Con 10 locales propios entre Miami, Orlando y Nueva York, la marca sinónimo de gastronomía argentina en el país del norte, que además es el restó oficial de la Selección Argentina, abrirá cuatro locales en argentina.
En 1999, Martín Koening tuvo una idea: llevar la experiencia gastronómica argentina a Miami. Con los años, ese sueño pasó a llamarse Baires Grill y no solo se hizo realidad, sino que ya cuenta con diez locales en Estados Unidos, es el restó oficial de la Selección Argentina y prepara su desembarco en Buenos Aires con un ambicioso plan de expansión.
Por años, su vida estuvo ligada a las ventas. Vendió textiles, lácteos, pastas, productos frigoríficos y prácticamente cualquier producto que pudiera encontrarse en las góndolas de un supermercado argentino. Sin embargo, jamás imaginó que terminaría construyendo una de las cadenas gastronómicas argentinas más importantes de Estados Unidos.
La historia de Baires Grill comienza mucho antes de la apertura de su primer restaurante en Miami. Martín nació en Buenos Aires en 1965, creció en una familia de clase media junto a sus padres, su abuela materna y sus dos hermanos. Estudió en el Colegio Marianista de Caballito y posteriormente ingresó a la Universidad Católica Argentina para cursar Economía, carrera que finalmente abandonó porque debía empezar a trabajar.
Sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados al consumo masivo y al desarrollo comercial. Durante años trabajó para compañías proveedoras de supermercados, gestionando promociones, precios y estrategias de ventas. "He vendido absolutamente de todo", recuerda.
Aquella experiencia le permitió desarrollar una visión comercial que años más tarde sería fundamental para construir un negocio propio.
La decisión de emigrar
A comienzos de la década de 2010, Argentina atravesaba un escenario económico complejo. Inflación creciente, restricciones cambiarias, dificultades para acceder a financiamiento y una economía cada vez más cerrada al mundo impulsaron una reflexión personal sobre su futuro. "Veía un país con muchas dificultades y con una enorme división social. Sentía que era momento de buscar nuevos horizontes", explica. En esos pensamientos, Estados Unidos aparecía como una posibilidad natural. Había visitado Miami desde joven y veía en la ciudad un enorme potencial de crecimiento.
Antes de ingresar al negocio gastronómico comenzó invirtiendo en real estate. Compró propiedades, realizó operaciones de compra y venta y mantuvo otras destinadas al alquiler.
Los resultados fueron positivos, pero sentía que necesitaba un desafío más activo. "No quería mudarme a Miami para vivir de las rentas. Quería construir algo propio, que tuviera un nombre y su propia identidad".
Analizando diferentes sectores descubrió una industria que le resultaba particularmente atractiva: la gastronomía.
Sin embargo, había un dato preocupante. La mayoría de los nuevos restaurantes cerraban antes de cumplir dos años de actividad. Lejos de desanimarse, decidió adoptar una estrategia poco convencional.
En 2012 compró un pequeño restaurante llamado Rincón Argentino, ubicado en Kendall, al sur de Miami. El objetivo no era generar grandes ganancias, sino aprender del negocio gastronómico.
Durante dos años estudió cada aspecto operativo del negocio: proveedores, recursos humanos, cocina, servicio, logística y administración. "Lo compré para aprender el know-how del negocio”, le cuenta a Fortuna. Aquella experiencia funcionó como una verdadera escuela empresarial.
La apuesta que cambió todo
Con el conocimiento adquirido, llegó el momento de dar un paso más ambicioso. Junto a su socio Gustavo Abudiab comenzó a buscar una oportunidad de mayor escala dentro de la gastronomía argentina en Florida. Esa oportunidad apareció a fines de 2014 con la posibilidad de adquirir Baires Grill. “La operación requería una inversión considerable y conseguir capital no fue sencillo. Tuvimos que convencer inversores, algo que era muy difícil. Éramos dos argentinos que querían desarrollar una cadena de restaurantes en Miami”, agrega.
Para financiar el proyecto vendieron propiedades, tomaron préstamos y lograron sumar a un pequeño grupo de socios que confiaron en la visión cuando todavía era apenas una idea. Con esos fondos adquirieron el primer local en Lincoln Road, una de las zonas más emblemáticas de Miami Beach. Martín recuerda esos primeros meses: “Lo más llamativo era que el restaurante no generaba ganancias. Muchos veían eso como una señal de alerta, pero nosotros veíamos una oportunidad. La realidad era que la operación tenía una estructura de costos demasiado pesada para una única unidad, con una nómina gerencial sobredimensionada y gastos corporativos difíciles de sostener. Entonces, nos dimos cuenta que la clave para hacer rentable este negocio estaba en la escala”.
Desde el primer día diseñaron un plan de crecimiento basado en una meta concreta: abrir diez restaurantes en diez años. A medida que se incorporaran nuevas locaciones, los costos fijos podrían distribuirse y generar economías de escala que permitirían transformar un negocio deficitario en una compañía rentable.
“La estrategia terminó funcionando”, cuenta orgulloso Martín Koening.
Brickell y la consolidación del modelo
Uno de los momentos más importantes de la compañía llegó con la apertura de Brickell. A diferencia de las adquisiciones anteriores, esta vez se trataba de construir un restaurante desde cero.
La experiencia fue compleja. Permisos municipales, requisitos de construcción, habilitaciones sanitarias y regulaciones operativas transformaron el proyecto en un desafío mucho más exigente de lo previsto. "No teníamos experiencia previa construyendo restaurantes en Estados Unidos". Pero había una razón poderosa para insistir, ya que Brickell comenzaba a convertirse en el nuevo corazón financiero y residencial de Miami. Así fue como los fundadores entendieron que la zona tenía un enorme potencial de crecimiento.
“La apuesta fue acertada”, reconoce, ya que hoy el restaurante se encuentra entre los más exitosos de la compañía y marcó el inicio de una nueva etapa de expansión.
Diez restaurantes y una nueva apuesta por Orlando
Actualmente Baires Grill opera diez restaurantes: siete en Miami y el sur de Florida, dos en Orlando y uno en Nueva York.
La llegada a Orlando respondió a una observación muy personal de sus fundadores. Durante años visitaron la ciudad junto a sus hijos para recorrer los parques temáticos y siempre encontraban la misma dificultad. "Sentíamos que faltaban propuestas gastronómicas de calidad a precios razonables", afirma. Y agrega: “Después de una jornada completa en los parques, las opciones disponibles se limitaban muchas veces a comida rápida o establecimientos con horarios reducidos. Entonces dedicamos años a buscar ubicaciones adecuadas hasta encontrar los espacios ideales. Finalmente desembarcamos en la ciudad con dos conceptos diferentes: el tradicional Baires Grill y Corazón by Baires Grill”. Esta apuesta busca cubrir un segmento que consideran insuficientemente desarrollado dentro de uno de los mercados turísticos más importantes del mundo.
La alianza con la Selección Argentina
Otro de los hitos que marcó la evolución de la marca fue su designación como restaurante oficial de la Selección Argentina de fútbol.
Para la compañía, la asociación representa mucho más que una acción de marketing.
"Es un orgullo enorme haber sido elegidos por la Selección Argentina. La identificación con los valores del equipo campeón del mundo —trabajo, esfuerzo, perseverancia y búsqueda de la excelencia— fue uno de los factores que impulsó la relación. Además, la alianza llega en una etapa histórica para el fútbol argentino, con Lionel Messi como máxima figura y una selección admirada en todo el mundo. Poder vincular nuestra marca con una selección que representa tan bien a la Argentina es algo muy especial".
El regreso a casa
Después de consolidar su presencia en Estados Unidos, la compañía prepara ahora uno de los proyectos más significativos de su historia: desembarcar en Argentina. El plan inicial contempla inversiones superiores a los US$ 20 millones y la apertura de cuatro restaurantes.
El primero estará ubicado en Puerto Madero y abriría entre septiembre y octubre de este año. El segundo llegará a la Costanera porteña, en un espacio de aproximadamente 1.800 metros cuadrados con vista al río y salón de eventos. Posteriormente se sumarán proyectos en Nordelta y Canning. Cada restaurante generará alrededor de 70 puestos de trabajo directos.
Para sus fundadores, el regreso tiene una carga emocional especial. "Nos fuimos del país hace muchos años y volvemos con una compañía consolidada para realizar nuestra primera apertura en Argentina. Somos optimistas, porque a pesar de los desafíos económicos que todavía enfrenta el país, tenemos una visión positiva sobre el futuro. Creemos que las transformaciones macroeconómicas, la apertura al mundo y la búsqueda de mayor previsibilidad para las inversiones pueden generar condiciones favorables para el crecimiento del sector privado. Creo que se están construyendo las bases para un crecimiento sostenido”, opina.
Más de una década después de haber dejado Buenos Aires, la historia parece cerrar un círculo. Lo que comenzó con un joven vendedor recorriendo supermercados argentinos se transformó en una compañía internacional con presencia en Estados Unidos, asociada a la Selección Argentina y con planes de expansión en su país de origen.