Drones de gran porte: la tecnología que gana escala en el campo argentino

El campo acelera la adopción de drones agrícolas y mira el modelo de Brasil. Los equipos de gran porte ofrecen escala para poder competir con las pulverizadoras.

Redacción Fortuna

La agricultura argentina empieza a acelerar la adopción de drones de gran porte, una tecnología que hasta hace pocos años parecía limitada a trabajos puntuales, pero que hoy empieza a competir en productividad con equipos tradicionales de aplicación. En ese contexto, Villanueva Drones desembarcó en Agroactiva junto a GTEEX, la marca brasileña que representa de manera exclusiva en la Argentina. “Este es el primer año que estamos participando junto con la marca GTEEX, de la que tenemos la representación exclusiva de drones. Es una empresa de Brasil con la que venimos trabajando desde hace dos años y logramos representar la marca en toda la Argentina”, explicó Bruno Destéfans, director de Villanueva Drones, durante la muestra agroindustrial.

La apuesta de la compañía se da en un momento de cambio para el mercado local. Según Destéfans, Argentina todavía viene algunos pasos por detrás de Brasil en la incorporación de esta tecnología, pero el ritmo de adopción empezó a crecer con mayor fuerza desde el año pasado. “Brasil ya viene mucho más avanzado que nosotros en términos de venta y adopción de la tecnología. Nosotros venimos unos escalones o un par de años más atrasados, pero a partir del año pasado se vio una adopción mucho más generalizada”, sostuvo.

La comparación con Brasil no es menor. Para Villanueva Drones, ese mercado funciona como una referencia de lo que podría ocurrir en Argentina en los próximos años: una curva de crecimiento acelerada, impulsada por productores y contratistas que buscan mayor eficiencia, menor pisoteo, más flexibilidad operativa y una logística más ágil para determinadas aplicaciones agrícolas. Uno de los principales cambios que observa la empresa es que el productor empezó a despejar dudas sobre las limitaciones de los drones. El interrogante central pasaba por la capacidad productiva: si podían o no trabajar a una escala comparable con las pulverizadoras terrestres. Para Destéfans, esa discusión empezó a cambiar. “Hoy los drones han demostrado, por la capacidad productiva que tienen, que tranquilamente pueden trabajar muy bien en relación con las pulverizadoras, que siempre fue la gran duda. En cuanto a productividad, hoy están trabajando a la par e incluso más productivamente también”, aseguró.

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La línea que Villanueva Drones ofrece en el país incluye tres modelos. El GT 40, con capacidad de 40 litros; el King 100, con capacidad de 70 litros; y el King 150, el equipo de mayor porte, con capacidad de 150 litros. La compañía está posicionando con fuerza el King 100 en el mercado local, pero la gran novedad para agricultura extensiva es el King 150, orientado a productores y contratistas que trabajan sobre superficies más grandes. “Hoy contamos con tres modelos: el GT 40, con capacidad de 40 litros; el King 100, de 70 litros, que es el que estamos posicionando muy fuerte y está funcionando muy bien; y como novedad, el King 150, que tiene capacidad de 150 litros”, detalló Destéfans.

El salto de escala es clave para entender el impacto económico de esta tecnología. Un dron de mayor capacidad permite reducir tiempos muertos, mejorar la eficiencia de la batería y aumentar la productividad por jornada. En agricultura extensiva, donde los lotes suelen tener grandes dimensiones, la autonomía operativa y la capacidad de carga se vuelven variables decisivas para que la inversión cierre desde el punto de vista económico. “El King 150 es un dron más grande, que requiere una logística un poco más compleja por el peso y el tamaño, pero está orientado a productores con extensiones más grandes, que es donde mejor se desarrolla y más productivo es”, explicó el directivo.

La mayor eficiencia aparece especialmente en lotes largos o de gran escala. Según Destéfans, cuando el equipo puede trabajar sobre extensiones más amplias, la batería se aprovecha mejor porque el dron reduce la cantidad de viajes de ida y vuelta. “Mientras tiene extensiones mucho más largas, la batería es mucho más eficiente, porque no va y vuelve tanto. Eso lo hace mucho más productivo”, señaló.

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Desde el punto de vista económico, el avance de estos equipos abre una nueva competencia dentro del mercado de servicios agrícolas. Los drones ya no aparecen sólo como una herramienta complementaria para aplicaciones específicas, sino como una alternativa que empieza a ganar lugar en el esquema de decisiones de productores, contratistas y empresas de servicios.

La posibilidad de trabajar en momentos en los que una pulverizadora terrestre no puede ingresar por condiciones de piso, la reducción del tránsito sobre el lote y la flexibilidad para aplicaciones más precisas forman parte de los argumentos que explican la mayor adopción. Pero el dato más relevante para el negocio es que la tecnología empieza a ganar escala: equipos con 70 y 150 litros de capacidad permiten pensar en prestaciones más cercanas a las necesidades de la producción extensiva. En ese escenario, Villanueva Drones busca posicionarse como un jugador relevante en la expansión local del mercado. La representación exclusiva de GTEEX le permite traer al país una línea desarrollada en Brasil, donde el uso de drones agrícolas ya alcanzó un nivel de maduración mayor. “Hace dos años estuvimos en Brasil, ahí conocimos a la marca y empezó la relación. Creo que estamos un poco copiando el mercado de Brasil, que tuvo un crecimiento exponencial muy grande”, remarcó Destéfans.

La presencia en Agroactiva marca, para la empresa, una etapa de mayor exposición comercial. La muestra funciona como vidriera para un segmento que empieza a tomar volumen en la Argentina y que podría convertirse en uno de los capítulos más dinámicos de la mecanización agrícola en los próximos años.

La clave estará en la velocidad de adopción, el costo de los equipos, la disponibilidad de servicio técnico, la capacitación de operadores y la capacidad de demostrar resultados económicos concretos. Para Villanueva Drones, el cambio ya está en marcha: los drones de gran porte dejaron de ser una promesa tecnológica y empiezan a ser parte de la conversación productiva de la agricultura extensiva.

RM