Turismo

Experiencia en el NH Collection New York Madison Avenue para la final del Mundial

En el marco de la final de la Copa del Mundo, estuve tres días completos en Nueva York y me hospedé en este establecimiento de la cadena Minor Hotels. Ubicación estratégica, confort en la habitación para trabajar y descansar, y gastronomía de primer nivel.

NH Collection New York Madison Avenue Foto: Cedoc

Nueva York, julio. El asfalto de Manhattan reverbera bajo el calor denso del verano boreal, mientras la ciudad entera palpita al ritmo frenético característicos de la ciudad, pero más acelerado aun por la final de la Copa del Mundo que se jugaría el domingo 19 en New Jersey.

La metrópolis, que por naturaleza vive en un estado de agitación constante, encuentra un nivel adicional de efervescencia durante este fin de semana deportivo, con las calles convertidas en un flujo constante de multitudes, la gran mayoría de ellas con la camiseta celeste y blanca.

Vistas nocturnas de la ciudad de Nueva York.

Estuve allí para vivir la final de este evento deportivo sin comparación alguna. La elección de dónde quedarme a pasar las tres noches no era sencilla, porque debía privilegiar la ubicación, buenos accesos, servicios de primer nivel y adaptación a mis tiempos, ya que la llegada sería muy temprano a la mañana, cuando el chek-in todavía no estaba permitido.

Me decidí por el NH Collection New York Madison Avenue, y tras cruzar el umbral del número 22 de la calle 38 Este, el ruido ensordecedor del tránsito y de la ciudad de Nueva York se desvaneció con una interrupción acústica casi total.

Esquina del hotel, en Madison Ave y East 38th St.

Este hotel establecimiento está alojado en una imponente estructura cuya historia fundacional se remonta a 1923, e impone una transición visual y sonora inmediata. Atrás queda la marea humana; por delante, un espacio que retiene la gravedad arquitectónica de lo que alguna vez funcionó como una residencia universitaria masculina y sede de diversas fraternidades. Hoy, el edificio ha sido rediseñado bajo una estética de líneas sobrias, preservando el concepto de comunidad mediante espacios de trabajo integrados, rincones de lectura y dos chimeneas que anclan el lobby principal. Se percibe en ese lobby que estoy en un NH Collection, ya que mantiene la estética, la arquitectura y los colores presentes en el NH Collection de Buenos Aires.

Restaurante Serafina, para desayunos y almuerzos.

Durante mis tres noches de estadía, en una habitación para dos personas, este edificio fue mi base logística y de descanso en medio del clímax mundialista. Nueva York presenta un inventario hotelero de proporciones abrumadoras, pero la elección de este alojamiento respondió a variables como la locación, ubicación de medios de transporte y confort.

Minor Hotels reorganiza su portafolio en la región con foco en franquicias

Madison Avenue toma su nombre de James Madison, el cuarto presidente de los Estados Unidos, pero su identidad está soldada a la edad de oro de la publicidad norteamericana de los años cincuenta. Esa herencia conceptual impregna de forma innegable las decisiones de diseño del hotel, alejándose de la estridencia visual para concentrarse en la funcionalidad precisa que demanda el viajero ejecutivo moderno.

Espacio de confort en la planta baja del hotel.

Conectividad

La ubicación del alojamiento es clave en Nuevo York, y más en días como los que anticiparon a la final del Mundial. El NH Collection de NY está situado en el núcleo neurálgico de Midtown Manhattan, y el establecimiento permite caminar hacia los grandes centros de poder como Wall Street y también a los de esparcimiento. La proximidad inmediata con la estación Grand Central no solo me facilitó la conexión ferroviaria interurbana desde el aeropuerto, sino que garantizó el acceso rápido al subte de la ciudad en cuestión de minutos. A penas cruzando las puertas del hotel, y caminando unos pocos metros, el Empire State Building, las luces de Times Square y la sede central de las Naciones Unidas aparecen frente a uno. Del mismo modo, el acceso a las vidrieras de alta gama de la Quinta Avenida o a centros verdes como Bryant Park, Central Park y la infraestructura del High Line se resuelve con caminatas directas, optimizando el recurso más crítico que tenemos los viajeros, que es el tiempo.

Lobby del NH Collection New York Madison Avenue

Pasé bastante tiempo en la habitación, ya que tenía compromisos laborales. A pesar de estar en un lugar neurálgico de la ciudad, la habitación era llamativamente silenciosa. No se escuchaba nada del exterior. La insonorización de los amplios ventanales era perfecta. Dentro de ella, además de la espaciosa cama, había un escritorio cómodo acompañado por una silla de cuero ergonómica que me facilitó las tareas bajo el formato de trabajo remoto, todo soportado por una red Wi-Fi de alta velocidad que funcionó a la perfección.

El equipamiento de la habitación se complementó con una máquina Nespresso y tetera para el arranque temprano, sistema de climatización, tabla de planchar, secador de pelo profesional y Smart TV. En el cuarto de baño, la provisión de amenities recae en MALIN+GOETZ, la prestigiosa firma de boticarios locales, asegurando trazabilidad en el cuidado personal. Para quienes demandan mayor amplitud, las Tower Suites y la Empire State Suite ofrecen vistas directas del perfil urbano y del icónico rascacielos.

Suite Penthouse.

Gastronomía

Mi estadía de tres jornadas incluyó el servicio de desayuno, resuelto dentro de Serafina, su restaurante de la planta baja. Cada mañana, el salón despliega un desayuno buffet de formato europeo, caracterizado por la rotación de alimentos frescos. Durante el resto del día, Serafina muta hacia una oferta de cocina italiana contemporánea y mediterránea. La proximidad del hotel a polos culinarios externos también asegura el acceso inmediato a opciones gastronómicas de alta gama, como el restaurante japonés Zuma o los cortes de carne del Benjamin Prime Steakhouse.

Por las noches –ya que hay que vivir la noche de Nueva York- el hotel alberga en su interior el MAD Bar & Lounge. Inspirado directamente en los códigos y la estética de la década de 1950, este salón rinde tributo a las legendarias agencias publicitarias de la avenida. Bebidas artesanales y coctelería clásica marcan el pulso del lugar, que durante las noches de la semana suma presentaciones de jazz en directo.

Bar del NH Collection, en Nueva York

Al NH Collection también se le suma un gimnasio completo –al que ingresé solo para verlo-; con máquinas para ejercicios cardiovasculares, pesas libres y equipamiento funcional, cubriendo las exigencias de acondicionamiento sin restricciones horarias.

Si bien el resultado de la final no fue el esperado, mi estadía en el NH Collection New York Madison Avenue si lo fue. Pude trabajar cómodamente cuando lo necesité, aprovechar el tiempo para recorrer a pie los lugares emblemáticos de la ciudad, disfrutar de la gastronomía local en la propiedad y también, descansar sin escuchar nada de la ciudad.