La medida que tomó el organismo acompaña una tendencia mundial: avanzar hacia información de sostenibilidad cada vez más comparable, verificable y útil para la toma de decisiones.
El 2 de marzo de 2026, la Comisión Nacional de Valores publicó la Resolución General 1115/2026. A primera vista, puede parecer una modificación técnica más dentro del régimen informativo periódico. Pero conviene leerla con más atención: la CNV volvió a poner a la sostenibilidad dentro del universo de información que ciertas empresas deben poder explicar públicamente ante el mercado.
La resolución dispone que las entidades bajo régimen de oferta pública, y aquellas que soliciten su ingreso, incluyan en su memoria anual información sobre su política ambiental o de sustentabilidad y, si los tuvieran, sus principales indicadores de desempeño. Si no cuentan con ellos, deberán explicar por qué sus administradores consideran que esos temas no son pertinentes para el negocio. La norma también prevé exclusiones, entre ellas las PyME CNV y ciertos regímenes simplificados.
Puede parecer un cambio acotado. Y, en términos estrictamente regulatorios, lo es. Argentina todavía no adoptó un sistema completo de reporte de sostenibilidad como el que ya empieza a consolidarse en otros mercados. Pero aun así, la dirección es clara: la sostenibilidad dejó de ser un tema meramente reputacional para convertirse, cada vez más, en una cuestión de gestión, gobernanza y transparencia.
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En ese contexto, vale la pena mirar qué está pasando a nivel internacional. En los últimos años comenzaron a tomar fuerza estándares globales que buscan que las empresas informen de manera más ordenada y comparable cómo gestionan sus riesgos y oportunidades vinculados con la sostenibilidad y, en especial, con el clima. A esos estándares se los conoce como las NIIF de sostenibilidad. Sus dos primeros pilares son la NIIF S1, que establece un marco general para informar riesgos y oportunidades relacionados con sostenibilidad, y la NIIF S2, enfocada específicamente en clima.
Dicho en términos simples: en el mundo financiero ya no alcanza con afirmar que una empresa se preocupa por la sostenibilidad. Cada vez más se espera que explique qué riesgos identifica, cómo los gestiona y con qué información respalda lo que comunica.
Argentina todavía no cerró una adopción plena de esas normas. Pero tampoco está al margen de esa conversación. En 2025, la FACPCE impulsó un proyecto para actualizar las normas aplicables a la preparación de informes de sostenibilidad e incorporar al marco técnico local los estándares emitidos por organismos como el ISSB, el consejo internacional que desarrolló estas normas.
Por eso, la nueva resolución de la CNV no debería leerse de manera aislada. No significa que Argentina ya tenga un régimen completo de reporte como el de los mercados más avanzados. Pero sí confirma que la lógica global empieza a reflejarse, aunque sea de manera gradual, en el mercado local: más expectativa de transparencia, más necesidad de ordenar información y menos espacio para declaraciones generales sin sustento.
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Y ese punto importa. Porque cuando un regulador del mercado de capitales empieza a pedir explicaciones sobre política de sustentabilidad e indicadores, aunque sea de manera limitada, la sostenibilidad deja de pertenecer sólo al terreno del discurso institucional. Empieza a entrar en el espacio donde las empresas tienen que definir responsables, ordenar datos y prepararse para responder preguntas con mayor consistencia.
La discusión, entonces, ya no pasa solamente por si hoy existe o no una obligación amplia. Pasa por entender hacia dónde va el mercado. Y la tendencia mundial es clara: avanzar hacia información de sostenibilidad cada vez más comparable, verificable y útil para la toma de decisiones.
Por eso, la pregunta más inteligente para las empresas argentinas no es si este tema puede seguir esperando. La pregunta es si están preparadas para sostener con información seria lo que dicen sobre sostenibilidad.
Porque en adelante, la sostenibilidad bien gestionada no será sólo una exigencia del entorno, sino una forma de construir solidez, credibilidad y proyección.
*Abogada especializada en compliance, ética corporativa y gestión de riesgos en cadenas de valor. Founder y CEO, Transparencia Latam