Poner un negocio en el país norteamericano es una realidad alcanzable. La oportunidad está ahí. Lo único que falta es decidirse a dar el salto.
Expandirse a Estados Unidos es un sueño común para muchos empresarios latinoamericanos. El mito instalado es que se trata de un proceso largo, costoso y burocrático. Sin embargo, con planificación y asesoramiento, es posible tener un negocio operativo en apenas 90 días.
10 claves para emprender sin perder tiempo
1. Define la estructura legal
La LLC es la figura más utilizada por extranjeros: combina protección patrimonial y flexibilidad impositiva.
2. Elige el Estado correcto
Todos los Estados ofrecen opciones distintas, pero nuestra recomendación es Florida. El análisis debe responder a la estrategia de cada empresa.
3. Obtén el EIN
El Employer Identification Number (tambien llamado Tax ID), emitido por el IRS, es indispensable para facturar, pagar impuestos y abrir cuentas.
4. Abrí una cuenta bancaria
Un banco en EE. UU. legitima a la empresa y brinda confianza a proveedores y clientes.
5. Cumplí con regulaciones específicas
Alimentos, bebidas, cosméticos o suplementos necesitan registro ante la FDA o el USDA. No cumplir con este paso implica detenciones en frontera.
6. Protegé tu marca
Registrar la marca en la USPTO evita disputas legales y habilita beneficios como Amazon Brand Registry.
7. Diseñá un plan de negocios realista
Estados Unidos es un mercado competitivo y exigente. Tener claros ingresos, gastos y logística es clave para sobrevivir.
8. Construye presencia digital
Un sitio web profesional y perfiles en redes en inglés son esenciales para alcanzar al consumidor estadounidense.
9. Evaluá financiamiento
La Small Business Administration (SBA) ofrece asesoría y acceso a créditos para nuevos negocios, incluso de emprendedores extranjeros.
10. Prepará tu estrategia de lanzamiento
Los primeros 90 días deben terminar con un plan comercial sólido, no solo con la empresa constituida.
Una oportunidad real
El mayor error de los empresarios de la región es postergar este paso por miedo a la complejidad. La verdad es que, con la información correcta, en tres meses es posible estar operando en el mercado más dinámico del mundo.
La clave está en ordenar cada fase: estructura legal, impuestos, bancos, regulaciones, marca y estrategia comercial. Hacerlo de manera improvisada puede costar caro; hacerlo con método puede abrir la puerta a clientes, socios e inversores en un plazo sorprendentemente breve.
Aquí es donde el acompañamiento especializado marca la diferencia: acortan la distancia entre la idea y la operación en EE. UU., gestionan desde la constitución de la empresa hasta los registros regulatorios y el acceso a plataformas de e-commerce. Poner un negocio en Estados Unidos en 90 días ya no es un eslogan: es una realidad alcanzable. La oportunidad está ahí. Lo único que falta es decidirse a dar el salto.
*Consultor en cumplimiento regulatorio y expansión internacional y CEO de FastForward