Fatiga decisional: por qué la Generación Z se estresa más que los baby boomers

Un estudio sobre hábitos y toma de decisiones mostró que las elecciones cotidianas también tienen un costo mental.

Redacción Fortuna

¿Qué comer? ¿Responder un mensaje ahora o después? ¿Entrenar o dejarlo para mañana? Aunque muchas de estas elecciones parecen insignificantes, la acumulación de decisiones a lo largo del día puede generar un importante desgaste mental. Un estudio sobre hábitos y toma de decisiones privado reveló que el 84% de las personas experimenta fatiga decisional, un fenómeno que afecta especialmente a las generaciones más jóvenes.

El impacto es particularmente fuerte entre la Generación Z, integrada en el estudio por personas de entre 18 y 24 años. Según los datos relevados, este grupo asegura experimentar agotamiento mental por la cantidad de decisiones que debe tomar unas 11 veces por mes, una frecuencia 38% mayor que la registrada entre los baby boomers.

La investigación muestra así una tendencia clara: cuanto más joven es la población analizada, mayor es la sensación de saturación frente a las elecciones que debe realizar diariamente.

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Fatiga decisional: qué es y por qué genera estrés

La fatiga decisional aparece cuando la acumulación de elecciones termina consumiendo recursos mentales y dificulta seguir tomando decisiones. No necesariamente se relaciona con grandes definiciones laborales, financieras o personales: también puede surgir a partir de actividades rutinarias.

De acuerdo con el estudio, el 39% de los encuestados reconoce sentir estrés por la cantidad de decisiones que enfrenta, mientras que el 14% asegura experimentar esa sensación todos los días.

El cansancio también puede modificar la manera en que las personas actúan. El 36% admite que, cuando siente que agotó su capacidad para decidir, elige la alternativa más sencilla aunque no sea necesariamente la mejor. Otro 26% directamente posterga o evita tomar una decisión.

Las decisiones cotidianas que más agotan

Una de las conclusiones más llamativas del relevamiento es que las situaciones que generan mayor desgaste no necesariamente son las más importantes.

Limpiar la casa o poner en marcha el lavarropas aparece al frente del ranking: el 34% de los participantes identifica estas tareas como una fuente de agotamiento. Le siguen la dificultad para encontrar motivación para avanzar hacia un objetivo personal, con 24%; decidir qué comer, con 19%; y aceptar o rechazar una invitación a un evento social, también con 19%.

En el caso de la Generación Z, además, aparece una presión vinculada con los objetivos personales. El 39% de los jóvenes identifica como una de las decisiones que más estrés le genera encontrar la motivación para estudiar, hacer ejercicio o aprender una nueva habilidad.

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Cómo la fatiga decisional afecta los hábitos

El agotamiento no queda limitado al momento de elegir. También puede afectar la capacidad de sostener actividades que las personas quieren incorporar a su rutina.

El estudio encontró una brecha entre lo que los encuestados quieren hacer y lo que efectivamente hacen. En promedio, aspiran a dedicar tiempo a estudiar, entrenar o aprender una nueva habilidad 3,68 veces por semana, pero terminan haciéndolo apenas 2,85 veces. La diferencia alcanza el 23%.

Esto ayuda a explicar por qué actividades que requieren constancia pueden terminar relegadas frente a las decisiones y obligaciones que aparecen durante el día.

La estrategia que eligen para tomar menos decisiones

Frente a este escenario, el estudio también detectó una posible respuesta: anticipar las decisiones. El 71% de los encuestados ya invierte en clases programadas con antelación para sostener sus objetivos de aprendizaje. La lógica es sencilla: reservar una actividad con fecha y horario permite eliminar una decisión cotidiana -por ejemplo, decidir si estudiar ese día o no- y facilita mantener el compromiso.

La estrategia resulta especialmente relevante para la Generación Z, que aparece como el grupo más afectado por la fatiga decisional.

En un contexto en el que las personas enfrentan cientos de elecciones pequeñas a lo largo del día, reducir la cantidad de decisiones que deben tomarse en el momento puede convertirse así en una herramienta para preservar energía mental y sostener hábitos a largo plazo.

RM