Desde 1984, FUNDAE combina asistencia, formación en oficios y acompañamiento laboral. Cómo funciona su propuesta de Padrinazgo Cívico.
La Fundación de Asistencia Educativa (FUNDAE) trabaja desde 1984 con un objetivo: acompañar a niños en situación de vulnerabilidad y a sus familias mediante una combinación de asistencia, educación y capacitación laboral. Impulsada por la Dra. María Celia Cadoppi Aguilar, y sostenida por su comisión directiva y cientos de voluntarios a lo largo de su historia, la organización propone que la ayuda permita resolver necesidades inmediatas y, al mismo tiempo, construir herramientas para alcanzar la autonomía.
Esa mirada tiene una expresión concreta en Vivamos, su programa de enfermería y cuidadores. Según la información proporcionada por la fundación, la iniciativa articula capacitación gratuita, inserción laboral y seguimiento de más de 600 personas. El propósito es conectar la formación con oportunidades de trabajo y acompañar el proceso más allá de la entrega de un certificado.
Bajo el lema “Educar, el único camino”, FUNDAE desarrolló una metodología que aborda distintas dimensiones de la vulnerabilidad. Su trabajo incluyó asistencia para obtener documentación, atención de la salud, alimentación, escolaridad, recuperación de vínculos familiares y formación en oficios para jóvenes y adultos. También contempló mejoras habitacionales dentro de sus procesos de acompañamiento.
El punto de partida es la evaluación de cada grupo familiar. La institución sostiene que las necesidades y los obstáculos varían según cada historia y que, por eso, las respuestas deben construirse a partir de la escucha y del conocimiento de cada situación.
Una vez atendidas las urgencias, la propuesta incorpora la participación en espacios de formación. A lo largo de su trayectoria, la fundación impulsó talleres de panadería, diseño gráfico, costura y cuidado de personas mayores, enfermas y con discapacidad.

Entre esas experiencias también hubo un taller de producción de escobas en una unidad penitenciaria, pensado para que padres privados de su libertad pudieran contribuir al sostenimiento económico de sus familias. El abordaje de la infancia incluyó un departamento de estimulación temprana y jardines de infantes gratuitos. Estas iniciativas buscaron dar respuesta a las necesidades de desarrollo y escolarización de niños que atravesaban situaciones de vulnerabilidad.
La formación en panadería permitió, además, combinar aprendizaje, apoyo escolar y alimentación. Los jóvenes recibían acompañamiento con sus tareas y elaboraban el pan que luego llevaban a sus hogares.
Según relata FUNDAE, el proyecto contó con el auspicio de la Embajada de Francia y Air France. Una de las experiencias que la institución destaca es la de un adolescente de Tigre que se encontraba en situación de calle y sin documentación. Durante su recorrido por el programa logró reencontrarse con sus padres, obtener sus documentos y recibir una invitación a la Semana del Pan en París, después de ser distinguido como el mejor alumno de la escuela.
Para la organización, estas trayectorias expresan el sentido de una intervención integral: vincular la educación con la recuperación de derechos, el fortalecimiento de los lazos familiares y la posibilidad de proyectar un futuro.
La pandemia redujo la actividad de la fundación, aunque los cuidadores formados en sus cursos continuaron asistiendo a personas que necesitaban atención durante el aislamiento. En la etapa posterior, el Dr. Eduardo Etchemendy, esposo de Cadoppi Aguilar, acercó a la institución el concepto de Padrinazgo Cívico. La iniciativa propone que personas con formación terciaria o superior acompañen a otras que no tuvieron las mismas oportunidades educativas.
El vínculo puede comenzar con una conversación en un espacio público y sostenerse mediante encuentros periódicos. La tarea de quien acompaña consiste en escuchar, comprender las dificultades y aportar conocimientos, orientación o contactos que puedan facilitar el acceso a nuevas oportunidades.
La propuesta busca que ese acompañamiento respete las decisiones de la otra persona y contribuya a ampliar sus herramientas para desenvolverse con autonomía.Desde esta perspectiva, la solidaridad incorpora una responsabilidad sostenida en el tiempo. El intercambio de conocimientos y la construcción de un vínculo personal se vuelven parte central del proceso.

Para Cadoppi Aguilar, el acceso a recursos culturales y conocimientos prácticos tiene un papel relevante en la inclusión social. Prepararse para una entrevista laboral, realizar un trámite, reclamar un derecho o identificar un oficio acorde con las propias habilidades son herramientas que pueden ampliar las posibilidades de una persona.
Se trata de aprendizajes que algunos incorporan en sus entornos familiares o educativos y a los que otros tienen un acceso más limitado. El Padrinazgo Cívico busca intervenir sobre esa desigualdad. En la mirada de sus impulsores, la brecha social también comprende diferencias en el acceso a información, redes de contacto y conocimientos que facilitan la vida cotidiana y la inserción laboral.
Uno de los ejes actuales de FUNDAE es construir puentes entre el aprendizaje y el mundo del trabajo. La institución sostiene que la capacitación debe incluir un acompañamiento posterior que ayude a transformar lo aprendido en una oportunidad laboral.
Dentro del programa Vivamos Servicio de Enfermería y Cuidadores, la fundación brinda formación gratuita y acompaña la incorporación al mercado de trabajo. Según sus datos, más de 600 personas cuentan con seguimiento diario de sus coordinadoras.
La organización señala que ese proceso contempla documentación personal, certificado de antecedentes penales, certificado de salud y cuenta sueldo bancaria. El modelo busca conectar la preparación para tareas de cuidado con el acompañamiento durante el desempeño laboral, integrando formación, organización y seguimiento.
Entre sus prioridades, la fundación menciona el impulso de las escuelas gratuitas de Arte en Madera y Panadería, destinadas a complementar los horarios escolares de niños y jóvenes.
A estas iniciativas se suman Arte sin Límites, orientada a dar visibilidad a artistas locales y sus obras, y FUNDAE Joven, que invita a estudiantes universitarios a desarrollar propuestas de compromiso social de acuerdo con sus tiempos, intereses y capacidades.
La organización sostiene estos proyectos mediante una red de profesionales, voluntarios, empresas, universidades, instituciones educativas y organizaciones sociales.
A más de cuatro décadas de su creación, el desafío que plantea FUNDAE sigue siendo transformar la asistencia inicial en un proceso de inclusión sostenido. La educación, la formación en oficios y el acompañamiento laboral son las herramientas con las que busca que las familias construyan una mayor autonomía.