El nuevo inglés: por qué aprender el idioma ya no alcanza para conseguir trabajo

La formación empieza a combinar idiomas con inteligencia artificial, negocios, marketing y otras competencias profesionales para preparar a los jóvenes para un mercado laboral más exigente.

Redacción Fortuna

El mercado laboral atraviesa una transformación que también empieza a modificar la manera en que los jóvenes se preparan para su futuro profesional. En ese escenario, aprender inglés ya no aparece solamente como una herramienta para comunicarse, sino como una competencia que puede combinarse con conocimientos específicos en tecnología, inteligencia artificial, negocios y marketing.

La tendencia apunta a que los estudiantes comiencen a explorar sus intereses profesionales antes de ingresar a la universidad y puedan incorporar herramientas vinculadas con las carreras que eventualmente elegirán.

En Argentina, una de las propuestas que avanza en esa dirección es la de Education First (EF), que impulsa el concepto de “inglés con propósito”: una modalidad que busca vincular el aprendizaje del idioma con los intereses técnicos y las aspiraciones profesionales de cada estudiante.

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Del inglés tradicional a las habilidades profesionales

La propuesta parte de una premisa: para las nuevas generaciones, estudiar un idioma puede ser una oportunidad para desarrollar otras competencias que luego tendrán aplicación en el ámbito laboral. En ese marco aparecen los Certificados de Habilidades Profesionales (Skills Certificates), que permiten complementar el aprendizaje del inglés con conocimientos asociados a distintas áreas profesionales y explorar intereses antes de avanzar en la formación universitaria.

Según explica Julieta Calvo, Country Product Manager de EF Argentina y Uruguay, el desafío consiste en ofrecer experiencias educativas que respondan a las necesidades y objetivos de cada estudiante, en lugar de limitarse al aprendizaje convencional del idioma. La compañía plantea esta alternativa para adolescentes de entre 14 y 17 años, especialmente durante el receso de verano argentino, con programas que combinan inmersión lingüística y materias de especialización.

Qué pueden estudiar los adolescentes

La oferta contempla distintos perfiles e intereses. Los jóvenes orientados hacia la tecnología, la ingeniería o el desarrollo de software pueden trabajar sobre comunicación técnica en inglés y metodologías vinculadas con la resolución de problemas corporativos.

Para quienes tienen una orientación hacia los negocios o el emprendedurismo, los programas incluyen contenidos relacionados con gestión empresarial, inteligencia artificial y desarrollo de carrera. También incorporan herramientas como la elaboración de planes de trabajo y la oratoria frente a audiencias internacionales. En tanto, los estudiantes interesados en creatividad y comunicación pueden acceder a talleres de marketing digital, estudios de medios y escritura profesional, con el objetivo de desarrollar competencias aplicables a entornos laborales globalizados.

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La importancia de elegir una especialización antes de la universidad

Uno de los objetivos de este tipo de propuestas es que los jóvenes puedan utilizar la etapa previa a la universidad para experimentar con distintas áreas profesionales y obtener una aproximación temprana a los campos en los que podrían desarrollarse.

La personalización de los contenidos busca además aumentar la motivación del estudiante. Desde EF sostienen que vincular el aprendizaje del idioma con los intereses profesionales puede acelerar el progreso lingüístico y ayudar a los jóvenes a ganar mayor seguridad respecto de sus decisiones de carrera.

Los programas combinan estas materias con experiencias de inmersión lingüística en destinos internacionales como Dublín, Sídney, Nueva York y San Diego, de acuerdo con la propuesta presentada por la compañía.

Una inversión temprana en el futuro laboral

Para las familias, el objetivo de este tipo de experiencias no se limita al aprendizaje de un idioma durante las vacaciones. La propuesta busca que los estudiantes puedan regresar con nuevas competencias, una mayor exposición a contextos internacionales y una primera aproximación a áreas profesionales de interés.

De acuerdo con EF, la combinación entre idioma y especialización también permite fortalecer las llamadas habilidades blandas, sumar una certificación internacional y convertir una experiencia educativa durante el receso escolar en un elemento adicional para el currículum de los jóvenes.

En un mercado laboral donde la capacidad de adaptación y la formación continua adquieren cada vez mayor relevancia, el desafío para las nuevas generaciones ya no parece ser solamente aprender inglés, sino encontrar la manera de combinarlo con las habilidades que les permitan desenvolverse en un mundo profesional cada vez más internacionalizado.