Fintech

Cobrar el salario en billeteras digitales: claves del debate que vuelve al Congreso

Las fintech aseguran que las cuentas de pago ya son seguras y masivas. El freno, dicen, es regulatorio y no financiero.

Billetera virtual. Foto: CEDOC

El debate sobre dónde deben cobrarse los salarios volvió al centro de la escena. En el Congreso y en distintos ámbitos regulatorios reapareció la discusión sobre si los haberes pueden acreditarse directamente en cuentas de pago —las que ofrecen billeteras virtuales y fintech— o si deben seguir pasando obligatoriamente por cuentas bancarias tradicionales. Para la Cámara Argentina Fintech, el eje del problema no es la seguridad ni la protección del trabajador, sino el desfasaje entre la normativa vigente y el funcionamiento real del sistema financiero argentino.

En los últimos años, el sistema de pagos atravesó una transformación estructural. A fines de 2025, en la Argentina había más de 320 millones de cuentas bancarias y de pago activas, un promedio cercano a ocho cuentas por persona. La mitad de ellas ya son cuentas de pago (CVU), que dejaron de ser un complemento para convertirse en un canal principal de administración del dinero.

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El uso acompaña esa expansión. Las transferencias inmediatas crecieron más de 40 veces desde 2019 y hoy cerca del 80% involucra cuentas de pago. Ocho de cada diez argentinos tienen al menos una cuenta digital, y los pagos digitales por adulto se multiplicaron por cinco en seis años. No se trata solo de operaciones chicas: el monto mensual promedio operado por medios digitales se triplicó en términos reales.

En ese contexto, la Cámara Fintech sostiene que prohibir el pago directo de salarios en cuentas de pago resulta anacrónico. Los Proveedores de Servicios de Pago están regulados y supervisados por el Banco Central, con exigencias de ciberseguridad, prevención de fraude, normas antilavado y un punto clave: el 100% de los fondos de los usuarios debe estar depositado en cuentas bancarias, separadas del patrimonio del proveedor. Es decir, el dinero siempre está dentro del sistema financiero formal.

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El argumento de la “banca paralela” tampoco se sostiene. A diferencia de los bancos, los PSP no intermedian fondos ni otorgan crédito con el dinero de los usuarios. Su rol es transaccional. Desde el punto de vista del resguardo, cobrar el salario en una cuenta bancaria o en una cuenta de pago regulada no implica una diferencia material.

La paradoja es evidente: millones de trabajadores cobran hoy en bancos y transfieren inmediatamente sus ingresos a billeteras virtuales, que usan como herramienta principal para pagar, invertir o administrar su liquidez. Sin embargo, la normativa laboral sigue bloqueando la acreditación directa, incluso con el consentimiento del trabajador.

Para el sector fintech, habilitar el pago de salarios en cuentas de pago no introduce nuevos riesgos, pero sí amplía la competencia, reduce costos operativos y fortalece la libertad de elección. La discusión, concluyen, no es financiera sino regulatoria: adaptar las reglas a un sistema que ya cambió. Mientras eso no ocurra, la innovación seguirá avanzando, pero con normas pensadas para un mundo que dejó de existir.

RM