Por qué crece la demanda de cajas de seguridad privadas

La época de las vacaciones suele estar asociada a mayores robos. De acuerdo con datos del Ministerio de Seguridad de la Nación, durante los meses de verano se registra un aumento promedio del 20% en los robos a viviendas en comparación con otros momentos del año.

Redacción Fortuna

En un escenario global donde los bancos avanzan hacia modelos cada vez más digitales y comienzan a cerrar sus cajas de seguridad, el sector privado de resguardo de valores muestra un crecimiento sostenido. Según Juan Piantoni, CEO de INGOT y Presidente de CAESACS (Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad), este fenómeno se intensifica aún más en los meses previos a las vacaciones.

De acuerdo con datos del Ministerio de Seguridad de la Nación, durante los meses de verano se registra un aumento promedio del 20% en los robos a viviendas en comparación con otros momentos del año. Este comportamiento estacional impulsa a que más familias y profesionales busquen alternativas confiables para resguardar bienes de alto valor mientras están fuera de su hogar.

A su vez, es habitual que muchos argentinos recurren a escondites domésticos para ocultar dinero u objetos importantes, aunque no siempre resultan seguros ni discretos. Entre los lugares más comunes se destacan las cajas caseras ocultas detrás de cuadros, bibliotecas, rejillas de ventilación, entre dobles fondos de placares, o incluso entierros en jardines y macetas. También suelen utilizarse almohadones, libros, falsas llaves de luz, frascos de cosméticos, el freezer o cajas vacías de productos cotidianos como zapatos, cereales o galletitas.

La mayoría de estos sitios, según especialistas, forman parte del repertorio habitual que los delincuentes conocen y revisan en caso de un robo domiciliario, lo que incrementa el riesgo.

Por eso, las empresas de la industria siguen creciendo en el país. De hecho, INGOT, inauguró recientemente su séptima sucursal en Olivos, en la zona norte del Gran Buenos Aires. La compañía continúa así con su plan de expansión, combinando bóvedas tradicionales y automatizadas para ofrecer mayor seguridad, tecnología y disponibilidad a sus clientes con más de 1.500 cajas tradicionales distribuidas en cinco tamaños, orientadas tanto a residentes como a profesionales de la zona.

“En INGOT brindamos un servicio de excelencia en resguardo de valores de cercanía, y esta nueva sucursal es respuesta directa a la demanda creciente en la zona”, afirma Piantoni. “Nuestras bóvedas cuentan con  anillos de seguridad, que incluyen puertas blindadas con sistema de esclusas, cerrojos, molinetes de alta seguridad, detectores de metales, puertas corredizas y reconocimiento biométrico por huella, rostro e iris, además de identificación y PIN personal. Todo el proceso dura apenas unos minutos y está agilizado por un sistema de turnos que evita esperas y garantiza privacidad”.

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