El 70% de las personas percibe que las relaciones humanas están más frágiles que nunca

Un relevamiento realizado por Natura y la consultora Gentedemente, develó que en un contexto donde los vínculos parecen volverse cada vez más efímeros, se intensifica la necesidad de encuentros y conexiones más reales

Redacción Fortuna

La era de la hiperconectividad, si bien trae algunos beneficios y evoluciones, nos aleja de la vida en comunidad y la fragilidad en los vínculos se vuelve cada vez más presente. ¿Qué opinan las personas de esto? ¿Dónde buscan espacios de conexión, bienestar y disfrute colectivo? ¿Cómo lo viven? Estas y otras preguntas más fueron el punto de partida para la investigación impulsada por Natura y Gentedemente, que buscó explorar cómo se están transformando hoy las relaciones en las distintas generaciones y qué espacios aparecen como motores de energía colectiva.

El estudio se realizó a más de 700 personas, tanto hombres como mujeres, de entre 18 y 30 años de edad para entender qué opinión tienen sobre esto. Los resultados arrojaron que el 70% de las personas percibe que las relaciones humanas están más frágiles que nunca. Ante esta sensación de desconexión y aislamiento social, las personas buscan distintos rituales para conectar con otros, en la vida real, ya no tanto dentro del mundo digital; revalorizando también lo analógico del encuentro.

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En Argentina, el bienestar aparece como una aspiración ampliamente compartida, pero no siempre se traduce en cambios concretos. Si bien el 63% de las personas reconoce que la tecnología ayuda a mantener la cercanía con sus círculos conocidos, los datos muestran una brecha significativa entre lo que las personas desean y lo que efectivamente hacen para mejorar su calidad de vida.

La mayoría de la población declara querer dar ese paso: el 77% afirma que le gustaría realizar cambios en su vida para mejorar su bienestar. Sin embargo, cuando se observa el comportamiento cotidiano, solo el 40% reconoce llevar adelante acciones concretas en esa dirección. En otras palabras, el bienestar es un objetivo compartido, pero todavía cuesta convertir la intención en hábito.

El estudio revela una sociedad donde el bienestar ocupa un lugar central en el imaginario colectivo, pero convertir esa aspiración en acciones sostenidas sigue siendo uno de los grandes desafíos cotidianos.

En este escenario, los festivales y espacios culturales emergen no sólo como eventos de entretenimiento, sino como poderosos espacios de conexión colectiva y bienestar. El 51% de los jóvenes encuestados asiste a festivales o conciertos de música y, para la mayoría de ellos, el motor principal no es solo la música, sino la energía compartida. Existe un deseo profundo de habitar una "vibración" común que permita romper el aislamiento cotidiano. Estos espacios funcionan como catalizadores de vínculos: la sensación de estar conectados con otros (67%),  incluso con desconocidos, se convierte en una herramienta fundamental para combatir la soledad que puede llegar a generar la era digital.

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El maquillaje como ritual

Entre los resultados del informe, elegir el look, armar el estilo personal o dedicar tiempo a “stylearse” aparece como un ritual que mejora el estado de ánimo y anticipa la experiencia. De hecho, el estudio trae a la conversación una idea interesante: el bienestar comienza mucho antes de que suene la primera nota. 7 de cada 10 personas afirman que arreglarse para un festival genera un cambio de ánimo, posicionando ese ritual previo como una forma de sentirse mejor consigo mismas y proyectar su estilo y autoexpresión. Los looks se vuelven una declaración de identidad y un guiño compartido entre quienes disfrutan de lo mismo, generando identificación y sentido de pertenencia. En ese proceso, el maquillaje aparece como una herramienta que acompaña a las personas para manifestar quiénes son, coincidir con otros, y reforzar ese momento de bienestar previo a la experiencia.

Tomando estas premisas, Natura diseñó su espacio dentro de Lollapalooza como un punto de encuentro en el festival, sosteniendo que el bienestar no es una experiencia individual, sino que es mucho más rica cuando se construye en red. El Espacio Natura fue un lugar de expresión dentro del predio, donde las personas pudieron detenerse a compartir, experimentar y conectar desde la creatividad y la autenticidad. Durante tres días, la propuesta buscó generar conexiones y vínculos reales, sin filtros, impulsando la expresión personal a través del maquillaje y acercando al mismo tiempo su mensaje de regeneración.

Desde la marca sostienen que el bienestar está profundamente ligado al cuidado del planeta, por lo que buscan estar presentes en aquellos espacios donde las personas se encuentran y comparten experiencias. La participación de Natura en Lollapalooza se convirtió en un recordatorio de que incluso en tiempos de hiperconectividad digital, el encuentro con otros sigue siendo fundamental para alcanzar esa sensación de bienestar.

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