El nuevo salario emocional gana peso en Argentina y cambia lo que los trabajadores
El 73% de los trabajadores argentinos quiere que su empleo se sienta como una comunidad y el 81% asegura que rinde mejor cuando encuentra ese sentido de pertenencia.
El salario dejó de ser el único factor que los trabajadores argentinos consideran al momento de evaluar un empleo. En un mercado laboral atravesado por nuevas expectativas, el sentido de pertenencia, los vínculos personales y el propósito de una organización ganan espacio entre los atributos que valoran los empleados.
Así surge de la edición 2026 del Randstad Workmonitor, que relevó las expectativas y comportamientos de trabajadores en distintos mercados. En Argentina, el estudio muestra que el 73% quiere que su lugar de trabajo se sienta como una comunidad, una señal del peso creciente que adquieren los vínculos y la cultura corporativa en la experiencia laboral.
La pertenencia también aparece vinculada directamente con la permanencia en un puesto. Según el relevamiento, el 27% de los trabajadores argentinos estaría dispuesto a renunciar a un empleo en el que no siente que pertenece.
Pero el impacto no se limita a la decisión de permanecer o cambiar de compañía. Para una amplia mayoría, sentirse parte de un grupo también tiene consecuencias sobre el desempeño. El 81% de los trabajadores argentinos afirma que rinde mejor cuando encuentra un sentido de comunidad con sus colegas.
Propósito y vínculos
El estudio también indagó cuánto pesan otros componentes vinculados con el denominado salario emocional. En Argentina, el 30% de los trabajadores estaría dispuesto a resignar parte de su remuneración, bajo determinadas condiciones económicas, si considerara que su empleo contribuye directamente con la sociedad.
A su vez, el 20% aceptaría ganar menos a cambio de tener buenos amigos en su lugar de trabajo. El dato muestra que los vínculos personales también forman parte de la valoración que los empleados hacen de una organización.
Para las empresas, esta transformación supone un desafío que excede la política salarial. La propuesta de valor para atraer y retener talento comienza a incorporar aspectos relacionados con la cultura, el propósito, las relaciones entre compañeros y la posibilidad de sentirse parte de una comunidad.
Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, señaló que el propósito, la pertenencia y el sentido de comunidad se convirtieron en factores cada vez más valorados por el talento, mientras que los vínculos y la conexión con la cultura organizacional funcionan como elementos que fortalecen ese sentimiento.
En esa línea, desde Randstad plantean que el salario emocional dejó de ocupar un lugar secundario dentro de la gestión del talento y pasó a formar parte de las herramientas con las que las compañías buscan generar compromiso y construir su marca empleadora.
El sueldo continúa siendo un componente central, pero ya no aparece necesariamente aislado de factores como la pertenencia, el propósito y los vínculos que se construyen dentro del ámbito laboral.
RM