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Recursos Humanos

14/07/2020

Género y trabajo: cómo revertir la desigualdad

Por Marisol Andrés* / Claves para revertir la desigualdad que existe en el mercado laboral argentino.
Hay cada vez más mujeres que ocupan cargos directivos en empresas importantes. Sus desafíos en un mundo copado por los hombres.

En Argentina existe una desigual participación en el mercado de trabajo en función del género. Mientras que la tasa de actividad de las mujeres alcanza el 49,5%, la de los varones es del 68,7% (INDEC, EPH 1° Trimestre 2020). El impacto de las responsabilidades de cuidado es clave para entender esta situación. Entre los 16 y los 29 años, la tasa de actividad varía según la cantidad de hijos/as menores de edad en el hogar, en detrimento de las mujeres: sin hijos/as la diferencia es de 14 puntos porcentuales, con tres hijos/as es de 32,4 pp (INDEC, EPH 3° Trimestre 2019).

La excesiva carga de cuidado en las mujeres no es casual. Por el contrario, permite explicar la influencia que tienen los roles de género en las posibilidades y aspiraciones de las personas y los sesgos existentes en quienes seleccionan y promocionan al personal en las instituciones. Por un lado, se considera que las habilidades de mujeres y varones para desempeñarse en determinadas actividades están asociadas a su género. Por el otro, se suele asumir que las mujeres tienen o tendrán hijos/as y que las tareas de cuidado impedirán que se dediquen 100% al trabajo.

Estas construcciones sociales tienen como consecuencia la concentración de mujeres en sectores relacionados al cuidado, que tienen salarios menores a la media de la economía como la enseñanza, la salud y el trabajo doméstico remunerado. Al mismo tiempo, están subrepresentadas en industrias con altos ingresos como la extracción de petróleo, la minería y la programación). Es por esto, entre otros factores, que en Argentina la brecha salarial sea del 23% para asalariados/as.

Asimismo, las condiciones laborales de las mujeres son más precarias. Del total de ocupadas, casi el 47% se encuentra en condiciones de informalidad y el 36% de las asalariadas no cuenta con aportes jubilatorios por parte de su empleador/a (INDEC, EPH 3° Trimestre 2019). Debido a que las mujeres disponen de menos tiempo porque necesitan conciliar trabajo y cuidado, eligen o acceden a actividades de menor carga horaria, que suelen ser las más informales.

Estrategias para alcanzar la igualdad

En primera instancia, se sugiere revisar que los avisos laborales no apelen sólo a varones y que los requisitos no sean excluyentes. Para esto, es ideal que la descripción de los puestos de trabajo sea objetiva, es decir, que priorice las competencias y las aptitudes sin distinción de género.

Por otra parte, es importante deconstruir los sesgos de género de las personas que realizan las entrevistas para que no se filtre de manera inconsciente a las mujeres. En este sentido se pueden pedir “CV ciegos”, que no cuentan con información de género, ni edad, ni constitución de las familias. 

De manera transversal, es necesaria una transformación cultural que valorice las actividades que en la actualidad están altamente feminizadas. Al mismo tiempo es necesario dejar de asumir que los varones serán mejores para determinadas áreas y las mujeres para otras, y se deben tomar medidas para que las tareas de cuidado no sean un factor que limita la posibilidad de trabajar de las mujeres. Estas transformaciones requieren sin duda del trabajo colectivo de instituciones públicas, privadas y sindicatos. 

*Investigadora de Grow, género y trabajo

www.generoytrabajo.com

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