Mercado laboral: crece el optimismo en sectores exportadores y estratégicos

Energía, minería, agro y logística concentran las mejores perspectivas entre los trabajadores argentinos. El informe también muestra que el liderazgo y el desarrollo profesional ganan peso en la experiencia laboral.

Redacción Fortuna

En un contexto económico atravesado por la desaceleración de la inflación, la reconfiguración del mercado laboral y la aceleración tecnológica, los trabajadores argentinos muestran señales de moderado optimismo respecto del futuro de las industrias en las que se desempeñan. Sin embargo, el diagnóstico también deja expuestas tensiones vinculadas con la capacidad de adaptación de las empresas y el desafío creciente de reconvertir habilidades.

De acuerdo con un relevamiento de la consultora Randstad, el 60% de los trabajadores argentinos se manifestó optimista sobre las perspectivas de su sector de actividad. El dato refleja una mejora en las expectativas laborales, aunque con marcadas diferencias entre industrias. Los sectores con mejores niveles de confianza son aquellos vinculados a actividades estratégicas y exportadoras. Energía y Minería lidera el ranking con un 88% de respuestas positivas, impulsado por las expectativas de inversión y expansión productiva. Le siguen Logística y Transporte y Consumo Masivo, ambos con 73%, mientras que Agro alcanza un 70%.

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En el extremo opuesto aparecen actividades más expuestas a la retracción del consumo, la incertidumbre regulatoria o el ajuste del gasto público. Hotelería y Turismo registra apenas un 55% de optimismo, seguido por Servicios Profesionales (48%), Gobierno y Sector Público (46%) y Defensa (43%).

El estudio también pone el foco en la percepción que tienen los trabajadores sobre la capacidad de reacción de las compañías frente a los cambios estructurales que atraviesan las distintas industrias. En ese sentido, el 49% de los encuestados considera que su empleador está logrando adaptarse adecuadamente a las transformaciones del sector. 

No obstante, cuando el análisis se traslada al terreno tecnológico, las respuestas muestran mayores dudas. Solo el 39% cree que la industria en la que trabaja está mejor preparada que otras para enfrentar el actual escenario de transformación digital. El dato adquiere relevancia en momentos en que la automatización, la inteligencia artificial y la digitalización aceleran la demanda de nuevas competencias laborales y profundizan el descalce entre las habilidades disponibles y las necesidades del mercado.

“La velocidad de adaptación tecnológica todavía representa un desafío para muchas organizaciones y sectores productivos”, advierten desde Randstad. El informe señala que, si bien predominan las percepciones positivas sobre la evolución de las industrias, persisten interrogantes sobre la preparación real de las empresas frente a los cambios del mercado laboral.

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El liderazgo gana peso en la experiencia laboral

El relevamiento también muestra que el vínculo con los líderes directos se consolida como un factor central dentro de la experiencia de trabajo. Según el informe, el 65% de los trabajadores argentinos asegura tener una buena relación con su jefe y un 62% considera que sus superiores velan por sus intereses. Ese mismo porcentaje afirma confiar en su jefe para impulsar su crecimiento y desarrollo profesional.

A nivel regional, Argentina se ubica por debajo de México, donde el indicador alcanza el 71%, y levemente detrás de Chile, con 64%. Uruguay, en cambio, registra el nivel más bajo de confianza en el liderazgo, con 55%.

Para Andrea Ávila, CEO de Randstad Argentina, el rol de los líderes atraviesa una transformación profunda en el nuevo escenario laboral. “Hoy los trabajadores valoran a los líderes que generan confianza, acompañan y los impulsan a desarrollarse y crecer, especialmente frente a un contexto en el que la formación y el desarrollo de habilidades laborales ganan cada vez mayor relevancia por la aceleración de las transformaciones productivas y tecnológicas”, sostuvo.

La ejecutiva remarcó además que el avance tecnológico está haciendo “cada vez más evidente el descalce de habilidades entre lo que demanda el mercado y las capacidades disponibles en la fuerza laboral”, un fenómeno que ya condiciona las estrategias de contratación y retención de talento en múltiples sectores de la economía.

RM