El director general de CVC Corp Argentina analiza el negocio turístico y explica cómo la inflación en dólares modificó los tiempos en la compra de viajes. Por qué la clave está en ofrecer el pricing y variedad de destinos y experiencias. “El gobierno debería autorizar formalmente la transacción con tarjeta de crédito y cuotas en dólares para pasajes”, asegura.
Para Diego García, Director General de CVC Corp Argentina, el mercado turístico atraviesa una profunda reconfiguración. Tras un 2025 de excepcional crecimiento y un 2026 difícil, el sector enfrenta el desafío de sostener la demanda en un escenario de inflación en dólares y cambios en los hábitos de consumo. Como líder de uno de los holdings turísticos más importantes del país —que opera marcas clave como Almundo (agencia B2C omnicanal con más de 175 sucursales tras la fusión con Avantrip), Biblos (especializada en turismo de lujo y experiencias a medida) y Ola (operador mayorista B2B)—, García asegura que la clave está en saber con detalles qué es lo que hoy busca el viajero local e internacional.
En el actual ciclo económico, impulsado por la estabilización cambiaria pero con menos poder adquisitivo para realizar viajes, el cliente redujo sus márgenes de anticipación de compra, lo que obligó a las agencias a dejar atrás el "negocio financiero" apalancado en la brecha y volver a las bases: competitividad, reducción de costos y experiencia de usuario. Gracias a una profunda reingeniería de sistemas que permite al grupo cotizar en pesos ajustados al dólar MEP, CVC Corp logró escalar la penetración de su plataforma web del 9% al 25%, consolidando un mix de ventas equilibrado.
En diálogo con Fortuna, García analiza el estado de las agencias y aerolíneas, explica por qué Europa está desplazando a Estados Unidos en las preferencias, detalla el exitoso operativo que llevó a 700 pasajeros al último Mundial y expone por qué la reglamentación sobre la financiación en dólares es el gran obstáculo para capitalizar la política de Cielos Abiertos.
Fortuna: Comencemos con un panorama del turismo receptivo y emisivo actual. ¿Cómo está la situación?
García: Tuvimos un excelente 2025 con crecimientos de dos dígitos y el 2026 arrancó fuerte: en enero crecimos un 25% interanual en pasajeros internacionales. Sin embargo, en junio vimos el primer mes negativo y en julio la merma del turismo emisivo llegó al 17%, aunque el receptivo creció un 9%. En total, el tráfico aéreo tuvo un saldo neto del -7%. El crecimiento del turismo receptivo ocurre porque el argentino hoy tiene otro tipo de gastos locales que aumentaron bastante por la inflación en dólares, como la luz o el gas. Aquel que hacía dos o tres viajes, hace uno menos. A eso se le sumó el Mundial, que detuvo la actividad comercial varias semanas. Además, hay un cambio de comportamiento: antes, con la devaluación constante, los pesos quemaban y la gente precompraba con hasta 180 días de anticipación aprovechando las 12 o 18 cuotas. Hoy, al tener un precio estable en dólares, el cliente espera la oferta y achicó su ventana de compra a 60 u 80 días, lo que altera nuestra previsibilidad.
Fortuna: Sin embargo, en el reciente Travel Sale se vieron buenos números. ¿Fue un crecimiento real en términos de facturación?
García: Fue muy positivo porque la demanda venía a la baja. Dependiendo de nuestras marcas, crecimos entre un 10% y un 15% real, dólar contra dólar, frente al Travel Sale del año pasado. Y lo más interesante fue que el 38% compró para enero y febrero, y si sumás marzo y abril, llegamos casi al 50%. Se volvió a ampliar la anticipación a seis o siete meses porque confluyeron las ofertas con la demanda. Las aerolíneas necesitaban crear una base de ocupación temprana para el verano. A nosotros esto nos favoreció porque en los últimos dos años buscamos eficiencias para reducir costos y ser muy competitivos en el pricing. Ya no es un negocio financiero, hoy gana el que verdaderamente entiende el negocio de la oferta y la demanda.
Fortuna: ¿Ese crecimiento fue compartido por otros grandes jugadores del sector o es un mérito puntual de ustedes por el trabajo interno que hicieron?
García: Creo que fue un buen Travel Sale en general, pero hay que ver quiénes fueron los ganadores y los perdedores, porque vender es solo una parte, lo importante es vender bien, con margen. Los grandes jugadores nos venimos preparando para este momento porque somos los que más necesidades y responsabilidades tenemos por nuestro volumen de empleados. Al ser omnicanales y poder generar ofertas las 24 horas, creo que a nosotros, y a jugadores puntuales como Despegar o Turismo City, nos fue un poco mejor y logramos capitalizar el evento.
Fortuna: Con estas variables, ¿cómo le está yendo al ecosistema turístico, desde las agencias hasta las aerolíneas?
García: En el sector de las agencias, la gran preocupación son los costos fijos. Hoy un franquiciado que tiene un punto de venta en un shopping no compite contra otra agencia, compite por el valor del metro cuadrado contra Zara o H&M. La inflación en dólares propone al empresario turístico revisar toda su estructura. Por el lado de las líneas aéreas, el boom emisivo de 2024 y 2025 trajo mucha oferta internacional a la Argentina, lo que bajó los precios. En el primer trimestre operaron con tarifas un 20% más económicas en dólares que el año anterior. En el segundo trimestre, cuando intentaron subir las tarifas para compensar el aumento del combustible a nivel global, el consumidor local no convalidó el precio y la demanda cayó. Hoy esa diferencia negativa se estabilizó en torno al 6%.
Fortuna: Geopolíticamente, y con estos costos, ¿a dónde están viajando los argentinos?
García: El destino número uno es el Caribe, que está mostrando una recuperación de reservas para el verano tras una temporada compleja por cuestiones climáticas y el sargazo. El segundo es Brasil. Aumentó muchísimo su conectividad, con tarifas de 250 dólares a Río de Janeiro. Brasil se va a parecer cada vez más a lo que era en los 90, consolidándose como el mercado de mayor expansión. El tercer destino es Europa, que desplazó a Estados Unidos. EE.UU., especialmente Miami, está carísimo en dólares para el argentino, y también para el propio turista estadounidense. Europa, en cambio, incrementó su oferta aérea (Iberia, Level, British Airways, Air Europa) y resulta mucho más accesible económicamente una vez que llegás, más allá de que la demanda esté atenta a los conflictos geopolíticos en Medio Oriente.
Fortuna: Mencionabas que, dependiendo de la marca, el turismo nacional pesa fuerte. ¿Cómo está traccionando el turismo interno?
García: El turismo interno tiene un anabólico clave que son las cuotas. Nosotros lanzamos el producto "Hola Argentina" para el B2B y, sumado a Almundo —donde el 40% de los pasajeros son domésticos—, venimos creciendo a dos dígitos todos los meses gracias a la combinación de paquete cerrado y financiación.
Fortuna: ¿La gente acepta pagar cuotas con interés para este tipo de viajes?
García: Más que cuotas con interés, el cliente busca la facilidad financiera. Nosotros operamos el 80% de esta venta en seis cuotas que se presentan "sin interés" de cara al consumidor final, porque alguien en la cadena comercial asume ese costo. Seis cuotas es la ventana ideal para empujar la demanda.
Fortuna: ¿Por qué esta financiación no se traslada al mercado internacional? ¿Falta interés gubernamental?
García: Pagar en cuotas en dólares está prohibido por regulaciones para evitar la salida de divisas. Hoy nosotros vendemos pasajes en pesos, pero emitimos en dólares mediante una reingeniería que armamos. Le cobramos al pasajero al tipo de cambio MEP, lo que nos permitió que nuestra venta web escale del 9% al 25% del total. El gobierno debería autorizar formalmente la transacción con tarjeta de crédito en dólares para pasajes, porque de todos modos el cliente cancela ese saldo con sus dólares o comprando MEP. Y el siguiente paso lógico sería habilitar las cuotas en dólares.
Fortuna: ¿Es riesgoso que las agencias y operadores financien estas ventas internacionales de manera privada?
García: Ya lo hacemos en productos como hoteles o tours internacionales, donde los acuerdos nos permiten darle al pasajero tres meses para pagar antes de viajar. Pero con los pasajes aéreos es imposible. A las aerolíneas se les paga todas las semanas, financiar eso requeriría un nivel de caja inmanejable para los privados. Si el gobierno habilita las cuotas en dólares, las aerolíneas subirían sus frecuencias, llegarían más aviones y, automáticamente, traería un aumento en el turismo receptivo.
Fortuna: En cuanto a destinos e infraestructura, ¿qué impacto está teniendo la política de Cielos Abiertos?
García: El marco regulatorio del DNU de Cielos Abiertos es excelente. Elimina restricciones y permite que, si una aerolínea extranjera quiere volar directo a Tucumán, Mendoza o Ushuaia, pueda hacerlo. El problema es que somos un país geográficamente terminal y estamos desconectados. Para que esas rutas funcionen, el Inprotur debe ejecutar correctamente su presupuesto e invertir fuerte en promoción internacional. Además, necesitamos recuperar los "corredores federales" para que un turista no tenga que perder tiempo pasando siempre por Buenos Aires. Iguazú, por ejemplo, debería funcionar como un gran hub por ser nuestro punto más cercano al hemisferio norte, tal como se hizo con Córdoba en su momento.
Fortuna: Para cerrar, contanos sobre el impacto del Mundial, que fue un hito operativo para CVC.
García: Fue una operación súper exitosa. Nuestro objetivo era llevar 350 personas y terminamos transportando 700. Fuimos el principal grupo turístico en volumen operando en el Mundial. Lanzamos la venta en julio de 2025, antes del sorteo de grupos, con paquetes terrestres y entradas garantizadas que le costaron al cliente un 40% menos. Llegamos al sorteo con el 73% de nuestro cupo vendido, lo que nos obligó a armar una nueva precompra. Además de los individuales, movimos corporativos grandes, como un banco que llevó a más de 100 personas a los octavos de final. Logramos mantener la operatividad hasta la final, resolviendo un flujo turístico complejo en un destino donde los precios aéreos de último momento resultaban prohibitivos.