Morir también cuesta: cuánto sale hoy un sepelio y qué decisiones hay que tomar en menos de 24 horas

Uno de los principales problemas es que muchas familias descubren recién en ese momento si tienen cobertura, qué incluye realmente el servicio y qué gastos deben afrontar de manera inmediata.

Redacción Fortuna

Cuando muere un familiar, el impacto emocional convive con una urgencia poco visible: en cuestión de horas hay que tomar decisiones, iniciar trámites y afrontar gastos que, muchas veces, no estaban en ningún plan y con pagos millonarios que, en su mayoría, se resuelven en el momento. Según relevamientos del sector y comparativas publicadas en medios económicos, un servicio funerario básico parte desde alrededor de $1.500.000 y puede superar los $3.000.000. A eso se suman el ataúd, la sala velatoria y, en caso de optar por cremación, costos adicionales que elevan aún más el gasto.

Pero el problema no es solamente económico. También hay una fuerte carga emocional y muy poco tiempo para decidir. “Cuando una familia atraviesa una pérdida, tiene que resolver muchísimas cuestiones en pocas horas y, en la mayoría de los casos, sin conocer cómo funciona realmente todo el circuito”, explica Eugenio Muerza, Director Comercial de ATM Seguros, compañía de seguros de sepelios y asistencia familiar.

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El circuito se activa de inmediato: conseguir el certificado médico de defunción, contactar a una empresa funeraria, definir si habrá velatorio, entierro o cremación, coordinar traslados y trámites administrativos. Y aunque el proceso es similar en todo el país, las costumbres y necesidades cambian mucho según la región. En algunas zonas del sur argentino los traslados y las distancias generan desafíos logísticos adicionales, en grandes centros urbanos predominan las despedidas más rápidas y prácticas, en muchas localidades del interior, en especial en el norte, persisten velatorios extensos, rituales religiosos y un fuerte acompañamiento familiar.

“Hay una parte de estas situaciones que podría atravesarse de otra manera si existiera más cultura de la prevención. No sólo en términos económicos, sino también en la organización familiar”, agrega Muerza.

Para el Director Comercial de ATM Seguros, uno de los principales problemas es que muchas familias descubren recién en ese momento si tienen cobertura, qué incluye realmente el servicio y qué gastos deben afrontar de manera inmediata. En ese contexto, empresas como AID Exequial cumplen un rol central coordinando servicios funerarios para los seguros de sepelio prestacional, articulando la asistencia entre aseguradoras, funerarias y familias.

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“No se vive ni se atraviesa la muerte de la misma manera en todo el país. Hay provincias donde el velatorio sigue siendo una ceremonia muy importante para toda la comunidad y otras donde las despedidas son mucho más rápidas e íntimas”, explica Rosa Oliva, Directora de AID Exequial. “Muchas veces las personas llegan a esta situación sin información y teniendo que decidir todo bajo mucha presión emocional”, agrega Oliva.

A diferencia de otros gastos importantes —como la salud, la educación o la vivienda—, la muerte sigue siendo un tema tabú dentro de muchas familias. Por eso, especialistas recomiendan informarse con anticipación y conocer qué tipo de cobertura o asistencia tiene cada grupo familiar.

“Cuando existe algún tipo de previsión, la familia puede enfocarse en lo importante, despedir a su ser querido, y no en resolver todo en el peor momento”, concluye Muerza.