Granja Tres Arroyos, en crisis: denuncian que busca pagar salarios con pollos
La compañía enfrenta una deuda millonaria, despidos y un proceso de reestructuración judicial. En medio del conflicto laboral, trabajadores aseguran que la empresa ofreció parte de su producción para cancelar salarios adeudados.
Trabajadores de Granja Tres Arroyos de la planta de La Lonja, en Pilar, denunciaron que la compañía propuso entregar pollos como parte del pago de los salarios adeudados, en medio de un conflicto laboral que incluye despidos y mientras el grupo avanza con un concurso preventivo para reestructurar sus pasivos.
De acuerdo a lo trascendido, la propuesta surgió durante las últimas reuniones entre la empresa y los representantes gremiales, en el marco de las conciliaciones obligatorias dictadas por el Ministerio de Trabajo bonaerense. Según las versiones difundidas sobre esas negociaciones, ya se habían acordado medidas paliativas que incluían entregas de cajones de pollo y pagos a cuenta para los trabajadores afectados.
Cabe señalar que la firma solicitó ante la Justicia la apertura del concurso preventivo para las cuatro sociedades que integran el grupo y reconoció un pasivo de $536.000 millones al cierre de 2025, al que se suma una acumulación posterior de obligaciones todavía no detallada.
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Una empresa en concurso
El pedido judicial alcanza a Granja Tres Arroyos, Wade, Avex y Holding Agro Industrial (HAISA), las sociedades que conforman el entramado empresario de la familia De Grazia. El objetivo planteado ante la Justicia es avanzar con una reestructuración conjunta de las obligaciones y preservar la continuidad de las compañías. Dentro de la deuda reconocida por Granja Tres Arroyos aparecen unos $199.000 millones en obligaciones financieras, $161.000 millones con proveedores, $52.000 millones en impuestos, $78.000 millones correspondientes a deudas laborales y fiscales y otros $46.000 millones en compromisos comerciales.
A esto se agregan más de $126.000 millones en cheques de pago diferido rechazados, una cifra que muestra la dimensión del problema de caja que enfrenta el grupo. La compañía estableció el 29 de enero de 2026 como fecha de inicio de su cesación de pagos, cuando no pudo afrontar obligaciones financieras por unos $2.070 millones.
La situación también tuvo un fuerte impacto sobre el empleo. A comienzos de septiembre, el grupo envió alrededor de 1.200 telegramas de despido en establecimientos bonaerenses: unos 700 correspondieron a Capitán Sarmiento, 450 a Esteban Echeverría y 50 a Pilar. Según la presentación judicial de la compañía, el proceso de ajuste acumuló más de 1.700 desvinculaciones en los últimos meses.
En Pilar, los despidos permanecen suspendidos por las conciliaciones obligatorias dictadas por la Provincia de Buenos Aires. Una de ellas fue solicitada por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y la otra por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE).
La primera medida fue dictada el 4 de septiembre y tiene vencimiento previsto para el 25 de septiembre, con posibilidad de extensión hasta el 2 de octubre. La segunda comenzó el 10 de septiembre y vence el 1° de octubre, con una eventual prórroga hasta el 9 de octubre. Mientras estén vigentes, la empresa debe retrotraer las cesantías y mantener los puestos de trabajo. Así, la negociación entre la compañía y los sindicatos continúa abierta mientras la empresa intenta ganar tiempo para ordenar una situación financiera que ya llegó a los tribunales.
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Qué dice la empresa sobre la crisis
En la presentación realizada ante la Justicia, Granja Tres Arroyos atribuyó el deterioro de su negocio a una combinación de factores. Entre ellos mencionó el “estrangulamiento del mercado interno”, la caída del consumo y una “suba desmedida de costos”.
La compañía también señaló el aumento de las importaciones de carne aviar desde Brasil entre 2024 y 2026 y el impacto que tuvo el brote de gripe aviar de 2023 sobre sus exportaciones. Según la explicación presentada por la firma, la pérdida del estatus sanitario provocó el cierre de mercados como China, Chile y la Unión Europea y obligó a volcar una mayor proporción de la producción hacia un mercado doméstico que ya mostraba dificultades para absorberla.
El grupo también arrastra el impacto de la operación vinculada a Cresta Roja, cuya planta es actualmente operada por Wade. Granja Tres Arroyos asumió el control operativo del establecimiento en 2018 y, según surge de los antecedentes difundidos sobre el expediente, debió realizar desembolsos adicionales de capital de trabajo para sostener la operación.
El concurso preventivo busca justamente evitar una interrupción de las operaciones y ordenar las obligaciones con acreedores. Mientras ese proceso avanza, la compañía deberá resolver también el frente laboral, donde los despidos permanecen transitoriamente frenados y los trabajadores reclaman el pago de los salarios adeudados.
RM