El desafío ya no es solamente incorporar la tecnología, sino definir qué procesos pueden delegarse y cuáles todavía requieren intervención humana.
El uso cotidiano de la inteligencia artificial en cualquier ámbito de la vida lleva a las personas a usarlo ya no solo como una herramienta para consultar información o generar contenido, sino también para delegarle tareas que antes requerían intervención humana de principio a fin. En ese sentido, una encuesta nacional sobre adopción de IA en PyMEs, publicada en 2026 por nadIA con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación Observatorio PyME, el 41,6% de las empresas industriales y de software relevadas ya utilizaba al menos una tecnología de inteligencia artificial.
Entre las compañías vinculadas al comercio electrónico, el nivel de adopción es todavía mayor: de acuerdo con el Estudio Anual de Comercio Electrónico de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), elaborado junto con Kantar Insights, el 62% de las empresas encuestadas ya utiliza IA en al menos algún proceso del negocio. Entre los principales usos aparecen marketing y publicidad (42%), personalización y experiencia de usuario (27%) y automatización de tareas (27%).
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5 tareas que las empresas ya le delegan a la IA
1. Procesar documentos, facturas y comprobantes
Una de las aplicaciones más directas consiste en delegar a sistemas de IA tareas que durante años requirieron leer documentos, extraer información, clasificar datos, completar campos y cargar información en diferentes sistemas.
En estos casos, la tecnología puede interpretar documentos y ejecutar una secuencia de acciones a partir de la información que encuentra, mientras las personas mantienen el control sobre las validaciones necesarias.
El resultado es especialmente relevante en procesos repetitivos y de gran volumen: menos carga operativa y más tiempo para tareas que requieren análisis o toma de decisiones.
“Uno de los cambios más importantes es que la IA salió del lugar de herramienta de consulta para integrarse directamente en los procesos de negocio. Cuando una tecnología puede interpretar información y ejecutar una secuencia de acciones, deja de ser simplemente un asistente y empieza a convertirse en parte del proceso”, afirma Marjorie Ann Guerra Neira, Gerente de Digital Studios de Tivit Latam.
2. Conciliar información y encontrar diferencias
Otro terreno donde la automatización gana espacio es la conciliación de información proveniente de diferentes fuentes.
En lugar de que una persona tenga que comparar manualmente movimientos bancarios, registros contables, comprobantes o bases de datos, los sistemas pueden cruzar grandes volúmenes de información, identificar inconsistencias y mencionar qué casos requieren revisión.
La ventaja no está solamente en procesar más información en menos tiempo, sino también en detectar diferencias que podrían pasar inadvertidas en controles exclusivamente manuales.
3. Atender consultas y resolver casos
Los asistentes basados en IA también están pasando de responder preguntas simples a intervenir en procesos de atención más completos.
La tecnología puede interpretar una consulta formulada en lenguaje natural, buscar información en diferentes fuentes, identificar el tipo de requerimiento y, en determinados casos, avanzar con una respuesta o una acción sin necesidad de que una persona intervenga desde el comienzo.
Esto permite que la IA funcione como una primera capa de atención, especialmente en procesos de alto volumen y consultas repetitivas, mientras los equipos humanos se concentran en los casos que requieren criterio, negociación o una intervención más compleja.
4. Detectar anomalías y anticipar problemas
La IA también puede utilizarse para encontrar comportamientos que se alejan de lo habitual.
A partir del análisis continuo de datos, estos sistemas pueden identificar patrones, cambios o anomalías que podrían indicar un problema antes de que se convierta en una interrupción o un costo mayor.
En industrias, infraestructura y operaciones críticas, esta capacidad puede aplicarse, por ejemplo, al monitoreo de equipos y procesos para anticipar posibles fallas y activar controles o intervenciones preventivas.
“La verdadera oportunidad aparece cuando la tecnología deja de limitarse a decirnos qué pasó y empieza a ayudarnos a anticipar qué podría pasar. Detectar una anomalía a tiempo puede ser mucho más valioso que reaccionar cuando el problema ya ocurrió”, agrega VOCERO.
5. Ejecutar procesos completos
El paso más reciente es también uno de los que puede generar mayor impacto: sistemas capaces de recibir un objetivo, buscar información, procesarla y ejecutar diferentes acciones en otros sistemas, con distintos niveles de supervisión humana.
Es el terreno de los llamados agentes de IA, que avanzan sobre una lógica diferente a la de un chatbot tradicional. En lugar de limitarse a responder una pregunta, pueden participar de una secuencia de tareas para alcanzar un resultado.
Esto abre la puerta a automatizar procesos completos que hasta ahora estaban divididos entre diferentes personas, herramientas y sistemas.
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De usar IA a delegarle trabajo
La evolución de la inteligencia artificial dentro de las empresas puede resumirse en un cambio de lógica: de utilizar una herramienta a delegarle una tarea. “Estamos entrando en una etapa en la que la pregunta deja de ser solamente qué puede responder la IA y empieza a ser qué puede hacer. El desafío para las empresas es identificar qué procesos pueden delegarse, establecer los controles adecuados y mantener la intervención humana allí donde el criterio y la responsabilidad siguen siendo indispensables”, explica Guerra Neira.
En este contexto, empieza a aparecer una pregunta más concreta: qué tareas tiene sentido delegar, bajo qué controles y dónde sigue siendo indispensable la intervención humana. La próxima etapa de la adopción de IA no necesariamente estará definida por cuántas empresas incorporen la tecnología, sino por cuánto trabajo concreto estarán dispuestas a delegarle.
RM