Un hotel que se convierte en un destino inolvidable de lujo, playa y gastronomía

En las costas de Playa Esmeralda, en el corazón de Miches, en República Dominicana, el Zemi Miches all-inclusive resort Curio Collection, by Hilton, es la armonía perfecta entre hospitalidad y cultura taína frente al mar. Sus más de 800 metros de playa, cuatro piletas, seis restaurantes y 11 bares aseguran experiencias tanto para parejas como para familias.

Claudio Celano Gómez

Durante muchos años, República Dominicana y Punta Cana fueron sinónimos para los argentinos, ya que era casi el único destino que se conocía del país caribeño. Sin embargo, en los últimos años fueron apareciendo nuevas playas que supieron ir ganando terreno, como Bayahibe, La Romana y Samaná. Desde hace poco tiempo a esta parte, Miches, a tan solo una hora y media del aeropuerto internacional de Punta Cana, se fue convirtiendo en un destino cada vez más elegido gracias a sus playas y a la ausencia de sargazo.

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Zemi Miches All-Inclusive Resort, Curio Collection by Hilton, frente a más de 800 metros de playa.

En este rincón de Dominicana, en la costas de Playa Esmeralda, el Zemi Miches All-Inclusive Resort, Curio Collection by Hilton me permitió disfrutar en pareja de una escapada de lujo inspirada en la rica herencia Taína de la isla.

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Room Service de primer nivel.

Desde el momento en que llegamos al hotel, un sábado a las 11 de la noche, la hospitalidad fue realmente destacable. El check-in, luego de más de ocho horas de vuelo, fue muy rápido y como los restaurantes ya estaban cerrados, pedimos servicio a la habitación. No pasaron más de 20 minutos que nos habían traído todo lo que habíamos solicitado: quesadillas, hamburguesa y sándwich con papas fritas, con postres. Ese fue solamente el comienzo de un viaje en el que la playa y la gastronomía fueron protagonistas.

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Pileta principal con reposeras y sombrillas para todos los huéspedes.

Luego de descansar a una habitación de dos ambientes, con hermosas vistas a la pileta central y la playa, al otro día recorrí toda la propiedad para conocer de qué se trataba este alojamiento que abrió sus puertas en julio del año pasado. Su primer acierto es la amplitud de su trazado, ya que los seis bloques que conforman el hotel –con 496 habitaciones- es como si abrazaran al mar caribe. Su diseño arquitectónico descarta el formato genérico caribeño de grandes edificaciones para adoptar una matriz Taína. El término "Zemi" se traduce precisamente como "Dioses".

Esta herencia se evidencia en las áreas comunes, que replican la curvatura de las canoas autóctonas y el movimiento de las olas ancestrales, mientras que los espacios de descanso emulan la disposición de los bohíos tradicionales, que era donde descansaban los miembros de las tribus. Cada rincón del Zemi encuentra la manera de expresa la cultura Taína en su máxima expresión, ya sea con colores, máscaras o mobiliario característico.

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El atardecer en Playa Esmeralda desde la habitación de Zemi Miches.

El corazón del hotel está en su pileta principal, de más de cien metros, que da la bienvenida a la playa, que está inmediatamente después. Ese espacio de playa que está casi como anexada al núcleo central del hotel presenta una matriz rocosa con apenas un poco de arena. Es una playa diferente a la que los argentinos estamos acostumbrados en el Caribe, precisamente por esa falta de arena fina. Sin embargo, esto está compensado con la amplitud de la playa –de más de 800 metros-, y una frondosa y natural línea de palmeras que garantizan sol y sombra –según el gusto de cada uno-. El ingreso al mar tampoco es el tradicional, ya que en la orilla presenta un suelo más bien “rocoso”, pero que con solo unos pasos deja camino a una espesa arena.

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Iluminación de una noche perfecta, en Miches.

El agua, como no podía ser de otra manera, es bien caribeña, no tanto por su color, que es más bien verdoso esmeralda (de ahí es que se llama Playa Esmeralda), sino por su cálida temperatura y, en esta latitud, por su quietud. Y lo que más vale destacar en cuanto al Zemi, es que además de este gran espacio de playa, al caminar unos pocos metros por la misma línea costera, y dentro de los límites del terreno del hotel, la geografía muta hacia una playa más tradicional, con arena de color amarillo intenso que enmarca un espejo de agua esmeralda sin oleaje. Todos los días en que estuve allí, la playa fue una pileta natural.

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Playa Esmeralda con la quietud del mar.

Esta zona de playa amplia si bien está más alejada de la pileta principal, está a unos pocos pasos de una segunda pileta que tiene el hotel, que también está rodeada de palmeras y que permite un ida y vuelta constante entre el mar y la piscina.

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Segunda pileta dentro del hotel.

Diversidad gastronómica

Además de la amplitud de la playa y sus dos diferentes enclaves; y de las grandes piletas, la gastronomía ocupó un lugar central en el viaje. El desarrollo gastronómico del complejo busca diferenciarse de la gran mayoría de los all-inclusive del caribe, donde lo central radica en el buffet, con solo algunas opciones a la carta. En el Zemi by Hilton la gastronomía es protagonista. Guacete sí es el buffet que abre sus puertas para el desayuno y una de las opciones de almuerzo, al que se le suma Yuca, que es el restó sobre la playa. En total, el resort cuenta con siete espacios culinarios con identidades bien definidas.

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Boba, estilo de comida callejera tailandesa.

Luego del room service de la primera noche, en los días que pasé en Zemi tuve la oportunidad de disfrutar de todos los restaurantes, ya sea para almorzar o cenar. La propuesta abarca desde la gastronomía Taína de autor en el restaurante Toa y las cocciones a fuego directo en la parrilla costera Yuca, hasta los sabores inspirados en la Costa Amalfitana del restó Manicato y el formato ágil de comida callejera tailandesa en Boba.

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Guacete, restaurante tipo mercado con gastronomía internacional.

El mercado Guacete oficia como núcleo de cocina internacional, mientras que Jagua se consolida como un reducto especializado en mariscos caribeños. Esta estructura se complementa con 11 barras de coctelería, entre las que destacan The Cigar Lounge, destinado al maridaje de licores y tabaco exclusivamente para adultos, y The Hidden Locker, un ambiente configurado bajo el formato speakeasy con foco en destilados premium.

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Jagua, cocina caribeña y mariscos exclusivo para huéspedes en bungalows.

En cada uno de los restaurantes a la carta, si bien los platos varían en cada uno de ellos, la calidad de la materia prima y de las preparaciones es destacable. Mientras que en Toa viajé a lo más profundo de la cultura taína, con platos tradicionales como empanadas de yuca, tostones, sancochos, pescado frito y carnes cocinadas a fuego lento con ingredientes locales de raíz tropical; en Manicato las pastas y las pizzas te trasladan hacia Italia. En el que más degustación hice fue en Boba, ya que sus preparaciones tailandesas invitaban a pedir cuanto plato había en el menú.

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Manicato, cocina inspirada en la Costa Amalfitana.

Y, la frutilla del poste, fue la última cena, en Jagua, el restó exclusivo para los huéspedes de los bungalows (la categoría más alta), pero que también, según la ocupación que haya, puede ser visitado por los miembros del Club Azure. La excelente de la comida en Jagua es el mejor resumen de lo que ofrece el Zemi: ensaladas mediterráneas con mariscos, camarones salteados, arroz negro con pulpo, paella valenciana, corvina asada, costillas con salsa BBQ… lo que había que probar, se probó! Y ese es otro punto a destacar, que en todos los restaurantes los comensales pueden pedir las entradas, los platos y los postres que quieran. No es uno por persona como sucede en la gran mayoría de los all inclusive caribeños.

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The Royal Palm, lounge exclusivo en el rooftop, para huéspedes del Club Azure.

Habitaciones a gusto

El resort Zemi, en el corazón de Playa Esmelarda, tiene 496 habitaciones diferentes tamaños y categorías, con vistas tanto al boque como al mar. Desde habitaciones simples para dos personas, hasta suites de dos ambientes –uno como dormitorio y el otro como living comedor-, y la exclusiva zona de 16 bungalows frente al mar.

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Habitación queen con vistas internas.

El interiorismo de las habitaciones acompaña la cultura taína que caracteriza al hotel. La arquitectura de los cuartos apela a una materialidad noble, con pavimentos pétreos de formato amplio y juntas imperceptibles que garantizan frescura térmica. En el centro de la escena, las camas se apoyan sobre bases tapizadas en textiles grises, acompañadas de bancos pie de cama de líneas curvas y cuero sintético mate. La paleta cromática está en sintonía con la paz del lugar: paredes y techos blancos funcionan como lienzo para respaldos asimétricos que combinan superficies texturadas con bajorrelieves escultóricos y paneles continuos de laca verde oscuro o maderas ranuradas en tonos wengué.

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Living comedor de una suite del Club Azure.

El mobiliario auxiliar, compuesto por mesas tulipan de mármol veteado y butacas ergonómicas tapizadas, completa un entorno que respira eficiencia y diseño contemporáneo. El living de la suite sigue la misma lógica, incorporando sofás modulares de tapicería clara, alfombras de patrones geométricos y mesas bajas de diseño orgánico que invitan al descanso controlado.

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Dujo, bar del lobby.

Para toda la familia

Si bien este viaje a Miches lo hice solo con mi mujer, el Zemi by Hilton está diseñado y pensado para toda la familia. La oferta de entretenimiento que hay tanto para los chicos como para los adolescentes es muy amplia. No importa la edad, todos encuentran algo para hacer. Lo primero a destacar es el parque de agua, con cuatro toboganes en diferentes alturas, que está separado del resto de las piletas para que los chicos puedan gritar sin molestar al resto de los huéspedes. Además, al lado de la pileta central, hay una enorme pileta para los más chiquitos, con muy poca agua y llena de juegos para ellos.

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Los toboganes del parque de agua.

También hay actividades todo el día, según las edades; un kids club, llamado Coki Cove, para los más pequeños, mientras que los adolescentes encuentran en el Palm Chat Club, desde metegol y pingpong, hasta consolas con cómodos sillones. La propuesta además incluye un gran salón con máquinas de juegos y bouwling, salas de escape y hasta un circuito de láser shoots.

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 Salón Palm Chat para los adolescentes, con cancha de tejo, metegol y consolas de juegos. 
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Juegos arcade para toda la familia.

Uno de los lugares más concurridos por las familias es Serra, un sportbar que abre desde las cuatro de la tarde hasta la medianoche, y además de comida rápida y una imponente barra en su interior, tiene mesa de pool y un exclusivo salón de habanos para los mayores de edad.

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Dos pistas de bowling. Una de las pocas atracciones que tienen costo aparte.

A hacer deporte

Cuando me voy de vacaciones no suelo hacer mucho deporte. La verdad que disfruto de comer (y tomar), de tirarme a tomar sol, leer bajo las palmeras y pasar horas en el agua, ya sea en el mar o la pileta. Pero esta vez, como estábamos solos con mi mujer, decidimos hace actividades deportivas. Y el alojamiento ofrece una enorme variedad de opciones.

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Las dos canchas de pickleball.

Por empezar, tiene un fitness center moderno, de más de 600 m2 distribuidos en dos pisos, con todas las máquinas que tiene un gimnasio de primer nivel. A ello se le suma un cuarto para hacer pilates, con turnos desde las siete de la mañana; un estudio de yoga y otro de spining. Hay clases todos los días en diversos horarios.

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Cancha de pádel de primer nivel.

En la zona de playa también hay actividades, ya que sin costo alguno se puede recorrer la bahía en kayak o paddleboard. Pero hay más, porque el hotel cuenta además con dos canchas de pickleball y una de pádel.

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Salón de pilates dentro del gimnasio de 600 m2.

Y para quienes después de hacer deporte (o sin hacerlo) priorizan la recuperación física, el Acana Spa & Wellness centraliza la operación de bienestar en un edificio de 1.500 metros cuadrados. Este centro termal dispone de 11 cabinas de tratamiento y un circuito hidrotermal que está alejado del movimiento del hotel para asegurar la paz y el aislamiento acústico.

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Pileta privada del Acana Spa & Wellness, de 1.500 m2.
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Una de las 11 cabinas de tratamientos dentro del Acana Spa.

Exclusividad dentro del lujo

El salto definitivo en la escala de confort se materializó en el hotel a través del Club Azure. Esta categoría premium gestiona un inventario de 148 unidades exclusivas y redefine el servicio del complejo mediante un check-in privado y atención de conserjería personal.

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Pileta exclusiva en The Royal Palm.

Al ser partes del Club Azure, durante los días que estuvimos en el hotel pudimos aprovechar de una zona reservada que cuenta con una pileta propia equipada con el bar Carey y el acceso irrestricto a The Royal Palm, un lounge ubicado en el rooftop que separa la experiencia de alto nivel del flujo masivo que podría haber en el hotel.

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Bar exclusivo dentro de The Royal Palm.

The Royal Palm abre sus puertas para el desayuno –a la carta- y también para almorzar, y dentro de él también hay un bar exclusivo con bebidas seleccionadas. La paz y la tranquilidad que tuve en esta zona, que además permite disfrutar de unas vistas increíbles de toda la playa, porque está elevado en el tercer piso, fue única.

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Bar The Royal Palm, para el Club Azure.

El Zemi Miches by Hilton ofrece cultura, gastronomía, deportes y actividades para todos los públicos. La hospitalidad de cada uno de los empleados, en cada bar, en cada reposera y en cada pasillo en que uno se los encuentra también llamó mi atención, dada la calidez de ese contacto. Una experiencia realmente inolvidable en Miches con mi mujer, junto al tranquilo mar que siempre te está esperando.