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02/09/2020

IATA: los vuelos domésticos se normalizarían en 2023

Por Mario Rodríguez Muñoz / El ejecutivo de IATA, Peter Cerdá, dijo que a nivel local las aerolíneas perderán ingresos por casi u$s3.500 millones por la cuarentena.
Según Cerdá, a nivel global las aerolíneas van a perder u$s84.300 millones en 2020.

«Nuestra expectativa es que para octubre podamos volver a volar» dentro del país, dijo el ministro de Turismo de la Nación, Matías Lammens, luego de que el Ministerio de Transporte decidiera que los cielos no se iban a abrir en septiembre como se había estimado.

La crisis ya provocó que varias aerolíneas internacionales decidieran dejar, algunas definitivamente, la ruta a Buenos Aires. Es que en el país los vuelos se suspendieron por la cuarentena por el coronavirus, aunque hubo algunos de repatriación.

Con los aviones en tierra, el vicepresidente regional para las Américas de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, sus siglas en inglés), Peter Cerdá, dice a fortuna.perfil.com sufrirán una caída en sus ingresos por casi u$s3.500 millones y estimó que «prevemos que será hasta el 2023 que los mercados nacionales vuelvan a ver un nivel de tráfico pre-COVID«.

«La pandemia del covid-19 es una crisis de salud global. En América Latina hemos visto una de las más estrictas restricciones frente al sector de la aviación del mundo. En Argentina ya entramos en el sexto mes de parálisis. Aunque haya vuelos de carga, humanitarios y especiales, no generan suficientes ingresos para cubrir los costos que, todavía tienen las compañías», indica el ejecutivo.

-¿Cuánto pierden al no poder volar?

-Estimamos que a nivel global las compañías aéreas van a perder u$s84.300 millones en el 2020. Para las líneas aéreas en América Latina se estiman pérdidas de u$s4 mil millones.

-¿Y en Argentina?

-Por el momento estimamos que los ingresos generados en el mercado argentino (nacional e internacional) por todas las compañías operando en el país disminuirán en unos u$s3.490 millones comparado al 2019, lo que equivale a una reducción del 69%.  Ya hemos visto el cierre de LATAM Argentina y la suspensión indefinida de vuelos a Argentina de Air New Zealand, Emirates y Qatar Airways.

-Las aerolíneas extranjeras que suspenden las rutas hacia la Argentina, ¿pueden perderlas? ¿Y las que las abandonan sin pensar en volver puede recuperarlas? 

-La conectividad aérea es muy importante para un país como Argentina. Por eso no creemos que haya problemas en el caso de que una compañía que decida suspender sus vuelos hacia Argentina durante la crisis del covid-19, quiera resumir sus operaciones en dos o tres años. El tráfico aéreo entre dos países se regula por acuerdos bilaterales, que estipulan las condiciones operacionales –número de compañías áreas, frecuencias, etc–.

-¿Hay más aerolíneas que quieran suspender la ruta a Buenos Aires?

-Esto es una decisión comercial de cada línea aérea. Lo que sí te puedo decir que un mercado con menos aerolíneas representa menos conectividad, menos oportunidades de desarrollo y empleo, y menos alternativas para los pasajeros.

-El gobierno piensa en octubre para reanudar los vuelos domésticos, pero no dio seguridad ni adelantó o dio alguna pista de cuándo habilitaría la venta de pasajes o los vuelos internos. Lo mismo sucede con los vuelos hacia o desde el exterior.

-En los últimos meses IATA ha estado en contacto regular con las autoridades en Argentina. Según las últimas informaciones oficiales que hemos recibido, la máxima autoridad se encontraba reunida con los ministerios de Transporte y Salud para discutir y analizar los protocolos para el reinicio de operaciones regulares y que esperaban contar con una fecha para anunciar a la mayor brevedad posible.

-¿Cuánto cree que se tardará en normalizar totalmente el sector tras la pandemia?

-Aunque hemos visto un muy ligero ascenso en los números de pasajeros a partir de mayo a nivel global, seguimos con una caída interanual de 86,5% en RPK (pasajeros por kilómetro transportados) por el mes de junio. En Latinoamérica la demanda se hundió un 96,6% interanual, frente al desplome del 98,1% en mayo. La capacidad cayó 95,7% y el factor de ocupación se redujo en 17,7 puntos porcentuales, hasta el 66,2%, el más alto respecto a las demás regiones.

Tenemos todavía fronteras cerradas y restricciones migratorias en muchos países. Eso impide el desarrollo de la economía global. Con menos actividad económica hay menos empleos, con menos empleos los ingresos disponibles caerán y habrá menos demanda.

Por eso prevemos que será hasta el 2023 que los mercados nacionales vuelvan a ver un nivel de tráfico pre-COVID y a nivel internacional solo vemos una recuperación en 2024.

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