Fundó MG Group en plena crisis de 2002, construyó una red federal de más de 120 profesionales y hoy impulsa la incorporación de inteligencia artificial en el trabajo de los Productores Asesores de Seguros sin perder el foco humano.
Hablar con Miguel García es hablar de experiencia, pero también de visión estratégica. No solo fue testigo de las transformaciones del mercado asegurador argentino en las últimas décadas: también fue parte activa de esos cambios. Desde los años posteriores al corralito hasta la actual era de digitalización, su recorrido combina resiliencia, capacidad de adaptación y una convicción que atraviesa toda su mirada empresarial: el seguro sigue siendo, ante todo, un negocio de personas.
Fundador de MG Group Asesores de Seguros, Cauciones y ART, y creador de RedPas, una red federal que hoy reúne a más de 120 Productores Asesores de Seguros y Organizadores en todo el país, García impulsa un modelo donde innovación tecnológica y cercanía humana no se excluyen, sino que se potencian.
MG Group nació en 2002, en uno de los momentos económicos más desafiantes de la Argentina. Tras haber desarrollado su carrera en compañías de seguros de vida con ahorro y capitalización, un segmento duramente golpeado por la crisis de 2001, que provocó la salida de varias aseguradoras internacionales del país, decidió independizarse y construir su propio proyecto.

Con experiencia en seguros de personas, supo identificar oportunidades estratégicas en áreas poco exploradas en aquel momento, como ART y cauciones. La lógica era clara: utilizar coberturas obligatorias como puerta de entrada para luego ofrecer una mirada integral sobre los riesgos y necesidades de cada empresa.
Desde el comienzo, el diferencial estuvo puesto en el asesoramiento. La estrategia se apoyó en un modelo de venta consultiva, centrado en comprender las necesidades reales de cada cliente y construir relaciones sostenidas en el tiempo.
“Siempre entendimos que esto no era simplemente vender seguros, sino brindar soluciones integrales”
Hace dos años, junto a tres colegas de MG Group, García impulsó RedPas, una red federal de Productores Asesores de Seguros y Organizadores con presencia en todo el país. Hoy, con más de 120 integrantes, funciona como una plataforma de capacitación, acompañamiento y crecimiento profesional.
La iniciativa está pensada tanto para productores con trayectoria como para nuevos perfiles que se incorporan al sector y necesitan formación técnica, comercial y estratégica para desarrollarse dentro del negocio asegurador. A la par, trabajan activamente en la formación de líderes y en el acompañamiento de quienes buscan evolucionar hacia roles de organización y conducción de equipos.
Uno de los ejes actuales del proyecto está puesto en la incorporación de nuevas tecnologías aplicadas al negocio. En particular, García y su equipo avanzan con capacitaciones enfocadas en cómo integrar inteligencia artificial al trabajo cotidiano de los Productores Asesores de Seguros.
El objetivo, explica, no es reemplazar al profesional, sino potenciar su capacidad operativa, optimizar tiempos y mejorar procesos comerciales y de atención. Sin embargo, marca una frontera clara.
“La hora de la verdad del seguro es el siniestro. Y en ese momento, el cliente necesita hablar con una persona”.
Desde su perspectiva, el mercado asegurador argentino continúa fuertemente concentrado en coberturas obligatorias como automotor y ART, aunque todavía existen amplias oportunidades de crecimiento en segmentos con alto potencial.
Seguros de hogar, comercio, tecnología, riesgos climáticos, ciberseguridad y retiro aparecen entre las categorías con mayor proyección. En paralelo, advierte sobre la necesidad de reforzar la cultura del asesoramiento profesional, especialmente en un contexto donde muchas decisiones siguen guiadas casi exclusivamente por el precio.
Con más de dos décadas de trayectoria, García sostiene que el activo más valioso del negocio no cambió: la confianza. La capacitación permanente, la construcción de comunidad y la profesionalización del asesoramiento siguen siendo, para él, pilares irremplazables.
En un mercado cada vez más atravesado por la tecnología, su conclusión es clara: innovar sí, pero sin perder humanidad.