El Sheraton Greenville Polo & Resort, a menos de media hora del Obelisco porteño, ofrece un oasis para bajar el ritmo urbano y acceder a ciertas gratificaciones, pero sin alejarse de los compromisos laborales, una variante de la tendencia bleisure.
A menos de media hora del Obelisco porteño, camino a La Plata, el Sheraton Greenville Polo & Resort ofrece un oasis para bajar el ritmo urbano y acceder a ciertas gratificaciones, pero sin alejarse de los compromisos laborales, una variante de la tendencia bleisure.
Sus jardines, la luz natural y los espacios amplios crean el contexto ideal para desconectarse de la rutina sin alejarse del ritmo urbano.
Es toda una experiencia disfrutar de un atardecer sobre la cancha de polo saboreando tapas y cócteles de autor, relajados en algunos de los cómodos sillones de la terraza.
Y luego, claro, una cena en un restaurante que rápidamente se está convirtiendo en una referencia en el sur del área metropolitana.
Antes de todo eso, el spa o la pileta espectacular de cien metros de largo, que es una postal del resort.
“El desafío en 2026 será consolidar el equilibrio entre eficiencia operativa y propuesta de valor”
Al día siguiente, la jornada puede adoptar el formato Work From Hotel, aprovechando los espacios confortables, la conectividad y la luz natural del resort.
El resultado es una manera distinta de trabajar: más fluida, más creativa, más equilibrada. Una demostración tangible del concepto bleisure llevado a la práctica.
Otro de los puntos altos del resort es la cartelera de entretenimiento, que varía todos los días; claro que estando tan cerca de Buenos Aires, los viajeros pueden ampliar el disfrute planes culturales, gastronómicos o de ocio en la gran ciudad.
En este sentido, la semana pasada el, Sheraton Greenville ofreció a sus huéspedes accesos VIP al Argentina Open gracias a la alianza que lo consagró como hotel oficial del torneo de tenis que se disputó en Palermo. Acuerdo que estará vigente hasta diciembre de 2028 e incluye diversos torneos, en distintas categorías.