La industria de eventos redefine su eje: la movilidad gana protagonismo

A nivel global, el mercado de eventos crece a tasas sostenidas de entre el 8% y el 12% anual, con proyecciones que lo ubican por encima de los 1,3 billones de dólares hacia 2028. Por qué la movilidad es cada vez más importante como parte de la propuesta integral.

Por Mariano Boniface*

La industria global de eventos atraviesa una etapa de transformación profunda que va mucho más allá de la recuperación post pandemia. Lo que antes era un sector fuertemente vinculado a la logística y al contenido, hoy se redefine en torno a la experiencia integral. En ese nuevo paradigma, cada punto de contacto importa. Y la movilidad —históricamente considerada un aspecto operativo— comienza a ocupar un lugar central en la construcción de valor.

Las cifras acompañan este cambio de escala. A nivel global, el mercado de eventos crece a tasas sostenidas de entre el 8% y el 12% anual, con proyecciones que lo ubican por encima de los 1,3 billones de dólares hacia 2028. No se trata solo de volumen, sino de sofisticación: los encuentros corporativos, congresos internacionales y experiencias de marca son cada vez más complejos, más exigentes y más orientados a públicos que demandan estándares similares a los de la hotelería de lujo o la aviación premium.

En América Latina, este proceso adquiere características propias. Ciudades como Buenos Aires, San Pablo y Ciudad de México se consolidan como hubs regionales para eventos internacionales, impulsadas por el crecimiento del turismo corporativo y la creciente llegada de encuentros globales. Según datos de organismos como International Congress and Convention Association, la región viene recuperando posiciones en el ranking mundial de destinos para congresos, con una demanda cada vez más orientada a experiencias de alto nivel.

El crecimiento proyectado del 25% para 2026 en este tipo de servicios no es un dato aislado, sino la consecuencia lógica de un mercado que se expande y se vuelve más exigente. Industrias como energía, tecnología, finanzas y entretenimiento demandan soluciones cada vez más integrales, donde la movilidad se articula con seguridad, hospitalidad y gestión operativa en tiempo real.

Varias
"La movilidad deja de ser un servicio accesorio para convertirse en un componente estratégico", asegura Mariano Boniface, Director de Universal Traslados.

En este contexto, la movilidad deja de ser un servicio accesorio para convertirse en un componente estratégico. No solo por su impacto en la eficiencia operativa —traslados coordinados, puntualidad, seguridad— sino porque constituye muchas veces la primera y la última impresión que un asistente tiene de un evento. Un traslado mal gestionado puede deslucir una experiencia impecable; uno bien diseñado puede elevarla.

La profesionalización de este segmento responde a una lógica clara: los eventos actuales requieren precisión quirúrgica. Traslados simultáneos para cientos de personas, coordinación aeroportuaria en tiempo real, protocolos de seguridad para delegaciones sensibles y una capacidad de adaptación constante frente a imprevistos. A eso se suma una demanda creciente por servicios personalizados, donde el confort, la privacidad y los detalles marcan la diferencia.

En paralelo, la tecnología redefine las reglas del juego. La incorporación de herramientas basadas en inteligencia artificial permite optimizar rutas, anticipar contingencias y gestionar operaciones complejas con niveles de eficiencia inéditos. Esta capa tecnológica no reemplaza el factor humano, pero sí lo potencia, permitiendo escalar servicios sin perder calidad ni cercanía.

Otro eje clave es la sostenibilidad. La presión por reducir la huella de carbono en la industria de eventos —particularmente en encuentros internacionales— impulsa la adopción de flotas híbridas y eléctricas, así como la optimización de recorridos para minimizar emisiones. De acuerdo con el World Travel & Tourism Council, la sostenibilidad ya no es un diferencial, sino una condición necesaria para competir en el mercado global de experiencias.

En este escenario, las compañías que logran integrar logística, tecnología y experiencia son las que marcan el rumbo. Con décadas de trayectoria en el mercado, algunas firmas locales han sabido capitalizar esta evolución, desarrollando capacidades para gestionar eventos de alta complejidad, tanto en el ámbito corporativo como diplomático y social. Desde operativos para figuras internacionales hasta la coordinación simultánea de cientos de pasajeros en encuentros de gran escala, el desafío ya no es solo mover personas, sino diseñar experiencias coherentes con el nivel del evento.

La conclusión es clara: en la nueva economía de los eventos, la excelencia no se juega únicamente en el escenario o en la agenda, sino en cada detalle de la experiencia. Y en ese entramado, la movilidad deja de ser invisible para convertirse en protagonista. Quienes entiendan este cambio —y logren ejecutarlo con precisión— estarán mejor posicionados para liderar la próxima etapa de una industria que no deja de crecer, pero que, sobre todo, no deja de transformarse.

*Director de Universal Traslados