El acceso al financiamiento no siempre alcanza para que una pyme crezca. La capacitación en gestión, el uso de datos y la profesionalización aparecen como factores clave para mejorar la rentabilidad y la sustentabilidad de los negocios.
Cuando se habla de apoyar a emprendedores y pequeñas empresas, gran parte de la conversación suele centrarse en el financiamiento. Créditos, subsidios, beneficios fiscales o líneas de asistencia aparecen como las principales herramientas para impulsar el crecimiento de los negocios. Sin embargo, después de trabajar con cientos de comerciantes y emprendedores de distintos puntos del país, cada vez estoy más convencido de que existe una necesidad previa y muchas veces más urgente: la capacitación en gestión.
Porque el problema de una gran parte de los pequeños negocios no es únicamente la falta de recursos económicos. En muchos casos, la dificultad está en administrar correctamente esos recursos, interpretar información, ordenar procesos y tomar decisiones con datos concretos. Un comercio puede recibir financiamiento y, aun así, seguir enfrentando los mismos problemas que tenía antes: desconocer su rentabilidad real, no controlar el stock, no registrar adecuadamente a sus clientes o tomar decisiones sin información confiable. Por eso creo que debemos empezar a discutir con más fuerza el valor de la educación administrativa como herramienta de desarrollo económico.
En los últimos años se habló mucho de transformación digital, inteligencia artificial y nuevas tecnologías. Pero la verdadera transformación ocurre cuando las personas entienden cómo utilizar esas herramientas para gestionar mejor sus negocios. Y ahí aparece un desafío que ningún sector puede resolver por sí solo.
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Las empresas tecnológicas pueden desarrollar soluciones, compartir experiencias y acercar herramientas. Los gobiernos locales tienen la capacidad de llegar al territorio, convocar a los actores económicos y generar espacios de formación. Cuando ambos trabajan juntos, el impacto se multiplica.
Hace pocos días participé de una actividad junto a un municipio mendocino donde más de un centenar de comerciantes y emprendedores se acercaron voluntariamente para capacitarse en gestión y digitalización. Más allá de la convocatoria, lo que más me llamó la atención fue el enorme interés que existe por aprender y profesionalizar los negocios.
Muchas veces se supone que los pequeños comerciantes no quieren cambiar o que existe resistencia a la tecnología. Mi experiencia muestra exactamente lo contrario. Lo que falta no es voluntad de transformación. Lo que muchas veces falta es acceso a herramientas, conocimiento y acompañamiento. Por eso considero que la articulación entre el sector público y el privado puede convertirse en una de las estrategias más efectivas para fortalecer el ecosistema pyme argentino.
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No se trata solamente de incorporar software o digitalizar procesos. Se trata de ayudar a que más emprendedores entiendan sus números, mejoren su administración y puedan tomar decisiones con mayor claridad. Cuando una pyme aprende a gestionar mejor, no solo mejora su rentabilidad. También aumenta sus posibilidades de crecer, generar empleo y sostenerse en el tiempo.
Quizás por eso deberíamos replantear una idea muy instalada: antes de preguntarnos cuánto financiamiento necesita un emprendedor, deberíamos preguntarnos qué herramientas tiene para administrar correctamente su negocio.
Porque muchas veces la diferencia entre crecer o desaparecer no está en la cantidad de dinero disponible, sino en la capacidad de gestionarlo. Y esa es una tarea que requiere algo más que capital: requiere educación, acompañamiento y trabajo conjunto.
*Fundador de Adminiad