercado online con una tarjeta tokenizada por Pomelo. Además, estamos aplicando IA internamente: hoy casi el 45% de nuestro código lo escribe la inteligencia artificial. También utilizamos IA para automatizar flujos enteros para nuestros clientes, como la gestión de los contracargos, reduciendo procesos que a los bancos les tomaba meses a tan solo un par de segundos.
Gastón Irigoyen, CEO y co-fundador de Pomelo, en la Universidad de San Andrés
Fortuna: Hace un tiempo mencionó la meta de llegar al break even en 2025. ¿Lograron la rentabilidad financiera o priorizaron la expansión?
Irigoyen: Alcanzar el break even es importante para ser dueños de nuestro destino, pero en nuestro caso actual no es urgente. Como venimos de cerrar una nueva ronda de inversión, ese capital está pensado estratégicamente para crecer. Estamos invirtiendo muchísimo en nuevas geografías, en productos globales, en nuevos rieles de pago y en perfiles para inteligencia artificial. En los últimos dos años crecimos 3,5 veces nuestra facturación operando con un equipo prácticamente estable,demostrando gran solidez. Recorremos el camino hacia la rentabilidad de forma disciplinada, pero priorizamos ir más rápido para construir una propuesta de valor superadora.
Los fundadores de Pomelo fueron reconocidos por Endeavor, y recibieron el premio de manos de Julia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor, y Guibert Englebienne, Eduardo Elsztain y Martín Migoya, miembros del board.
Fortuna: ¿El objetivo a largo plazo de Pomelo contempla una Oferta Pública Inicial (IPO) o alcanzar el status oficial de unicornio?
Irigoyen: Serían hitos lindísimos y aspiracionales, a los que muy pocas empresas latinoamericanas logran llegar, pero no son un fin en sí mismo ni figuran como un objetivo en el roadmap. La verdadera obsesión del equipo directivo es crear la mejor empresa posible, que sea estructural en el sistema financiero global. El mercado dicta las valuaciones y las ventanas para hacer un IPO; de hecho, si hoy fuera 2021, Pomelo sería un recontra unicornio por los múltiplos que se pagaban en ese entonces. Lo fundamental es el impacto real. Si observás los grandes casos de éxito de la región como Mercado Libre o Nubank, la mayor creación de valor económico e innovación tecnológica ocurrió siempre años después del IPO.
Tarjetas para quién las quiera
Uno de los pilares centrales que permitió a Pomelo crecer con mucha fuerza en América latina y contar con el apoyo de los fondos de inversión más importantes del mundo, como Kaszek, Monashees, Insight Partners e Index Ventures, entre otros, fue la emisión de tarjetas de crédito para entidades corporativas. Una de las primeras fue una Mastercad con la cara de Messi para Astro Pay, y más recientemente presentaron tarjetas junto a Global66 en Colombia y Chile; una Nexo Card a fines de julio y unos meses atrás, en abril, junto a Arq.
Infraestructura de pagos a más de 150 países con una tarjeta global
A principios de julio Pomelo anunció su expansión a nivel mundial con una tarjeta global, lo que posicionó a la empresa como la única plataforma que integra emisión local en América Latina y emisión global bajo una misma infraestructura, marcando un hito sin precedentes en la industria de pagos. La solución simplifica los principales desafíos de las expansiones internacionales: la necesidad de abrir sociedades, la obtención de licencias, la conexión con proveedores locales y la ejecución del negocio país por país. Con un único partner y una única integración tecnológica, ahora los emisores de tarjetas pueden implementar estrategias locales, globales o ambas según cada etapa de su crecimiento, sin contar con presencia física, licencias regulatorias ni operaciones locales en cada mercado. La tarjeta global ya se encuentra operativa y Pomelo cuenta con clientes en América, Europa, Medio Oriente, Asia y África, incluyendo a Western Union, ARQ, Astropay y Binance, entre otros.
IA como base de desarrollo
Dashboard de Pomelo
Según explicó Gastón Irigoyen, CEO de Pomelo, actualmente más del 45% del código que escribe la compañía lo hacen con Inteligencia Artificial. De esta manera, todos los desarrollos y productos que van lanzando al mercado tienen una base muy fuerte de IA. Uno de los mejores ejemplos de esta implementación es el dashboard de Pomelo, que permite gestionar la operación en tiempo real, con visibilidad total de lo que sucede y la posibilidad de tomar decisiones sin depender de nada mas que los datos. “La IA está en el core de nuestro negocio, porque nos permite lanzar nuevas funcionalidades más rápido, reducir errores y asegurar precisión en cada interacción”, explica Irigoyen.
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